Amigos, picada y pura tentación

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Por Facundo Ponce, Piccadely (piccadely.com).

Reunión de amigos, qué mejor que empezarla con una buena picada. Tabla de madera, muchos pinches, cerveza o un vino tinto y anécdotas para amenizar el encuentro. Es que esta tradición gastronómica atraviesa la cultura argentina, nos convoca alrededor de la mesa o la barra, nos desinhibe y llama a confesarlo todo.
Pero para que esto no falle, es necesario saber armar una picada que sea equilibrada y completa. Por eso, hay determinados fiambres y quesos que no pueden faltar:

· Jamón Crudo: una pieza de jamón que siga la tradición tiene 18 meses, como mínimo, de estacionamiento.
· Pata Cocida: es el verdadero jamón cocido. Se hace con la pata deshuesada, curada y horneada durante 18 horas.
· Lomo Praga: es el lomo del cerdo ahumado en humo caliente (su ahuma y cocina en el mismo momento).
· Asadito Argentino: es la tapa de asado ahumada en humo caliente (cocida) y condimentada con un blend de especias.
· Salame de Tandil: puede ser picado fino o grueso. Es el fiambre emblema de dicha localidad.

Hasta acá los básicos, pero también se pueden agregar otras delicatesen, como:
· Chistorra: es una especialidad vasca, con carne de cerdo picada fina y condimentada a base de pimentón.
· Holstein: de origen alemán, es un salame picado fino ahumado.

Y en cuanto a los quesos, fieles compañeros de los fiambres, hay que disponer en la tabla unos pedazos de:
· Banquete: queso suave como un gouda pero tiene una consistencia más cremosa, sin llegar a ser un queso fresco.
· Fontina: un semiduro, un poco más fuerte que el banquete.
· Brindamour: quesos de pasta semidura condimentados con orégano o ají molido.

Además de los fiambres y quesos, en una picada no pueden faltar las aceitunas (se puede jugar incluyendo con distintos rellenos), pastas (de berenjenas, garbanzos y más) y el pan. Este último puede ser casero, en una horma grande o en pequeños bollitos. También se pueden hacer variedades con especias y semillas.

Claro está que todas estas delicias deben ir bien dispuestas en la tabla, para que todo se luzca aún más. Todos sabemos que la comida entra por los ojos. Por eso, primero hay que elegir una buena pieza de madera, las tipo rústicas se adaptan a todas las ocasiones. Luego, en el armado es preferible acomodar los fiambres con volumen, es decir, no apoyados planos sobre la tabla. También es importante al doblarlos o enrollarlos no apelmazarlos o apretarlos demasiado. Por último, tener en cuenta el tamaño de las fetas para que quepan en un bocado.