El festival se realizó en la calle Gorriti entre Bonpland y Arévalo, rincón de Palermo Hollywood donde en los últimos años abrieron varias trattorías y gelaterías.

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Cocina, arte y familia son tres palabras que bien pueden servir para resumir la cultura italiana. Ayer, en Palermo, quedó claro: cientos de vecinos disfrutaron de «Al Dente», un festival de gastronomía, música y pintura que sirvió para celebrar la italianidad en plena Buenos Aires.

El festival se realizó en la calle Gorriti entre Bonpland y Arévalo, rincón de Palermo Hollywood donde en los últimos años abrieron varias trattorías y gelaterías. Adrián Francolini, dueño del restorán «Il Ballo del Mattone», entre otros comercios, y principal organizador del festival, comentó: «Somos la cuarta generación de inmigrantes italianos, llevamos a Italia en nuestros genes y por eso esta celebración. Hace seis años que nos instalamos acá, y el sueño es poder armar una Pequeña Italia en estas cuadras «. La idea es que Gorriti, con sus restoranes italianos, sea un émulo de la «Little Italy» de Nueva York, el barrio donde se instalaron los inmigrantes italianos que arribaron a Estados Unidos.

El primer paso fue auspicioso. En las esquinas de Gorriti con Bonpland y con Arévalo había escenarios donde se presentaron Los Heladeros del Tiempo y otras bandas musicales. En las tres cuadras había stands donde ofrecían fiambres y quesos típicos de Italia, cursos para aprender italiano y también ropa y accesorios. Además, diversos artistas plásticos pintaban en plena calle, y también había juegos inflables para los chicos.

La gente aprovechó el clima frío para degustar las exquisiteces de la Bella Italia. «Cuando era chica mi abuelo Pierino, que era calabrés, me llevaba a que lo acompañara a comprar fiambres italianos, vine a rememorar eso», contó Cecilia Console, vecina de Recoleta, mientras compraba una longaniza. A pocos metros, sentado en el cordón de la bicisenda de Gorriti, Andrés Farina, de 24 años, agregó: «Me vine desde Bella Vista, más de una hora en tren, me interesaba venir a probar la comida porque soy de familia italiana, esto es lo que siempre comía de chico «. Mientras, los globos verdes, rojos y blancos, de la bandera italiana, adornaban las veredas de Palermo.