Entre los lagos, los rosales y el aroma a pochoclo, uno de los paseos más encantadores de Palermo mantiene viva una tradición centenaria. El Carrusel Palermo invita a chicos y grandes a disfrutar de una experiencia que resiste al paso del tiempo, muy lejos de las pantallas y las maquinitas electrónicas.
¿Todavía recordás la primera vez que intentaste sacar la sortija y sentiste esa mezcla de nervios y emoción?
Ubicado en el extremo del Rosedal de Palermo, muy cerca de la avenida Del Libertador y de los lagos del Parque Tres de Febrero, el Carrusel Palermo se convirtió en una de las postales más queridas del turismo familiar porteño.
Su estética inspirada en los carruseles europeos del siglo XVIII, con caballos tallados, animales fantásticos, pinturas ornamentales, música tradicional y una plataforma de dos niveles, transporta a otra época apenas comienza a girar.
Pero hay un detalle que lo hace todavía más especial: la sortija.
¿En una ciudad cada vez más digital, estos juegos tradicionales siguen siendo el mejor lugar para compartir tiempo en familia y crear recuerdos que duran toda la vida?
La emoción de atrapar la sortija
Mientras el carrusel gira, el clásico «señor de la sortija» desafía a los pasajeros extendiendo el pequeño aro metálico. Quien logra atraparlo se lleva un premio y, sobre todo, la alegría de revivir una tradición que acompañó a generaciones de porteños.
Ese pequeño ritual sigue despertando la misma emoción que hace décadas, cuando los abuelos llevaban a sus hijos y hoy esos hijos regresan con sus propios nietos.
Mucho más que una vuelta en calesita
Actualmente, una vuelta tiene un valor de $2.000, una propuesta accesible para quienes buscan regalarles a los chicos una experiencia diferente, artesanal y llena de historia.
A pocos metros del carrusel comienza otro universo recreativo:
- El Rosedal con sus senderos y puentes.
- Los lagos donde conviven patos, gansos y otras aves.
- Alquiler de bicicletas para recorrer los Bosques de Palermo.
- Triciclos, cuatriciclos infantiles y kartings a pedal.
- Puestos de pochoclos, golosinas y bebidas.
- Amplios espacios verdes ideales para hacer un picnic o descansar.
Todo el sector conforma uno de los paseos infantiles más completos de la Ciudad.
Carrusel y calesita: dos historias distintas
Muchas veces ambos nombres se utilizan como sinónimos, pero no son exactamente lo mismo.
El Carrusel Palermo responde al modelo europeo clásico, con una estructura elegante, ornamentación de época y dos niveles.
En cambio, la tradicional calesita de Plaza Las Heras, conocida por varias generaciones de vecinos, representa el modelo popular argentino que desde hace décadas acompaña la vida barrial de Buenos Aires.
Dos estilos distintos, pero unidos por el mismo objetivo: hacer sonreír a los chicos.
Un paseo que forma parte de la historia del Rosedal
El Carrusel Palermo se integra naturalmente al entorno histórico del Rosedal, inaugurado en 1914 dentro del Parque Tres de Febrero y diseñado por el ingeniero agrónomo Benito Carrasco, discípulo de Carlos Thays. Hoy este paseo es uno de los espacios verdes más visitados de Buenos Aires y un verdadero patrimonio paisajístico de la ciudad. (Buenos Aires)
Mientras alrededor todo cambia, el carrusel sigue girando al mismo ritmo de siempre, recordando que la infancia también puede construirse con música, madera pintada, caballitos, una sortija y la ilusión de dar una vuelta más.
A veces los lugares más valiosos no son los más modernos, sino aquellos que logran conservar intacta la capacidad de sorprender a grandes y chicos. El Carrusel Palermo es uno de esos rincones donde el tiempo parece detenerse.