Las «entraderas»: «A cualquiera le puede tocar».

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Las “entraderas”, el delito teñido con sangre que es motivo de desvelo para los argentinos

Los asaltos con la modalidad conocida como “entradera” fueron nuevamente habituales durante 2013 y como siempre incluyeron notas sangrientas, además de la inevitable sensación de vulnerabilidad para la población, en la que ronda como un fantasma la frase: “A cualquiera le puede tocar”.

Según una estadística del Ministerio de Seguridad conocida a mediados de 2013, el delito conocido como “entradera” ha crecido de tal manera que ya se registran unos 14 mil episodios en Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires, a un promedio de 38 por día.

Se afirma que el 21 por ciento de los robos con armas son, efectivamente, bajo la modalidad de “entradera”.

Uno de los primeros ejemplos del año como los asaltos que se producen cuando la gente llega a la casa, especialmente en el momento en el que se dispone a guardar el auto, pueden terminar en tragedia se produjo el 23 de marzo en el barrio porteño de Pompeya cuando Paulo Mazzoratti, de 84 años, fue ultimado a balazos por delincuentes que lo asaltaron cuando estacionaba su auto, delante de su hijo, 40 años menor.

El primero de abril corrió la misma suerte Luis Rodas, de 34 años y nacionalidad paraguaya, quien fue baleado cuando se disponía a guardar su auto en el garaje su casa de Haedo.

El hombre, que trabajaba en una empresa metalúrgica, fue asesinado cuando intentó resistirse a que se llevaran su vehículo.

Silvio Omar Fullner, de 39 años y ocupación chofer de colectivos, murió el 3 de junio pasado tras ser baleado por delincuentes que asaltaron su casa con la modalidad “entradera”, en González Catón.

El 15 de julio, la misma modalidad termino con el odontologo Ruben Perez, de 50 años, gravemente herido a balazos cuando se resistio a un robo en su casa de Paso del Rey.

Otro ejemplo de lo que puede ocurrir en esa situacion, es lo sucedido el 12 de agosto cuando fue ultimado el contador Carlos Ramos Dubois, de 60 años, delante de su esposa en Hurlingham por asaltantes que los asaltaron cuando llegaban a su casa.