En pleno corazón de Palermo, entre el movimiento constante de la avenida Santa Fe y la elegancia de República Árabe Siria, existe un espacio verde que muchos atraviesan a diario sin detenerse a observarlo. La Plaza Intendente Casares es uno de esos rincones porteños que conservan una atmósfera tranquila, casi secreta, a pesar de encontrarse en una de las zonas más transitadas de la Ciudad de Buenos Aires.

Datos útiles
- Ubicación: Avenida Santa Fe y República Árabe Siria, Palermo.
- Cómo llegar: Subte Línea D (estación Plaza Italia) y numerosas líneas de colectivo 152, 64, 68,141, 160, 111,15,12 entre otras líneas.
- Ideal para: fotografía urbana, descanso, lectura, paseos familiares y circuitos históricos.
- Cerca de: Jardín Botánico Carlos Thays, Ecoparque, Plaza Italia, Museo Evita y Bosques de Palermo.
Ubicada junto al histórico Jardín Botánico Carlos Thays, la plaza funciona como una extensión natural de ese gran pulmón verde diseñado a fines del siglo XIX. La cercanía entre ambos espacios genera una continuidad paisajística que transforma al sector en uno de los paseos más agradables de Palermo para quienes buscan alejarse del ruido urbano sin abandonar el centro de la ciudad.

La historia de la plaza está íntimamente ligada al desarrollo de Palermo como barrio residencial y recreativo. Su nombre homenajea a Alberto Casares, intendente de Buenos Aires durante los primeros años del siglo XX, una etapa de profunda modernización urbana que dejó una huella importante en la fisonomía de la ciudad. Aunque muchos visitantes desconocen el origen de su nombre, la plaza mantiene vivo ese fragmento de la historia porteña.

Uno de los principales atractivos del lugar es su arboleda. Los grandes ejemplares que rodean los senderos crean zonas de sombra muy apreciadas durante los meses de calor. Las copas de los árboles filtran la luz del sol y generan un ambiente sereno que invita a sentarse en un banco, leer un libro o simplemente observar el movimiento de la ciudad desde una perspectiva diferente.
La plaza presenta dos sectores claramente diferenciados. Hacia uno de sus extremos se encuentra el espacio destinado a las familias y los más pequeños. Allí funcionan juegos infantiles modernos sobre superficies de goma de seguridad, un sector que suele llenarse de vida durante las tardes y los fines de semana. El lugar se convirtió en un punto de encuentro para vecinos de Palermo, Recoleta y Barrio Norte que buscan espacios seguros para disfrutar con los chicos.
Muy cerca de los juegos aparecen las tradicionales mesas de ajedrez, escenario habitual de largas partidas entre vecinos y aficionados. Es una postal clásica de Buenos Aires: jugadores concentrados, espectadores improvisados y conversaciones que mezclan estrategia, actualidad y anécdotas del barrio. Estas escenas forman parte del patrimonio intangible de la ciudad y mantienen viva una costumbre porteña que resiste el paso del tiempo.
El otro sector de la plaza está pensado para quienes buscan descanso y contemplación. Los senderos de granza recorren pequeños jardines donde conviven diversas especies vegetales. Entre ellas pueden encontrarse gomeros, fresnos, jacarandás y otras variedades ornamentales que aportan color y diversidad al paisaje durante todo el año.
Durante la primavera, el entorno adquiere un atractivo especial gracias a la cercanía de los jacarandás y de la vegetación del Jardín Botánico. Los tonos violetas, verdes y amarillos convierten a este rincón de Palermo en un escenario ideal para la fotografía urbana y para quienes disfrutan de recorrer la ciudad cámara en mano.
Otro detalle que distingue a la Plaza Intendente Casares es su relación con el patrimonio histórico del barrio. A pocos metros se encuentran algunos de los puntos más emblemáticos de Buenos Aires: el Jardín Botánico, el Ecoparque, la Plaza Italia, el Museo Evita y numerosos edificios de valor arquitectónico. Esto permite integrar la visita a la plaza dentro de un recorrido turístico más amplio por uno de los sectores más atractivos de la capital argentina.
Quienes llegan por primera vez suelen sorprenderse por el contraste entre la intensidad comercial de la avenida Santa Fe y la tranquilidad que se respira apenas se ingresa a la plaza. Ese cambio de ritmo es precisamente uno de sus mayores encantos. Aquí el tiempo parece desacelerarse y recuperar una escala más humana.
Para los amantes de las caminatas urbanas, la Plaza Intendente Casares funciona además como una excelente puerta de entrada al Palermo histórico. Desde este punto es posible iniciar recorridos hacia el Jardín Botánico, los Bosques de Palermo, el Rosedal, el Planetario o las elegantes calles de Barrio Parque, descubriendo algunos de los espacios verdes más importantes de América Latina.
A diferencia de otros parques más conocidos y concurridos, este rincón conserva una identidad barrial muy marcada. Vecinos que pasean a sus mascotas, estudiantes que descansan entre clases, jubilados que conversan bajo los árboles y turistas que llegan por casualidad forman parte de una convivencia cotidiana que refleja el espíritu diverso de Palermo.
Visitar la Plaza Intendente Casares es descubrir una Buenos Aires menos acelerada, más cercana y auténtica. Un pequeño oasis urbano donde la naturaleza, la historia y la vida cotidiana se encuentran a la sombra de algunos de los árboles más antiguos del barrio. Para quienes recorren Palermo con ojos curiosos, este espacio verde representa una parada obligatoria en el mapa de los secretos mejor guardados de la ciudad.
Alberto Casares
Alberto Casares nació en 1855 y fue intendente municipal de la Ciudad de Buenos Aires desde el 20 de octubre de 1902 hasta el 9 de noviembre de 1904. Fue nombrado por segunda vez para ejercer ese cargo el 22 de mayo de 1906, gestión que fue interrumpida por su muerte el 11 de noviembre de ese mismo año.