El fileteado porteño, candidato a Patrimonio de la Humanidad

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El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que realiza su novena reunión entre el 30 de noviembre y el 4 de diciembre en Windhoek, capital de Namibia, estará a cargo de tomar la decisión en una selección que se hará entre otras 18 tradiciones de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, entre otros países.

El fileteado es una técnica pictórica que se desarrolló en Buenos Aires entre fines del Siglo XIX y principios del XX con la oleada inmigratoria; se empezó a usar en los carros que trasportaban mercadería que se veían principalmente en la zona del puerto y cerca de los mercados de la ciudad.

Luego, cuando los colectivos dejaron de ser vehículos pequeños y pasaron a tener el tamaño de camiones adaptados para trasportar pasajeros, el fileteado se extendió a este soporte, costumbre que se interrumpió en 1975 cuando una ordenanza lo prohibió argumentando que sus colores impedían diferenciar las líneas y sus respectivos recorridos.

«Con la ordenanza, el oficio empieza a desaparecer, y esto se acentuó en la década del ’90 con el diseño gráfico digital», dijo a Télam la fileteadora Mariana Bocca.

Sin embargo, en los 20 últimos años comenzó a resurgir «por el turismo y el interés de los propios artistas, y porque se lo relaciona con el tango y los bares», contó.

«Además, comienzan a aparecer las primeras fileteadoras en lo que tradicionalmente era un oficio de varones, limitado al ámbito de los talleres, los corralones y el transporte», relató Bocca.

Según la artista, las mujeres le dieron a esta disciplina un «toque femenino», ya que abren el fileteado a objetos de decoración y muebles, y comienzan a usar otros colores.

«Inicialmente hubo resistencia de algunos maestros en enseñar a mujeres, y aún hoy, los exponentes más destacados son hombres», aseguró.

Por otra parte, el pintor de origen catalán, Nicolás Rubió, tuvo mucho que ver en el pasaje de este oficio a las galerías de arte, organizando durante la década de 1970 las primeras muestras de fileteado.

«Que sea seleccionado (como patrimonio cultural) implicaría que el gobierno se comprometa a realizar acciones que salvaguarden este patrimonio», sostuvo por su parte el presidente de la Asociación de Fileteadores, Memo Caviglia.

La Asociación fue la encargada de elaborar el contenido del documento presentado ante la Unesco por el Departamento de Patrimonio Histórico del gobierno de la Ciudad para proponer el fileteado como patrimonio cultural.

En ese documento, además de explicar de qué se trata el oficio y contar su historia, se incluyeron acciones para promoverlo y fomentarlo en el futuro, con «actividades que promuevan el filete en los sectores turístico y cultural, y que fomenten el trabajo del fileteador».

Caviglia explicó que si bien la prohibición de filetear los colectivos se levantó en 2007, la actividad no fue legislada ni ni hubo incentivos para que las empresas vuelvan a filetear los vehículos, y que la prohibición para filetear taxis sigue vigente.

«Una de las medidas que proponemos es fomentar que se vuelvan a filetear colectivos y taxis, otra es que se incluya al fileteado en los programas de estudio de arte y que se implemente una política de enseñanza, ya que hoy se trasmite sólo de maestro a discípulo», añadió.

El artista también consideró que hoy el fileteado vive «un pequeño auge impulsado por los mismos fileteadores», el cual también se debe principalmente a que se lo vincula al tango y a Buenos Aires «a nivel turístico», pero que no cuenta con «un impulso institucional».

La Asociación de Fileteadores fue creada en 2012, entre sus iniciativas figura el Encuentro Anual de Fileteadores, cuya cuarta edición tuvo lugar en septiembre de este año y donde expusieron más de 100 artistas.

También editaron la primer revista de filete, con su primer número en septiembre pasado, y dictan cursos que por el momento son individuales, con la meta de generar a futuro un programa de estudios «más completo».