El fenómeno de escuchar música en Vinilos: Ese redondo objeto del deseo.

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Los Martes de Vinilo

Según datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), las ventas en todo el mundo se triplicaron entre 2007 y 2012. Y la Official Charts Company reporta que ya se llevan vendidos cerca de 800 mil vinilos en Gran Bretaña, una marca mayor a los 780 mil del año pasado. Los especialistas esperan que supere el millón de ejemplares, algo que no sucedía desde 1996.

El fenómeno también se siente fuerte en Argentina: muchos discos clásicos del rock nacional se están editando en vinilo, y además hay discográficas independientes que editan discos fabricados en el país.

A pesar de haber caído en desuso por algunos años, los discos de vinilo vuelven con más fuerza que nunca. Durante las décadas del sesenta y setenta, los discos eran los únicos medios que permitían reproducir música. Sin embargo, a principios de los ochenta con el surgimiento de medios más prácticos y de menor tamaño como el cassette y el CD, el vinilo dejó de ser el único medio de reproducción de sonido, disminuyendo así en ventas del vinilo. Así, el uso del vinilo fue disminuyendo, hasta el punto de convertirse en objeto de colección, debido al fenómeno de digitalización que se tomó el mercado a mediados de los 2000.

La moda del tocadiscos también está hirviendo en Argentina. Cientos de grupos venden vinilos en sus recitales, algunos incluso lo eligen para lanzar sus novedades, las discográficas han comenzado a editarlos, por que lo ven solo como un buen negocio y la demanda es tan repentina que se han triplicado los tiempos de entrega de las productoras.

El otro público interesado en los vinilos se encuentra en el  circuito de música independiente. Sin embargo, están de acuerdo con que el mercado real en Buenos Aires no es tan prospero como pudiera parecer. Desde la industria “indie” leen así el fenómeno.

“Hay mucha gente que se interesa: mayores de 40 vuelven a volcarse y los más jóvenes se copan con algo nuevo”, afirma Selector Lucho, organizador de los Martes de Vinilo en Club V, en Villa Crespo.
Fuera de los circuitos de coleccionistas, cada vez hay más reediciones y nuevos lanzamientos que ganan  terreno en el mercado de venta de discos en Argentina y en el mundo. En el país, sellos nacionales, como Láser Disk y Morello, volvieron a producir el formato por primera vez en 22 años, replicando el pico de ventas que en Estados Unidos alcanzó 9,2  millones de unidades vendidas el año pasado, creciendo un 45% respecto de 2014. Discográficas como Sony Music, reeditaron Los 15 grandes éxitos del rock nacional, que incluyen Artaud de Spinetta y Sueño Stereo, de Soda Stereo, con 90 mil unidades vendidas.

“Cada vez más piden este formato porque exhibe un mejor arte de tapa y respeta el sonido original de las grabaciones. En ‘La Noche de los Vinilos’ se agotó el stock en un par de horas, y cada vez se requieren más bandejas portátiles para reproducirlos”, explica Jorge González, director comercial del Grupo Ilhsa, que ofrece en sus locales Jenny giradiscos y vinilos nuevos y re-lanzados.

La cruzada retro de la reedición rescata desde clásicos del funk y el soul hasta los éxitos del rock nacional, que suenan cada vez más en fiestas y after offices, como el de Johnny B. Good, en Puerto Madero. “Es un sonido cool que te obliga a una escucha más activa, se siente distinto”, comenta Linera, una médica de 32 años, habitué de la Vinylholic Nights en ese bar. Las fiestas 100% en vinilo también se replican cada jueves en Salón Pueyrredón, que tiene una disquería dentro del bar, en Santa Fe al 4500. “En vinilo, el DJ es más activo y uno lo imita: generás otro vínculo en el que hacés lo que el músico, pero con el cuerpo”, explica Faku Noise, un habitué de los jueves en Salón Pueyrredón y de los viernes en el Patio del Liceo.