El monumento olvidado: la lucha por restaurar la memoria en Aeroparque
Enclavado en la Avenida Costanera Rafael Obligado, al costado del Aeroparque Jorge Newbery y a metros del Club de Pescadores, se erige casi en el olvido el Monumento al Accidente Aéreo de Castilla. Creado por el artista italiano Mario Baiardi, esta escultura inmortaliza el sacrificio y la valentía de los protagonistas de un hecho que marcó la historia de la aviación argentina.
La obra, con una estética dramática y expresionista, captura la escena de un avión en llamas descendiendo del cielo, del cual emergen dos figuras femeninas desnudas que representan a los héroes caídos. En la base de granito se encontraba originalmente una inscripción con los nombres de los fallecidos y la mención a la Fundación Eva Perón, pero tras el golpe militar de 1955 la leyenda fue destruida a cincel. Décadas después, en 2009, una resolución de la Cámara de Diputados promovió su restauración, aunque el monumento sigue mostrando signos de deterioro.
La tragedia aérea que enlutó al país
El 27 de septiembre de 1949, un avión Douglas DC-4, matrícula LY-ABI, de la Flota Aérea Mercante Argentina, regresaba de Quito tras cumplir una misión humanitaria impulsada por la Fundación Eva Perón. La tripulación y los voluntarios habían llevado suministros para asistir a las víctimas de un devastador terremoto ocurrido en Ecuador el 8 de agosto de ese año.
El avión partió de Quito el 26 de septiembre por la mañana, despedido por una multitud agradecida. Se esperaba su llegada al aeródromo de Morón el 27 de septiembre a las 17 horas, donde lo recibirían Eva Perón y una comitiva oficial. Sin embargo, poco después de ingresar en territorio argentino, un escape en un tubo de oxígeno ubicado debajo del asiento del copiloto desató un incendio en la cabina.
La situación era desesperante. El piloto Norberto Fernández y el copiloto Gregorio Juan Torrealda se mantuvieron firmes en sus puestos, luchando contra el fuego para intentar salvar a la tripulación y los pasajeros. Decidieron no emplear el tren de aterrizaje, deslizando el avión sobre su panza en los campos de Castilla, provincia de Buenos Aires, reduciendo así el impacto.
A las 19:30, la Policía de Castilla confirmaba la tragedia: el avión se había estrellado con 24 personas a bordo, dejando un saldo de cinco muertos y diez heridos de gravedad. Entre los fallecidos se encontraban:
- Norberto Fernández, piloto.
- Gregorio Juan Torrealda, copiloto.
- Esther Dates, auxiliar de abordo.
- Amanda Allen y Luisa Komel, enfermeras de la Fundación Eva Perón.
Heroísmo en el aire y en la tierra
El aterrizaje forzoso evitó una catástrofe mayor. Testigos de la época, como los peones del campo de Luís Bonnet (hoy propiedad de Orlando Abrhan), relataron que el avión, antes de clavarse de trompa, se deslizó arrasando vacas y alambrados. Algunos pasajeros se arrojaron al vacío desde veinte metros de altura en un desesperado intento por salvarse.
Los heridos fueron trasladados al Hospital Tomás Keating de Castilla, mientras que uno de ellos fue derivado de urgencia a Mercedes en el tren «El Cuyano». El resto del pasaje continuó hasta Retiro, donde fueron recibidos por el presidente Juan Domingo Perón, Eva Perón y una multitud conmovida.
Al día siguiente, los restos del piloto, el copiloto y la azafata llegaron a la Estación Retiro en vagones especiales. Desde allí, fueron llevados en carruajes fúnebres hasta el Ministerio de Trabajo, donde se realizó el velatorio. Las calles de Buenos Aires se llenaron de flores lanzadas desde los balcones, en un último homenaje a los héroes.
Los tripulantes y pasajeros del avión
Tripulación
- Norberto Lorenzo Fernández (piloto).
- Gregorio Juan Torrealda (copiloto).
- Carlos María Regunaga (piloto alterno).
- David Brandoni (navegante).
- Dardo Echad González (radiotelegrafista).
- Oscar Blanco (mecánico).
- Guillermo McLoughlin (comisario de a bordo).
- Esther Dates (auxiliar de abordo).
Pasajeros
- Haydeé Benzola y Amanda Allen (enfermeras de la Fundación Eva Perón).
- Tito Garay (periodista).
- Francisco Caruso (fotógrafo).
- Ángel Peralta (delegado de la CGT).
- Carlos Monza (agregado de la Embajada Argentina en Ecuador).
- Francisco Marcitelli (presidente de la delegación).
- Regino Fernández (jefe de pasajes de F.A.M.A.).
- Juan Armando Scarpatti, Osvaldo Zambra, Elbio Lentini, Federico Rosas, Enrique Barcia, José Revita, Cayetano Colonelo, Mario Rebelo (pasajeros).
El monumento: un testimonio olvidado
El escultor Mario Baiardi, nacido en Valenza, Italia, en 1909, fue convocado por el Gobierno argentino en 1948 para trabajar en la Casa de Moneda. Su legado en el arte del grabado a buril es reconocido mundialmente, pero en Argentina su obra más emblemática permanece en el abandono.
Ubicado en la cabecera sureste del Aeroparque, con vista al Río de la Plata, el Monumento al Accidente Aéreo de Castilla refleja la tragedia con crudeza. Hoy, con grietas visibles y una de sus alas a punto de desprenderse, se encuentra en un estado de deterioro preocupante. Como si la historia del accidente se hubiera desvanecido en la memoria colectiva.
La pregunta sigue en el aire: ¿por qué un símbolo tan potente de sacrificio y heroísmo ha sido olvidado? ¿Por qué las autoridades no han cumplido con su restauración? En una ciudad donde la historia convive con el presente, la preservación del patrimonio debería ser una prioridad.
