El destino de 18 hectáreas del predio zoo porteño. Disputas, traiciones y negocios.

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En junio se esperan las primeras ideas de parte de una comisión de expertos reactivada por el Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología que tiene la misión de generar un espacio con un hábitat más amigable para los animales.

La Comisión para la Transformación del Zoológico de Buenos Aires, formada en 2014, se encontraba paralizada y en febrero volvió a debatir ideas y proyectos. Está integrada por miembros de la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad, de la Fundación Banco de Bosques, de la Fundación Naturaleza Para el Futuro y del Instituto Jane Goodall, que deberán consensuar los lineamientos de un plan estratégico que luego deberá ser aprobado por el ministerio que conduce Andy Freire.

El Gobierno entiende que la actualidad del zoo demanda una respuesta en el corto plazo, aunque la situación no sea tan preocupante como la del zoológico mendocino. La creación de un parque de concientización ambiental es uno de los proyectos que podrían aplicarse. También se estudia convertirlo en un jardín ecológico que funcione como una Cruz Roja para animales que hayan sido víctimas del tráfico ilegal. Una tercera opción es tomar el modelo de la Fundación Temaikèn, un bioparque donde las personas son las que se integran a los espacios de los animales.

Cualquier opción deberá darles prioridad a los animales, muchos nacidos en cautiverio. Hoy el zoo porteño cuenta con unos 2500 ejemplares de diferentes especies, de los cuales varios podrían ser relocalizados en otros parques o reservas naturales.

Historia
El Zoológico de Buenos Aires cuenta con un predio de 18 hectáreas, donde se encuentran 89 especies de mamíferos, 49 especies de reptiles y 175 especies de aves.

El Zoológico de la ciudad de Buenos Aires se encuentra entre las calles República de la India y las Av. del Libertador, Las Heras y Sarmiento.

Primitivamente

Primitivamente se encontraba en la Av. del Libertador y Sarmiento, en los terrenos del parque iniciado por Juan Manuel de Rosas. A partir de su primer director, el Dr. Eduardo Holmberg (1888 a 1904) el Zoo adoptó un carácter más científico y se trasladó a su ubicación actual. Según su criterio, los animales debían habitar en edificios que respondieran a los estilos arquitectónicos propios de su país de origen.

Sucedió al Dr. Holmberg, Clemente Onelli entre los años 1904 y 1914. Una de sus ambiciones, concretadas durante su dirección, fué el canje de animales con instituciones del resto del mundo. Ésto, junto a la tarea dedicada por Carlos Thais en el embellecimiento de la obra arquitectónica, marca una época muy importante en la vida del zoológico.

Luego, Adolfo Holmberg, el nuevo director, decide iniciar un sistema de supresión de jaulas, creando recintos en donde los animales se aislaban del público por fosas o zanjas de seguridad, permitiéndoles mayor libertad de movimientos.

Todo Buenos Aires tomó partido, allá por 1882, por una u otra posición: Crear o no en San Benito de Palermo, en esas épocas alejado unos 5 km. del centro, un parque digno de la Ciudad.

En 1883, Carlos Pellegrini, quien años más tarde sería Presidente de la Nación, le escribía desde Europa al Intendente de Buenos Aires:
«No hay ninguna Ciudad de mediana importancia que no tenga un Zoológico, que es el punto favorito de reunión de las multitudes». Finalmente, el 30 de octubre de 1888, por Ordenanza Municipal, nace el Zoológico de Buenos Aires, separado del Parque 3 de Febrero.

Su primer Director, Eduardo Ladislao Holmberg, un médico con inclinaciones naturalistas, dirige el Jardín Zoológico porteño durante 15 años.

Él construye la casi totalidad de los recintos y lo hace con el concepto de esa época, basado en que el Zoológico era un paseo para la gente, destinando grandes extensiones de parque para ellos y poco espacio para los animales, razón por la cual los recintos son de tipo carcelarios.

Por otro lado, sostenía que los edificios donde eran exhibidos los animales, debían responder arquitectónicamente al país de origen de los mismos.

La gran belleza de los edificios es lo que ha hecho que sean declarados «Monumentos Históricos».
En 1904 y durante dos décadas, hablar de Clemente Onelli, Director del Zoológico, era en la Ciudad de Buenos Aires, hablar del prestigioso Zoológico Municipal.

Un pintoresco italiano que unía su condición de sabio naturalista con una gran dosis de simpatía, no sólo le dio la jerarquía científica a dicho paseo, sino que lo popularizó al máximo imprimiéndole un sentidoeminentemente didáctico, a través de carteles indicadores y confección de guías. Él implementó paseos en Elefante, en Camello, en Ponys; haciendo que los visitantes aumentaran diez veces en número en el primer año de su gestión.

Ahora la pelea es por estacionamientos, un centro comercial con cines y un gran supermercado. El diario Gorila le aplica al título a la nota, «El de Palermo, cerca del cambio» fogoniando lo que es evidente. coimas, traiciones y negocios.

Amor a los animales, amor al metro cuadrado.
Detrás de los defensores de que los animales están libres … están los emprendedores inmobiliarios. Las coimas a los legisladores de la Ciudad Aútónoma de Buenos Aires son astronómicas.

El soborno

El soborno es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges que integra El libro de arena, colección de cuentos y relatos publicada en 1975.

Se trata del décimo cuento de ese volumen.

Ezra Winthrop es un profesor de la Universidad de Texas que debe decidir quién participará en un congreso de germanistas en Wisconsin: si Herbert Locke o Eric Einarsson, un escandinavo emigrado a los Estados Unidos.

En la revista de la Universidad de Yale se publica un extenso artículo muy crítico de los métodos pedagógicos de Winthrop, firmado con las iniciales E. E. y claramente atribuible a Eric Einarsson.

Winthrop, apremiado por su deseo de mostrarse imparcial, elige para el congreso a quien lo había atacado; éste le revelaría luego que ese ataque había sido parte de una estrategia para ser electo.