En uno de los sectores más transitados del Parque Tres de Febrero sobrevive una araucaria extraordinaria, con ramas y follaje desde la base hasta la copa. Frente a la moderna torre L’Avenue Libertador, el ejemplar propone una nueva forma de recorrer Palermo: levantar la mirada y practicar turismo de árboles.
Entre bicicletas, corredores, familias con mate y visitantes que caminan rumbo al Rosedal, Plaza Holanda guarda un monumento natural que puede pasar inadvertido para quien avanza mirando solamente el camino. Se trata de una enorme araucaria que conserva sus ramas desde muy cerca del suelo hasta la parte más alta de la copa, formando una arquitectura vegetal compacta, oscura y escalonada.
La particularidad merece atención. Muchas araucarias urbanas presentan el tronco completamente despejado en su sector inferior, ya sea por la caída natural de las ramas antiguas, por podas realizadas a lo largo de los años o por las condiciones del lugar donde crecieron. Los ejemplares del Parque Deportivo KDT, por ejemplo, muestran generalmente largas columnas desnudas antes de desplegar sus copas en las alturas.
La araucaria de Plaza Holanda ofrece otra imagen: parece un árbol completo, vestido desde los pies hasta la cabeza. Sus ramas se distribuyen en pisos alrededor del tronco y forman una silueta que recuerda a las grandes coníferas prehistóricas. Las araucarias pertenecen a una familia vegetal antiquísima, presente en el planeta desde mucho antes de la aparición de los seres humanos y vinculada a paisajes que existieron durante la era de los dinosaurios.
¿Qué especie de araucaria es?
Por la forma general de la copa, podría tratarse de una araucaria del grupo conocido popularmente como pino Paraná o pino Brasil, aunque una identificación definitiva exige observar de cerca sus hojas, corteza, conos y semillas. La fotografía permite reconocer con seguridad el género, pero no alcanza para asegurar la especie sin margen de error.
Las araucarias son coníferas siempreverdes: no pierden todo su follaje durante el invierno y producen semillas dentro de grandes estructuras denominadas conos. Algunas especies pueden alcanzar alturas considerables y vivir durante siglos. Cuando disponen de suficiente espacio, como ocurre en los grandes parques, desarrollan copas monumentales imposibles de sostener en una vereda angosta.
El valor de este ejemplar no depende solamente de su posible antigüedad, sino de la conservación de su estructura inferior. Esas ramas bajas permiten contemplar cómo crece realmente una araucaria cuando no ha sido levantada mediante podas. También crean refugios para aves, insectos y pequeños animales que encuentran allí sombra, protección y lugares de descanso.
El árbol desnudo que acompaña a la araucaria
A pocos metros aparece otro gigante completamente pelado. Aunque a primera vista podría confundirse con un eucalipto por su altura y por el tono claro del tronco, lo más probable es que se trate de un plátano de sombra o de otro árbol caducifolio de gran porte.
El eucalipto conserva normalmente sus hojas durante el invierno; el plátano, en cambio, pierde todo el follaje y deja expuesta una red espectacular de ramas. Su corteza suele desprenderse en placas y formar manchas grises, verdes y blanquecinas. La identificación exacta también necesitaría una observación cercana de la corteza, las hojas caídas y los frutos.
El contraste es magnífico: de un lado, la araucaria oscura, compacta y permanentemente verde; del otro, el árbol desnudo dibujando sus ramas contra el cielo. Dos estrategias distintas para atravesar el invierno porteño. Uno conserva sus hojas; el otro las deja caer y espera. La naturaleza nunca trabaja con una sola receta.
Zaha Hadid aparece detrás de los árboles
En el fondo de la imagen se levanta L’Avenue Libertador, la torre residencial ubicada frente a Plaza Holanda, en la esquina de las avenidas Del Libertador e Intendente Bullrich. El edificio lleva el sello conceptual de Zaha Hadid Architects, el estudio fundado por la célebre arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid, nacida en Bagdad y primera mujer en recibir el Premio Pritzker.
Sus balcones curvos, superpuestos y asimétricos pueden reconocerse desde distintos puntos del parque. La torre alcanza aproximadamente 123 metros y constituye el primer proyecto del estudio de Hadid concretado en América Latina. Su fachada fue concebida como una sucesión de líneas ondulantes que buscan diferenciarse de la tradicional torre porteña de balcones rectos. BMA Arquitectos explica que Zaha Hadid Architects desarrolló la visión conceptual de la fachada del complejo.
La fotografía reúne así dos épocas completamente diferentes. En primer plano aparece una familia botánica con más de 200 millones de años de historia; detrás, una torre del siglo XXI concebida con el lenguaje futurista de una de las arquitectas más influyentes del mundo. Entre las dos, un sendero de granza por donde Buenos Aires sigue caminando como si nada.
Turismo de árboles en Plaza Holanda
El turismo porteño no tiene por qué limitarse a edificios, monumentos, restaurantes y museos. Los árboles también cuentan la historia de la Ciudad. Algunos llegaron como parte de antiguos proyectos paisajísticos; otros fueron plantados como curiosidades botánicas y terminaron transformándose, décadas después, en referencias silenciosas del barrio.
Plaza Holanda integra el Parque Tres de Febrero, inaugurado en 1875 por iniciativa del presidente Domingo Faustino Sarmiento. Dentro de este enorme conjunto se encuentra el Rosedal, creado en 1914 y convertido en uno de los jardines históricos más visitados de Buenos Aires. Los Bosques de Palermo reúnen miles de ejemplares, entre ellos tipas, talas, ombúes, eucaliptos y numerosas especies ornamentales.
La araucaria completa puede convertirse en una parada de ese circuito alternativo. No tiene todavía una placa que explique su especie, edad o procedencia, pero justamente allí aparece una oportunidad: identificarla profesionalmente, incorporarla a un inventario de ejemplares destacados y colocar una pequeña señal que permita conocer su historia sin dañar el entorno.
Cómo visitar la araucaria
La araucaria se encuentra en Plaza Holanda, dentro de los Bosques de Palermo y en las inmediaciones del Paseo del Rosedal. Se puede llegar caminando desde las avenidas Del Libertador, Sarmiento, Figueroa Alcorta o Intendente Bullrich. La visita al espacio público es libre y gratuita.
El mejor momento para fotografiarla es durante la mañana o en las primeras horas de la tarde, cuando la luz permite distinguir los diferentes niveles de sus ramas. Conviene observarla desde cierta distancia para apreciar la copa completa y después acercarse con cuidado, sin trepar, cortar hojas ni pisar innecesariamente el suelo alrededor del tronco.
El recorrido puede continuar por el lago, el puente griego, el Patio Andaluz, el Jardín de los Poetas y las esculturas históricas de Plaza Holanda. La Ciudad informa que el lago del Rosedal posee aproximadamente 47.000 metros cuadrados y es el segundo más extenso del Parque Tres de Febrero.
La próxima vez que alguien llegue buscando solamente rosas, bicicletas o una vuelta alrededor del lago, puede detenerse unos minutos frente a esta araucaria. Hay árboles que decoran un parque y hay otros que parecen custodiarlo. Este, cubierto de ramas hasta abajo y plantado frente a la torre futurista de Zaha Hadid, hace las dos cosas.