Empanadas
El asado del domingo deja una verdad universal: siempre sobra algo. Un pedazo de vacío, chorizo, morcilla, pollo, verduras a la parrilla, pan medio tostado y esa provoleta que sobrevivió a la sobremesa. Tirarlo sería un pecado; repetirlo frío, una tristeza. La solución está en hacer empanadas bien argentinas, de esas que mezclan memoria, heladera y un poquito de creatividad.
Eso sí: hay una regla de oro. Usá solamente las sobras que hayan sido guardadas en la heladera dentro de las dos horas posteriores a la comida. Si la carne quedó toda la tarde al sol, no hay receta salvadora: mejor despedirse con respeto.
Ingredientes
- 500 a 700 g de sobras de carne del asado: vacío, tira de asado deshuesada, pollo, chorizo o bondiola.
- 1 o 2 chorizos asados, opcional.
- Un trozo de provoleta o queso que haya quedado.
- Verduras grilladas: morrón, cebolla, berenjena, zapallito o papa.
- 2 cebollas grandes.
- 1 morrón rojo.
- 2 cucharadas de aceite o grasa vacuna.
- 1 cucharadita de pimentón.
- 1 cucharadita de comino.
- Ají molido a gusto.
- Sal y pimienta.
- Un puñado de aceitunas verdes, opcional.
- 1 huevo duro, opcional.
- 12 tapas de empanadas para horno.
- Huevo batido para pintar.
Preparación
Retirá huesos, grasa excesiva y partes quemadas de las carnes. Picá todo a cuchillo, sin convertirlo en pasta: la gracia está en que aparezcan pequeños tropezones de asado en cada mordida. Si usás chorizo o morcilla, incorporalos en menor cantidad porque tienen mucho carácter y pueden adueñarse del relleno como un tío opinando de política.
En una sartén amplia, rehogá la cebolla y el morrón bien picados con aceite o grasa hasta que queden tiernos. Sumá el pimentón, el comino y el ají molido, revolviendo apenas unos segundos para que las especias despierten sin quemarse. Agregá las carnes y las verduras asadas picadas. Cociná sólo lo necesario para integrar y recalentar: la carne ya tuvo su momento de gloria sobre las brasas.
Apagá el fuego y añadí la provoleta o queso en cubitos, las aceitunas y el huevo duro si hay. Probá antes de salar: el chorizo, la provoleta y las carnes del asado suelen venir con sal suficiente. Dejá enfriar el relleno; armar empanadas con el relleno caliente es la manera más rápida de terminar con una cocina pegoteada y tapas rotas.
Rellená las tapas con una cucharada generosa, cerralas con repulgue o tenedor y pintalas con huevo batido. Llevá a horno fuerte, a 220 °C, durante 12 a 15 minutos, hasta que estén doradas y crujientes.
Servilas con chimichurri suave, salsa criolla o una ensalada fresca. El lunes puede tener cara de lunes, pero con estas empanadas conserva un poco del fuego, el humo y la charla larga del domingo.