Día mundial del Linfoma

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El linfoma es el quinto tipo de patología oncológica más común a nivel mundial, y el primero en adultos jóvenes de entre 20 y 35 años. Cada año, unas 20 personas por cada 100 mil habitantes de nuestro país lo padecen. Sin embargo, pocos son los que conocen de qué se trata en realidad esta enfermedad.

El linfoma es un crecimiento anormal de células malignas en el sistema linfático, que a su vez provoca un crecimiento anormal en los ganglios. Por lo general, se presentan en el cuello, las axilas y la ingle.

Los dos grandes tipos de linfoma son los Hodgkin de características malignas y los No Hodgkin. Estos últimos que afectan a los glóbulos blancos llamados linfocitos – son los de menor gravedad y también los más comunes.

A veces la enfermedad es difícil de detectar porque la inflamacion del ganglio no se produce, pero sí hay un cansancio inusual, mucha traspiración, pérdida de peso, fiebre nocturna y picazón o tos persistentes. Otras veces solo se da la hinchazon indolora del ganglio, y en otros casos, los síntomas aparecen combinados.

La consulta temprana al médico resulta fundamental para realizar un diagnóstico lo mas rápido posible y detectar el linfoma en un estadio precoz, lo que aumenta las posibilidades de cura en las enfermedades oncológicas. De todas formas, se trata de un tipo de enfermedad con muy buena respuesta a los tratamientos. La mayoría de las veces, el diagnóstico es quirúrgico y en un 70 por ciento de los casos el paciente resulta curado.

Las personas con déficit en la inmunidad tienen un mayor riesgo de padecer linfoma, por ejemplo, pacientes con HIV o receptores de un trasplante de órganos, que fueron sometidos a inmunosupresores.

Cada linfoma tiene un tratamiento diferente, pero los tratamientos convencionales ahora incluyen diversos regimenes de quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia, o combinaciones de dichos tratamientos, dependiendo del paciente y su contexto.