En Palermo Soho, donde las cocinas tradicionales conviven con propuestas vegetarianas, cafeterías de especialidad y pequeños restaurantes de autor, también hay lugar para reinventar un clásico argentino. La milanesa a la napolitana puede abandonar la carne sin perder su espíritu: basta una buena berenjena, un empanado crocante, salsa de tomate casera y abundante queso.
Esta versión vegetal conserva esa mezcla tan porteña de sabores italianos y costumbre de bodegón. Es económica, sencilla y perfecta para compartir en una mesa al aire libre, acompañada por papas rústicas, ensalada criolla o unas hojas verdes bien condimentadas.
Ingredientes para cuatro personas
- 2 berenjenas grandes.
- 2 huevos.
- 150 gramos de pan rallado.
- 3 cucharadas de harina.
- 1 diente de ajo.
- Perejil fresco picado.
- 250 gramos de salsa de tomate.
- 250 gramos de queso mozzarella.
- 2 tomates frescos.
- Orégano.
- Sal y pimienta.
- Aceite de oliva o girasol.
- Hojas de albahaca para terminar.
Para una preparación completamente vegana, los huevos pueden reemplazarse por una mezcla de harina de garbanzos y agua, mientras que la mozzarella puede sustituirse por un queso vegetal apto para gratinar.
Preparación
Lavar las berenjenas y cortarlas longitudinalmente en láminas de aproximadamente un centímetro. Colocarlas sobre una fuente, agregarles un poco de sal y dejarlas reposar durante 20 minutos. Este paso ayuda a retirar parte de su humedad y mejora la textura final.
Secar las láminas con papel de cocina. Condimentarlas con pimienta y pasarlas primero por harina, después por los huevos batidos con ajo y perejil y, finalmente, por el pan rallado. Presionar suavemente para conseguir una cobertura pareja.
Acomodar las milanesas sobre una placa ligeramente aceitada. Cocinarlas en horno precalentado a 200 grados durante aproximadamente 15 minutos. Darlas vuelta y hornearlas otros 10 minutos, hasta que el empanado quede dorado y crocante.
Retirar la placa, cubrir cada milanesa con salsa de tomate, mozzarella, rodajas de tomate fresco y orégano. Llevar nuevamente al horno durante cinco minutos, o hasta que el queso se derrita y comience a gratinarse. Terminar con unas hojas de albahaca y un hilo de aceite de oliva.
El acompañamiento porteño
Las papas rústicas son la compañía más cercana al espíritu del bodegón. Se cortan con piel, se condimentan con pimentón, ajo, romero, sal y aceite, y se cocinan en el mismo horno hasta que queden doradas.
Para una alternativa más liviana puede prepararse una ensalada criolla con tomate, cebolla, morrón, perejil, vinagre y aceite. Su frescura equilibra el queso y el empanado sin quitarle protagonismo a la milanesa.
Una receta argentina que mira hacia adelante
La cocina vegetal no tiene por qué vivir de espaldas a nuestras costumbres. Puede tomar los platos de siempre, conservar su memoria y adaptarlos a una alimentación contemporánea. Esta milanesa de berenjena demuestra que lo argentino también puede servirse sin carne, con ingredientes accesibles y mucho sabor.
En una mesa de Palermo Soho, entre antiguas casas recicladas, adoquines y cocinas que experimentan sin pedir permiso, la napolitana vegetal encuentra su lugar natural: un poco de bodegón, otro poco de modernidad y ese queso gratinado que, por suerte, nunca pasa de moda.
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