Pescar en la Costanera Norte: tradición, pasión y Río de la Plata
La pesca en la Costanera Norte de Buenos Aires sigue siendo un ritual barrial, con historia viva en cada pique. Desde el emblemático Club de Pescadores hasta las correderas ocultas frente al Aeroparque, el Río de la Plata ofrece paisajes, técnicas y encuentros inolvidables.
Un río, mil historias
El Río de la Plata, ese espejo marrón y majestuoso que abraza la Costanera, es mucho más que un borde geográfico: es una escuela de paciencia, un refugio para los nostálgicos y un espacio donde cada porteño alguna vez arrojó una línea con esperanza.
La pesca en la Costanera tiene historia, tiene barrio y tiene magia. Desde la prolongación invisible de la avenida General Paz hasta la zona de las tomas de agua frente al Aeroparque Metropolitano, las correderas se convierten en lugares rendidores donde el pique se vuelve promesa cumplida.
Pique garantido a metros de la orilla
En apenas 300 metros de distancia desde la costa, es posible capturar doradillos, surubíes jóvenes, bagres blancos y amarillos, armados, bogas y pejerreyes. Un menú fluvial que haría suspirar a cualquier aficionado.
Las mejores zonas están más cerca de lo que se cree. Caminando desde Palermo, sin necesidad de grandes traslados, ya se puede pescar. Eso sí: conviene revisar el clima. Nuestro río también tiene sus malhumores.
Equipos recomendados
Para los que recién arrancan, se pueden usar cañas con boya o reeles simples. El Reel Waterdog modelo Cefrin con tres rulemanes y carretel de aluminio es una buena opción, al igual que el modelo Hermes, con un solo rulemán pero muy cumplidor.
La pesca se adapta a todos los bolsillos y todos los estilos. Desde el clásico pescador con banquito de plástico y termo, hasta el que llega con carro completo, sombrilla y carnadas gourmet.
¿Se puede comer lo que se pesca?
Y acá empieza la parte que no todos quieren contar: no todos los peces del río son comestibles. La contaminación, especialmente en zonas cercanas a efluentes, hace que especies como el sábalo estén descartadas para la parrilla.
El pejerrey, en cambio, sigue siendo el rey del asado fluvial. Limpio, sabroso y noble, es la estrella en temporada. Pero las bogas… bueno, mejor dejárselas a los gatos del Botánico.
La Soretera: un secreto a voces
Uno de los lugares clásicos, aunque no tan glamorosos, es el sector donde desemboca un arroyo entubado conocido como La Soretera. El nombre es tan porteño como directo: ahí va a parar todo lo que no se muestra en las postales turísticas. Igual, el pique es bueno. La fauna no juzga.
El Club de Pescadores: un ícono con historia
Fundado en 1903, el Club de Pescadores es una joya arquitectónica y cultural de la Costanera Norte. Funcionaba como muelle para descargar carbón directamente a los vagones del ferrocarril, hasta que se convirtió en centro de pesca y, más tarde, en monumento histórico nacional.
Hoy el Club ofrece Escuela de Pesca para niños, un acuario de peces de río, actividades culturales y una comunidad activa que promueve la amistad y el cuidado del ambiente. Sin embargo, su carácter elitista y las cuotas elevadas generan quejas entre muchos pescadores que se sienten excluidos del lugar. Si no sos socio o no te invita uno, la entrada es más difícil que atrapar un dorado con pan rallado.

De la caña al chori: los carritos, gloria al paso
Nada mejor que coronar una jornada de pesca con un buen sándwich en los carritos de la Costanera, esa franja sabrosa de puestos históricos donde la carne se sirve con salsa criolla, chimichurri o provenzal, como mandan los códigos del asado porteño.
Acá no hay menú degustación ni mozos con guantes: hay parrilla, olor a humo y una fila que siempre vale la pena. Todo eso también es Palermo.
Bicisenda y río: el combo perfecto
La bicisenda de la Costanera, que se conecta con los Bosques de Palermo, ofrece 12 km de recorrido costero. Ideal para llegar pedaleando, caña al hombro y espíritu liviano.
Temporadas y especies destacadas
- Octubre y noviembre: ideales para bagres de mar en aguas abiertas.
- Diciembre en adelante: arranca la fiesta de la boga y la tararira.
- Pejerreyes: siempre codiciados, especialmente por su tamaño en el estuario.
Conclusión: pescar es mucho más que sacar un pez

La pesca en la Costanera Norte es un ritual barrial, una tradición silenciosa que sigue viva entre el oleaje del Plata, el mate compartido y el sonido sordo de los aviones que cruzan el cielo de Aeroparque.
Si uno pesca o no, es casi anecdótico. Lo importante es sentarse, mirar el agua y recordar que en una ciudad que corre sin freno, la caña clavada en la arena es un acto de rebeldía lenta, profunda y sabia.
¿Sos pescador de la Costanera? ¿Tenés tu rincón favorito o un pique memorable?