Palermo cerrado. La caída en el consumo, los altos alquileres

La inflación y la pérdida del poder adquisitivo generaron un duro resultado en la economía de los argentinos: un informe reveló que el 48% de las personas dice haber achicado su consumo de carne y el 35% sostuvo haber reducido su acceso a lácteos.

El sector que más se resintió y tuvo que cambiar sus hábitos de consumo por la crisis fue el de menores ingresos. Acerca del gasto en carnes, el 64% de los más pobres dijeron haber consumido menos. En lácteos el 44%. En bebidas el 55%.

La excepción se ve en el gasto en salidas: ahí los que más ajustaron fueron los de mayores ingresos. De hecho el 87% de los encuestados del estrato más alto dijeron haber achicado ahí.

Por otro lado, el 13% del total de los encuestados dijo haber incrementado el consumo de fideos, harinas y arroces, y el 14% en frutas, lo que según el CEPA muestra “por un lado una propensión a reconfigurar el consumo en términos de hidratos de carbono, relativamente más baratos, y por otro lado el incremento estacional del consumo de frutas y verduras propio del verano”.

La crisis cambiaria del 2018, generada por un rojo de cuenta corriente de la balanza de pagos cada vez más ancho y una fuga de capitales a niveles récord, más que duplicó el precio del dólar, disparó la inflación y le pegó de lleno al salario, tal como mostró el Indec.

Los tarifazos profundizaron algo más la cuestión. El efecto de desplazo del consumo pegó fuerte en la actividad económica, que durante el 2018 cayó 2,6% y volvió a operar a niveles del 2010, según los datos preliminares del Indec.

En este contexto Palermo es Palermo Dead

Palermo ya no es lo que era. Una simple caminata por las calles de Palermo muestra una gran cantidad de locales vacíos. En enero cerraron 28 locales en la parte conocida como Soho y 26 en Palermo Viejo, un total de 54 en un radio de muy pocas cuadras. El impacto mayor lo sufren los locales gastronómicos que no paran de cerrar.

La caída en el consumo, los altos alquileres y el tarifazo decretaron el cierre de íconos gastronómicos. Desde restaurantes con más de cien años de historia, hasta locales que abrieron hace apenas seis meses y no pudieron resistir la fuerte baja de comensales. Lo curioso es que así como cierran, muchos enseguida se vuelven a alquilar. Incluso hasta se atreven a elegir el mismo rubro, que ya fracaso a pocos pasos.

El histórico restaurante El Preferido ubicado en la esquina de Guatemala y Jorge Luis Borges cerró sus puertas a fi n de diciembre. Con 123 años de historia, comenzó como un despacho de bebidas y se convirtió en restaurante. Sólo se ve que hay obreros trabajando y cambiando todo su interior. Los rumores indican que lo adquirieron los mismos dueños de la prestigiosa parrilla Don Julio. Pero aseguran que no llevará ese nombre.

Uno de los primeros que bajo la cortina fue Janio, ubicado en la esquina de Malabia y Costa Rica. Fue inaugurado hace 19 años, pero el 10 de enero pasado se le venció el contrato y ya no lo renovaron. Elegido como el favorito del grupo sushi, cuyos miembros integraban el círculo de confianza del ex presidente Fernando de la Rúa, cuando estaba en el poder. Con dos plantas, y 291 metros cuadrados cubiertos, que con terraza y vereda suman 358 metros cuadrados con posibilidades de ser explotados comercialmente, se alquila por $295.000 mensuales.

A sólo una cuadra, también cerró Bartók un bar y restaurante con cocina mediterránea ubicado en la esquina de Costa Rica y Armenia. Hace una semanas ya fue alquilado el local y están en plena obra para una nueva apertura. A pasos, frente a la plaza Armenia, cerró Limbo.

El boom de las cervecerías artesanales trajo una gran apertura de locales que ya comenzaron a cerrar. The Old Beer by Peycer es una cervecería ubicada en la calle Nicaragua a pasos de Armenia, que hace dos meses dijo basta y cerró sus puertas. En la esquina de Nicaragua y Armenia, cerró Libreco una librería con bar y helados que apenas duró seis meses. A la semana el local ya estaba alquilado por una cadena de cervecerías mexicanas que desembarca con su marca Chapultepec. A fines de marzo, espera abrir sus puertas.

Caminar por Palermo muestra toda clase de locales cerrados. En Guatemala y Thames, cerró Pupila Madre un local que está para alquiler, pero aún no encontró dueño. En Gurruchaga y Costa Rica, se fue el local de Tea Connection. Aunque ya se alquilo y Arqueprima, arquitectura gastronómica ya está trabajando en una nueva reapertura.

El gran local de Tazz de Armenia 1744 también está cerrado. Repleto de obreros, aseguran que están haciendo remodelaciones y que pronto reabrirá.

Los empleados de algunos locales de indumentaria, que tan poco pasan su mejor momento ya que algunos ya deben meses de alquiler, no pueden creer que algunos locales se alquilen tan rápido. Levantan apuestas y aseguran que a varios que aún no inauguraron le dan poco tiempo de vida. Reconocen que hay poco turismo y que las ventas se derrumbaron.

“La gente no gasta, le cuesta llegar a fin de mes, no puede pensar en comprarse ropa o ir a cenar”, dice la encargada de un local que vio caer sus ventas a un tercio de lo que vendía un año atrás. Palermo lucha por no perder su glamour. Ofrece rebajas, promos y cuotas, pero con interés, nada tentadoras.