Vuelve la polémica a la Plaza Las Heras

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Si los vecinos se quejan por la remodelación, ¿qué pasará cuando se inicien las obras del estacionamiento subterraneo? Según pudo saber Palermotour, el problema de los árboles es netamente político. El Parque Las Heras está en obra desde el mes pasado. Las reformas que promete el Gobierno porteño son la de una puesta en valor del predio delimitado por Las Heras, Coronel Díaz, Juncal y Salguero en el barrio de Palermo. Pero los vecinos, integrantes de ONGs defensoras del patrimonio urbano y legisladores opositores denuncian un avance del cemento sobre el espacio verde y se oponen al retiro de 79 árboles, programado en el plan oficial de trabajos.

Organizaron dos convocatorias en el parque, el sábado era la tercera, pero fue suspendida por mal tiempo. La dinámica de los reclamos consiste en llevar pancartas con las consignas: “El árbol es salud”, “Basta de atropellos”, “Abrazo al parque Las Heras” y llaman a otros vecinos a unirse.

Las obras dependen del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño. Incluyen la reparación del muro perimetral de la avenida Las Heras, el rediseño de caminos internos, el recambio de pisos por semi-absorbentes, un nuevo sistema de canalización de agua de lluvia, la instalación de un canil, un circuito y postas aeróbicas, zonas de estar, mejoras en el mobiliario y renovación de luminarias, entre otros puntos. Su ejecución fue dada a la empresa Salvatori S.A. con un costo de 57 millones de pesos.

“Hay antecedentes similares en la Ciudad: áreas verdes transformadas en páramos de cemento. Nuestro temor es que el parque se convierta en lo que hoy es la Plaza Mitre, en Pueyrredón y Las Heras: una mole con algún arbolito seco”, dice la escritora Gabriela Massuh, que vive desde hace 35 años en la zona. A fines de julio, formó parte de una reunión entre vecinos y funcionarios. Hubo una discusión frente a cada uno de los árboles que quieren sacar. “Nos dijeron que eran ejemplares no adecuados plantados por vecinos. Es el colmo, se lesiona la voluntad de los vecinos, que hicieron lo que el Estado no hizo, que es plantar árboles”, agrega. Para Massuh, la ejecución del proyecto exige la opinión del Consejo Consultivo de la Comuna 14 y una evaluación de impacto ambiental por la deforestación, que repercute en una disminución relevante del terreno absorbente.

Desde 1983, cuando el espacio fue declarado parque urbano, a los árboles, juegos y caminos se les sumaron edificios. En el Parque Las Heras hay dos escuelas, la primaria común Nº16 Wenceslao Posse y la N° 26 Distrito Escolar 1 Van Gelderen, la parroquia Nuestra Señora de Loreto y, en el centro de lo que era la penitenciaria, la escuela de fútbol Claudio Marangoni. En 2010, los vecinos frenaron otra construcción: el Gobierno porteño quería una playa de estacionamiento bajo el parque. Es decir, autos bajo tierra verde. En ese momento, el eje de discusión estuvo en la preservación del patrimonio arqueológico y el retiro de los árboles. Hoy, la polémica vuelve.

“Nos dijeron que algunos ejemplares van a ser sacados por razones paisajísticas. No estoy de acuerdo con ese argumento. Otros, como los fresnos sobre Las Heras, están muy dañados, es cierto. Pero se llegó a ese estado por las podas mal hechas que los fueron enfermando”, dice María Angélica Di Giacomo, creadora del grupo “Basta de mutilar árboles”, que desde 2012 funciona como foro y espacio de reclamo sobre intervenciones erróneas en el arbolado. “Sobre Las Heras es necesario reemplazar, pero no se puede hacerlo de una vez. Deben contratar ingenieros agrónomos, arboristas, que den un diagnóstico y un método correcto de sustitución”, continúa.

Para el ministerio porteño las críticas son infundadas: “Se sacan 58 ejemplares del parque y 21 de la vereda porque son ejemplares de riesgo con alguna patología. Vamos a agregar 150 árboles, el doble de lo que se retira”. También aseguran que se mantendrá el actual metro cuadrado de espacio verde y que el pavimento será reemplazado por superficies de mejor absorción de agua.

Lo que denuncian los vecinos es que el Gobierno porteño quiere «sacar setenta árboles. Si uno se fija bien, en el parque Las Heras no hay muchos árboles. Sacar setenta es sacarlos todos o casi todos. Y así se va haciendo una ciudad cada vez más hostil (ya es bastante mala para los que tenemos más de veinte…) Y si siguen sacando espacios verdes y árboles, se agudiza el problema de las inundaciones, porque el cemento no absorbe. Se profundiza además la contaminación visual y auditiva en una ciudad ya muy contaminada”, explicó Usandivaras.

Finalmente, la referente de Basta de Demoler sostuvo que “todas las intervenciones de este gobierno en las plazas y espacios verdes son con cemento y mal gusto. Para algunos funcionarios, un árbol es un estorbo, porque ocupa un espacio donde no hay ninguna construcción».