Hay recetas que no necesitan ceremonia: un bowl, una sartén y diez minutos de atención. Estos pancakes caseros salen esponjosos, dorados y con esa cara de merienda que salva cualquier tarde. Se pueden comer recién hechos con miel, dulce de leche o fruta, pero también admiten una vuelta más creativa sin complicar la cocina.
Ingredientes
- 1 taza de harina de trigo
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 huevo
- ¾ taza de leche
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 cucharada de manteca derretida
Rinde entre 8 y 10 pancakes medianos, según el tamaño.
Paso a paso
En un bowl, mezclar la harina, el azúcar y el polvo para hornear. Agregar el huevo, la leche, la vainilla y la manteca derretida. Integrar con batidor manual o tenedor hasta lograr una mezcla pareja: no hace falta batir de más; algunos pequeños grumos no son un drama, son parte del oficio.
Calentar una sartén antiadherente a fuego medio-bajo y pincelarla apenas con manteca o aceite. Colocar porciones de mezcla con una cuchara. Cuando aparezcan burbujas en la superficie y los bordes se vean más firmes, dar vuelta. Cocinar el otro lado hasta que quede dorado.
El secreto está en no apurar el fuego: si la sartén está demasiado fuerte, se queman por fuera y quedan crudos en el centro. La paciencia, incluso en un pancake, hace diferencia.
Variantes para salir de la receta clásica
Con banana: pisar una banana madura e incorporarla a la mezcla. Se puede reducir el azúcar a media cucharada. Quedan más húmedos y naturalmente dulces.
Con chips de chocolate: sumar ½ taza de chips o chocolate picado una vez que la mezcla esté lista. Ideal para una merienda de sábado, sin pretensiones de vida saludable.
Con avena y canela: reemplazar ¼ de taza de harina por avena fina y añadir ½ cucharadita de canela. Combina muy bien con manzana en cubitos o banana.
Con limón: agregar ralladura de medio limón a la masa. Servir con yogur, miel y fruta fresca para una versión más liviana y perfumada.
De cacao: reemplazar dos cucharadas de harina por dos cucharadas de cacao amargo y sumar una cucharada extra de leche. Con frutillas o dulce de leche, es un gol.
Salados: eliminar el azúcar y la vainilla. Se puede sumar queso rallado, ciboulette, orégano o espinaca bien picada. Van perfecto con queso crema, palta, huevo revuelto o un tomate cortado fino.
Cómo servirlos
La versión más clásica lleva manteca y miel o jarabe de maple. En clave bien porteña, el dulce de leche no pide permiso: se unta entre dos pancakes y listo. También funcionan con frutas, yogur, mermelada, crema de maní o una cucharada de ricota endulzada con miel.
Una pila de pancakes tibios en el centro de la mesa tiene algo de casa habitada: sencillo, generoso y difícil de discutir.