La histórica línea 28 incorporará al Aeroparque Jorge Newbery a uno de sus recorridos y ofrecerá una nueva conexión directa entre la terminal aérea porteña, Retiro y Puente La Noria. Con este cambio, ya serán nueve las líneas de colectivos que permitirán llegar al aeropuerto. Mientras tanto, la Ciudad sigue sin contar con una estación de subte junto a sus pistas y apuesta por el TramBus como solución de superficie.
La línea 28, una de las más extensas y utilizadas del Área Metropolitana de Buenos Aires, reestructuró sus servicios mediante la Resolución 43/2026 de la Secretaría de Transporte de la Nación. La medida modifica recorridos, frecuencias y paradas de una línea que atraviesa buena parte de la Ciudad y conecta barrios porteños con los partidos de Lomas de Zamora y La Matanza.
La principal novedad es la prolongación del recorrido G —anteriormente identificado como H— hasta el Aeroparque Jorge Newbery. De este modo, el servicio vinculará la terminal aérea con Retiro y Puente La Noria, ofreciendo una alternativa directa para pasajeros provenientes del sur de la Ciudad y del conurbano bonaerense.
Según informó oficialmente la Secretaría de Transporte, la reorganización busca reducir la superposición de ramales, reforzar los sectores con mayor demanda y facilitar la combinación con trenes, subtes y otros colectivos. Sin embargo, como siempre ocurre con estas reformas, habrá que observar si la redistribución de unidades realmente se traduce en menores tiempos de espera. El papel promete; la parada, bajo la lluvia, suele contar otra historia.
Dos ramales eliminados y una aclaración importante
La resolución suprime los antiguos recorridos F y K, que conectaban Ciudad Universitaria con Liniers. Las unidades que prestaban esos servicios serán distribuidas entre los demás ramales para mejorar sus frecuencias.
Esto puede generar cierta confusión porque la nueva estructura conserva un servicio denominado recorrido F. No se trata del ramal eliminado, sino de otra denominación dentro del esquema reorganizado: el nuevo F conecta el puente Ezequiel Demonty —antiguo Puente Alsina— con el barrio José Hernández, en La Matanza.
También se incorporarán paradas para los servicios expresos sobre la colectora de la avenida General Paz, a la altura del Parque Tecnológico Miguelete del Instituto Nacional de Tecnología Industrial. El objetivo es mejorar el acceso y brindar mayor seguridad a trabajadores, estudiantes y visitantes del INTI.
Cómo quedan los diez recorridos de la línea 28
Los servicios comunes y expresos quedaron organizados de la siguiente manera:
- Recorrido A: Terminal de Ómnibus de Retiro–Puente La Noria. Frecuencia estimada: entre 7,5 y 10,4 minutos.
- Recorrido B: Retiro–Liniers. Frecuencia: entre 15,5 y 24 minutos.
- Recorrido C: Retiro–Barrio José Hernández, partido de La Matanza. Frecuencia: entre 13,5 y 17,5 minutos.
- Recorrido D: Ciudad Universitaria–Puente Ezequiel Demonty, antiguo Puente Alsina. Frecuencia: entre 10 y 14,5 minutos.
- Recorrido E: Estación Rivadavia del ferrocarril Mitre–Puente Ezequiel Demonty. Frecuencia: entre 8 y 11 minutos.
- Recorrido F: Puente Ezequiel Demonty–Barrio José Hernández. Frecuencia: entre 12 y 18 minutos.
- Recorrido G: Retiro–Aeroparque Jorge Newbery–Puente La Noria. Frecuencia: entre 8 y 12 minutos.
- Recorrido H: Estación Rivadavia–Puente La Noria. Frecuencia: entre 29 y 48 minutos.
- Recorrido I, expreso: Ciudad Universitaria–Puente La Noria. Frecuencia: entre 8 y 11 minutos.
- Recorrido J, expreso: Retiro–Liniers, con circulación por la avenida Coronel Roca. Frecuencia: entre 18,5 y 25,5 minutos.
Los parámetros completos fueron publicados por la Secretaría de Transporte de la Nación.
Qué otras líneas de colectivos llegan a Aeroparque
Con la incorporación de la 28, Aeroparque queda conectado mediante nueve líneas de colectivos:
- Línea 8: une Aeroparque con Retiro, el centro porteño, Flores, Liniers y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, según el servicio.
- Línea 28: conecta Aeroparque con Retiro y Puente La Noria.
- Línea 33: permite viajar desde zonas de Retiro, el Bajo porteño, La Boca y sectores del sur del conurbano.
- Línea 34: vincula Aeroparque con Palermo, la avenida Juan B. Justo y Liniers.
- Línea 37: conecta la terminal con Palermo, Recoleta, Barrio Norte, el centro y Lanús.
- Línea 45: comunica Aeroparque con Retiro, el centro, Constitución y Lanús.
- Línea 114: su recorrido hacia Villa Devoto atraviesa Palermo, Núñez, Belgrano y Villa Urquiza.
- Línea 160: ofrece conexión con Palermo, Almagro, Boedo y distintos puntos del sur del conurbano.
- Línea 166: vincula Aeroparque con Palermo, la avenida Juan B. Justo y sectores de la zona oeste.
Antes de subir conviene revisar el cartel del ramal, porque no todos los servicios de una misma línea necesariamente ingresan al aeropuerto. En Buenos Aires, el número del colectivo es apenas el comienzo del acertijo.
Por qué no existe un subte hasta Aeroparque
La pregunta resulta inevitable: si Aeroparque moviliza millones de pasajeros y se encuentra dentro de la Ciudad, ¿por qué todavía no tiene una estación de subte?
La explicación central es bastante menos misteriosa de lo que parece: ninguna de las trazas aprobadas y ejecutadas durante las últimas décadas tuvo como destino final el aeropuerto. La estación más cercana sigue siendo Facultad de Derecho–Julieta Lanteri, cabecera norte de la línea H desde mayo de 2018, ubicada en la avenida Figueroa Alcorta y Pueyrredón. Desde allí todavía quedan varios kilómetros hasta las terminales aéreas.
La extensión prevista para la línea H tampoco fue diseñada para llegar a Aeroparque. Su trazado proyectado continúa hacia el sector de la Villa 31 y la Terminal de Ómnibus de Retiro. Es decir, aun si alguna vez se completa esa obra, el aeropuerto seguiría sin una estación propia.
Construir un túnel hasta la Costanera exigiría una inversión enorme, estudios sobre el suelo próximo al Río de la Plata, talleres, sistemas de ventilación, accesos y una integración cuidadosamente coordinada con la infraestructura aeroportuaria. Pero el obstáculo decisivo no parece ser técnico: otras ciudades construyeron metros debajo de ríos, puertos y aeropuertos. El verdadero problema porteño ha sido la falta de continuidad política, presupuestaria y constructiva. Buenos Aires inauguró su primer subte en 1913, fue pionera en América Latina y después pasó décadas discutiendo mapas que casi nunca llegaron al subsuelo.
El TramBus ocupará el lugar que no ocupó el subte
En vez de prolongar una línea subterránea hasta Aeroparque, el Gobierno porteño eligió impulsar el TramBus T1, un sistema eléctrico de superficie que unirá la estación Sáenz, en Nueva Pompeya, con el aeropuerto.
El recorrido utilizará las avenidas Sáenz, La Plata, Rivadavia, Ángel Gallardo y Juan B. Justo antes de alcanzar la Costanera. Tendrá carriles exclusivos o preferenciales, prioridad semafórica y combinaciones con las líneas A, B, D, E y H del subte, además de conexiones con los ferrocarriles Belgrano Sur, Sarmiento, San Martín y Mitre. La Ciudad estima que transportará alrededor de 50.000 pasajeros diarios, con una frecuencia de cuatro minutos durante las horas de mayor demanda. Así fue presentado en el proyecto oficial del TramBus T1.
Será una mejora importante para Palermo y para buena parte de la Ciudad, aunque no es exactamente lo mismo que llevar el subte hasta la puerta del aeropuerto. Un sistema de superficie comparte, aun con carriles exclusivos, parte de los problemas de circulación de la calle. El subte, en cambio, ofrece mayor capacidad, regularidad y protección frente al tránsito.
La llegada de la línea 28 amplía las alternativas y corrige una deuda evidente de conectividad. Pero también vuelve a dejar sobre la mesa una vieja pregunta porteña: ¿cómo puede ser que una ciudad que inauguró el primer subterráneo de América Latina todavía obligue a sus pasajeros a completar en colectivo, taxi o automóvil el último tramo hasta su principal aeropuerto?