Los trapitos se manejaron sin control.

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En los alrededores del Planetario, donde comienzan las vallas cada vez que hay un evento en los Bosques. Cerca de La Rural, donde se hace la Feria del Libro. En Plaza Italia. Y también en otras calles de Palermo, dónde es habitual pasear un domingo. Ayer, los trapitos aprovecharon más que nunca que en ese barrio hubo actividades durante todo el día y, mientras la Legislatura discute qué hacer si prohibirlos como quiere el PRO o legalizarlos, como impulsa el bloque K coparon las calles con chalecos ilegales y ante la pasividad de la Policía y de los organismos de control de la Ciudad.

A la habitual cantidad de gente de cada domingo, ayer también se sumó una carrera de 21 kilómetros, una bicicleteada con 6.000 personas y el movimiento extra que en abril genera la popular y masiva Feria del Libro.

Solo en la zona de los Bosques ya estaban apostados desde temprano. Lleguéa las 6.30 y ya había un grupo exigiendo a su modo $ 40. Lo que me llamó la atención fue que siempre piden a voluntad y esta vez la tarifa era fija, además de que todos tenían una pechera flúo que no respondía a ninguna organización. Ahí los ves: se mueven a metros del puesto de control de Gendarmería y del Ministerio de Seguridad y hacen lo que quieren, se quejó fuerte David González antes de correr 21 kilómetros. En el caso de La Rural, y a medida que el tránsito subía por la avenida Sarmiento, los cuidacoches estaban más disimulados pero más exigentes: ahí pedían $ 60 por todo el día. Del otro lado del Zoo, sobre Santa Fe, los precios variaban entre $ 30 y $ 40. Sobre Sarmiento, entre San Fe y Libertador, circulaba un patrullero de la comisaría 23. Consultados por Clarín, dijeron que no tenían órdenes para realizar operativos contra cuidacoches.

La l�gica era la distancia: m�s lejos, m�s barato. Una l�gica que siempre ponen ellos y que todos respetan por temor a que, por negarse, luego sufran da�os o robos en los autos. �Los precios bajan a $ 30 al llegar a Plaza Italia�, dijo Juli�n, que iba a la feria. �Igual, es m�s barato que estacionar en La Rural, donde cuesta $ 36 la hora y $ 160 la estad�a�, agreg�.

As�, con Palermo fuera de control y manejado �por el capricho de los trapitos�, seg�n dijo Marta L�pez, que tambi�n iba a La Rural y buscaba un lugar para dejar su auto cerca, en la Legislatura porte�a se debaten, o al menos se intenta, dos proyectos bien opuestos que tienen que ver con los trapitos.

Por un lado est� el del macrismo: firmado por el vicepresidente 1� del cuerpo, Cristian Ritondo, y por su compa�ero de bancada Roberto Quattromano, busca directamente prohibir la actividad y sancionar a quienes la realicen. Seg�n la norma, esas sanciones incluir�n de �5 a 20 d�as de arresto� y multas de $ 200 a $ 2.000, que ser�n el doble en caso de que se compruebe que existe una organizaci�n detr�s. Y el triple para quienes lideren esas organizaciones.

Endurecido despu�s de haberlo visto caer en tres oportunidades (en 2012 Macri vet� un proyecto del FPV que hab�a sido aprobado en la Legislatura), esta vez el PRO apunta a que la norma pase primero por dos comisiones y luego se discuta en el recinto. As� demorar�a m�s tiempo, pero al oficialismo le alcanzar�a con menos votos para convertir el proyecto en ley.

En la vereda de enfrente est� el bloque del FPV: el proyecto es de Gabriela Alegre y Claudia Neira, est� en Comisi�n y busca abrir un �Registro de Cuidadores de veh�culos�, una actividad que consideran �de mera subsistencia�. Dar�an preferencia a jubilados y discapacitados pero tambi�n considerar�an penas para los no registrados.

Hoy, el C�digo de Contravenciones solo castiga a los que exigen dinero por cuidar autos. El problema es que es dif�cil probarlo. Mientras tanto, los precios crecen y los trapitos pueden llegar a pedir hasta $ 100 por �cuidar� un auto.