Fundación Bunge y Born ahora se preocupa de las plaza porteñas después de contaminar millones de hectáreas con fungicidas.

Publicado por

Luego de destruir miles de litros de agua y bosques con su deforestación, poniendo en riesgo animales y bienes no sustetables, la «Gorilada Bunge y Born» ve en la ecología un negocio y utiliza herramientas de Goggle para medir y «zanatear» a los improvisados, buscando por medio de su fundación darle trabajo a los hijos de ejecutivos que no trabajan ni estudian.

Bunge y Born: Es como si un esclavista le da agua a un esclavo por solidaridad. INCREIBLE PERO REAL.

La situación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) detectamos un total de casi 15 millones de m2 de espacios verdes públicos, entendidos como superficies verdes de libre acceso de más de media hectárea. De acuerdo a estimaciones recientes, la población de la ciudad se encuentra muy cerca de los tres millones de habitantes. Esto implica que en la CABA se dispone, en promedio, de 5.13 m2 de espacio verde per cápita.

¿Es mucho? ¿Es poco? En comparación con lo que ofrecen otras ciudades, es posible anticipar que es poco. Utilizando similares fuentes de datos, en Nueva York un análisis reciente encontró 13.6 m2 por habitante, y cantidades aún mayores en el resto de las 50 urbes principales de Estados Unidos. Del mismo modo en Europa un estudio determinó más de 30 m2 por habitante en Bruselas, la capital de Bélgica. No obstante, además de los metros cuadrados por habitante, existe consenso entre quienes estudian el tema de la provisión de espacios verdes urbanos sobre la importancia de la accesibilidad, es decir, sobre dónde se ubican y, por lo tanto, quiénes tienen fácil acceso a ellos.

Accesibilidad a espacios verdes públicos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Para los parques y otros espacios verdes, se sabe que una distancia de hasta 10 minutos a pie es el umbral a partir del cual se observa que los vecinos los usan para realizar actividad física.

En rojo, radios censales a más de 10 minutos caminando hasta el parque o plaza más cercano.
En el caso de la CABA, gran parte de la superficie de la ciudad se encuentra a menos de 10 minutos de caminata de un parque o plaza. Sin embargo, la distribución de estos espacios verdes es desigual y existen amplios corredores urbanos donde la población reside a una distancia mayor al umbral recomendado.

Sumando los habitantes de los radios censales con bajo acceso, encontramos que un 12,4% de la población de la Ciudad reside lejos de un espacio verde público; es decir, a más de 350.000 porteños les falta un parque o una plaza más cerca de su vivienda.

Si observamos la accesibilidad considerando las condiciones de vida de la población afectada, los resultados resultan peores para la población más vulnerable. Clasificando a la población en 10 escalones de acuerdo a su nivel socioeconómico, encontramos que la población más vulnerable sufre en forma desproporcionada la falta de acceso a espacios verdes: entre la población de menores ingresos, más de una cuarta parte registran un bajo acceso a espacios verdes, situación que sólo afecta a un 4% de los residentes del nivel socioeconómico más alto.

Cómo se construyeron el Atlas de Espacios Verdes en Argentina y los índices de accesibilidad

Para su construcción, se utilizaron datos sobre posición y atributos de espacios verdes urbanos que fueron recolectados, limpiados y cruzados con distintas fuentes de información, lo que permitió generar una base de datos georreferenciada con la posición, extensión, nombre y otros de cada uno de los espacios verdes de acceso público presentes en las 155 localidades que componen los grandes aglomerados urbanos del país.

Estos datos, a su vez, fueron validados mediante control de calidad por contraste con imagen satelital y consultas con expertos en la materia.

Asimismo, se aplicaron técnicas de análisis geoespacial, y cruce con datos censales y de la Encuesta Permanente de Hogares (INDEC) para establecer cantidad de población servida por espacios verdes, distancias de acceso y otros indicadores asociados, con gran resolución espacial (a nivel radio censal).

Sobre esa base, se desarrollaron índices de accesibilidad para cada uno de los centros urbanizados. La superficie mínima para considerar a un predio como espacio verde público fue tomada de la metodología desarrollada por la Unión Europea para sus indicadores de sustentabilidad (European Common Indicators). El umbral de accesibilidad, los 10 minutos de caminata a través de la grilla local de calles, sigue los lineamientos definidos por la iniciativa 10-minute Walk que promueve la provisión de espacios verdes de calidad cercanos a toda la población.

Los indicadores básicos son:

(1) a nivel aglomerado urbano: m2 de espacio verde por habitante (indicador global),

(2) a nivel localidad: m2 de espacio verde por habitante (indicador global).

Los indicadores avanzados son:

(1) a nivel aglomerado urbano: el porcentaje de la población con acceso a espacios verdes, total de hectáreas accesibles, y m2 accesibles per cápita, por estrato de nivel socioeconómico,

(2) a nivel localidad: el porcentaje de la población con acceso a espacios verdes, total de hectáreas accesibles, y m2 accesibles per cápita, por estrato de nivel socioeconómico.

Más de 350 mil habitantes de la ciudad de Buenos Aires (12,4%) viven lejos de un parque o de una plaza y esta falta de acceso se incrementa en los sectores más vulnerables, donde un 25% de esta población no accede a un espacio verde, según un estudio e la Fundación Bunge y Born.

En tanto, esta carencia afecta sólo a un 4% de los residentes de nivel socio económico más alto.

Para la Fundación, la reciente habilitación de las autoridades porteñas al running en plena pandemia de coronavirus, «pone de manifiesto esta carencia junto a la de contar con más y mejores alternativas para sus habitantes».

Según el «Atlas de Espacios Vedes» de la Fundación se detectaron casi 15 millones de m2 de espacios verdes públicos en la Ciudad de Buenos Aires.

Y si se toma en cuenta los cerca de tres millones de habitantes que residen en la capital de la Argentina, «hay en promedio, de 5.13 m2 de espacio verde per cápita», uno de los índices más bajos del mundo.

El estudio destaca que gran parte de la superficie de la Ciudad «se encuentra a menos de 10 minutos de caminata de un parque o plaza. Sin embargo, la distribución de estos espacios verdes es desigual y existen amplios corredores urbanos donde la población reside a una distancia mayor a esta distancia».

En este sentido precisa el relevamiento que «un 12,4% de los porteños residen lejos de un espacio verde público, es decir, a más de 350.000 les falta un parque o una plaza más cerca de su vivienda».

Esta falta de accesibilidad, es sufrida en forma más acentuada por el sector más vulnerable de la Ciudad.

«Entre la población de menores ingresos, más de una cuarta parte registra un bajo acceso a espacios verdes, situación que solo afecta a un 4% de los residentes del nivel socioeconómico más alto», detalla el informe.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) detectamos un total de casi 15 millones de m² de espacios verdes públicos, entendidos como superficies verdes de libre acceso de más de media hectárea.

No obstante, existe una gran variabilidad en la superficie de los espacios verdes de la ciudad. Por ejemplo, la Plaza Aristóbulo del Valle, en el barrio porteño de Villa del Parque, alcanza 15.900 m² de superficie. Un gran parque, como el Parque Centenario, puede alcanzar diez veces esa superficie. A su vez, el espacio verde continuo más grande de la ciudad, la Reserva Ecológica, ocupa 327 hectáreas.

De acuerdo a estimaciones recientes, la población de la ciudad se encuentra muy cerca de los tres millones de habitantes. Esto implica que en la CABA se dispone, en promedio, de 5,13 m² de espacio verde per cápita.

Utilizando similares fuentes de datos, en Nueva York un análisis reciente encontró 13,6 m² por habitante, y cantidades aún mayores en el resto de las cincuenta urbes principales de Estados Unidos. Del mismo modo, un estudio europeo determinó más de 30 m² por habitante en Bruselas, la capital de Bélgica.

a Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) es una de las ciudades con menos espacios verdes por habitante del país.

A partir de la reciente habilitación del running en la CABA, la saturación de visitantes en algunos de los parques de la ciudad ha vuelto a resaltar la necesidad de contar con más y mejores alternativas para el acceso a espacios verdes públicos.

Un 12,4% de la población de la ciudad reside lejos de un espacio verde público; es decir, a más de 350.000 porteños les hace falta un parque o una plaza cerca de su vivienda.

La presencia y accesibilidad de espacios verdes forman parte de los grandes desafíos que enfrentan los planificadores y decisores de políticas públicas dado que son fundamentales para evitar la degradación ambiental, prevenir la formación de islas de calor, absorber precipitaciones evitando anegamientos, e impactar positivamente en la calidad del aire, entre otros beneficios.

Estudios recientes también han vinculado la presencia de espacios verdes con un efecto beneficioso sobre diversas dimensiones de la salud pública: salud de embarazadas y recién nacidos, desarrollo cognitivo en infantes, salud mental, reducción de morbilidad cardiovascular, reducción de la prevalencia de diabetes tipo 2, e incluso reducción general de mortalidad.

La necesidad de atender y planificar espacios verdes urbanos como factores para el desarrollo sostenible se hace aún más importante ante la creciente evidencia de que funcionan como reductores de la desigualdad, ya que los beneficios para la salud asociados con el acceso a espacios verdes tienen un efecto aún mayor en la población socioeconómicamente vulnerable.

En la Argentina, la planificación y evaluación de los efectos de espacios verdes públicos a escala nacional es compleja dada la inexistencia de información oficial y completa respecto a la calidad, ubicación y extensión de las áreas verdes urbanas, así como de estudios sobre sus efectos. Por esta razón, la Fundación Bunge y Born trabajó en el desarrollo de un Atlas de Espacios Verdes en Argentina, cuyo objetivo principal es comprender la disponibilidad de espacios verdes de acceso público en las 155 localidades que componen los grandes aglomerados urbanos del país.