Frente al Jardín de los Poetas, en los Bosques de Palermo, el Paseo Ucrania resguarda uno de los monumentos más significativos dedicados a una figura de la cultura europea. Allí se levanta la imponente escultura de Taras Shevchenko (1814-1861), considerado el poeta nacional de Ucrania y uno de los grandes símbolos de la libertad de su pueblo. El monumento fue inaugurado en 1971 y fue donado por la colectividad ucraniana radicada en la Argentina, en homenaje a los 75 años de la inmigración ucraniana al país.
La obra está compuesta por una figura de bronce realizada por el escultor canadiense de origen ucraniano Leo Mol, acompañada por un gran relieve de granito del artista argentino Orio Dal Porto, que representa escenas de la historia y la lucha del pueblo ucraniano. Su ubicación forma parte de un recorrido escultórico que también incluye los monumentos a George Washington y a Luis María Drago, convirtiendo este sector del Parque Tres de Febrero en un verdadero paseo de la memoria y de la historia internacional.
Shevchenko fue poeta, pintor y humanista. Sus obras, escritas en lengua ucraniana durante el siglo XIX, defendieron la identidad cultural, la dignidad humana y la libertad frente a la opresión del Imperio ruso. Su poema «Testamento» continúa siendo uno de los textos más importantes de la literatura ucraniana y ha sido traducido a más de un centenar de idiomas. (
En el contexto del conflicto que desde hace años enfrenta a Rusia y Ucrania, la figura de Shevchenko volvió a adquirir una enorme vigencia. Sin embargo, su legado trasciende la política contemporánea. Vivió más de un siglo antes de los acontecimientos del siglo XX y de las controversias vinculadas a la Segunda Guerra Mundial. Su obra habla de la libertad, la cultura y el derecho de los pueblos a preservar su identidad, valores que siguen inspirando a millones de personas.
Visitar el Paseo Ucrania permite descubrir una parte poco conocida de los Bosques de Palermo. Entre árboles centenarios, senderos y monumentos históricos, la escultura de Taras Shevchenko invita a detenerse unos minutos para conocer la historia de un poeta cuya voz cruzó continentes y encontró también un lugar permanente en la Ciudad de Buenos Aires.