Mate y riñones: qué dice la ciencia sobre un mito que no se va
Mientras el mate sigue siendo un ritual cotidiano en plazas, oficinas y veredas de todo el país, vuelve una pregunta que inquieta a más de uno: ¿tomar mate puede dañar los riñones? La ciencia respondió, y la respuesta no es la que muchos creen.
En la Argentina, el mate no es solo una infusión. Es pausa, charla, tiempo compartido. Sin embargo, desde hace años circula una advertencia persistente: que el consumo habitual de mate podría afectar la salud renal. Investigaciones científicas permiten separar mito de evidencia, con datos claros y sin alarmismo.
Lo que sí está probado
Los estudios disponibles coinciden en un punto central: no existe evidencia científica sólida que demuestre que el mate cause daño renal en personas sanas. El consumo habitual de yerba mate no se asocia con insuficiencia renal crónica ni con deterioro progresivo de la función de los riñones en la población general.
La cafeína presente en el mate —a veces llamada “mateína”— tiene un efecto diurético leve, pero no provoca daño estructural ni funcional en el riñón. Grandes estudios epidemiológicos indican que el consumo moderado de cafeína no empeora el filtrado glomerular y, en algunos casos, incluso se asocia con menor riesgo de enfermedad renal crónica.
El mito de la deshidratación
Durante décadas se sostuvo que “el mate deshidrata”. Hoy esa idea está ampliamente revisada.
El líquido del mate contribuye a la hidratación, aun cuando contenga cafeína. No reemplaza completamente al agua, pero tampoco genera una pérdida neta de líquidos que comprometa la función renal.
El punto fino: cálculos renales
Aquí aparece el matiz que suele perderse en el debate.
La yerba mate contiene oxalatos, sustancias que pueden favorecer la formación de cálculos renales, pero solo en personas predispuestas, como quienes ya tuvieron piedras en el riñón o presentan alteraciones metabólicas específicas.
En estos casos, el riesgo no está en el mate aislado, sino en una combinación frecuente: alto consumo de yerba, poca ingesta de agua y dietas ricas en sodio. Para el resto de la población, el riesgo es bajo.
¿Y quienes ya tienen enfermedad renal?
En personas con insuficiencia renal crónica, riñón único o función renal reducida, el mate no está prohibido, pero sí se recomienda moderación. La presencia de cafeína y pequeñas cantidades de potasio obliga a ajustar el consumo según indicación médica, especialmente si hay hipertensión asociada.
Lo que realmente daña los riñones
La evidencia es contundente:
- hipertensión arterial mal controlada,
- diabetes,
- obesidad,
- consumo excesivo de sal,
- uso crónico de antiinflamatorios,
- sedentarismo,
representan un riesgo mucho mayor para la salud renal que el mate cotidiano.
El mate no es enemigo del riñón.
Consumido con moderación, acompañado de una buena hidratación y dentro de hábitos saludables, no provoca daño renal en personas sanas. Como tantas veces ocurre, el problema no está en la tradición, sino en los excesos y en los factores que la rodean.