Malba: Centolla Society en la Noche de la música

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Centolla Society es un proyecto que gira alrededor del universo sonoro y musical, conformado por Pablo y Matías Duville, artista de la Colección MALBA. Cerca del lanzamiento de su nuevo disco, se presentan en la explanada del museo el sábado 19 de noviembre a las 20:00, en el marco de la Noche de la música.

Ustedes crecieron en Mar del Plata y siempre les gustó surfear y estar en contacto con las olas y el mar. ¿De ahí surge la idea de nombrar este proyecto con el nombre de un crustáceo marino?

C.S: Es verdad que el mar es una influencia fuerte, ya que es muy distinto crecer en un lugar frente al océano que es como una especie de máquina del misterio, no? Es una constante influencia estética. El nombre Centolla Society claramente responde a eso. El cuerpo de las centolla tiene muchos brazos. Centolla Society es un poco eso, puede disparar para muchos lados. Centolla Society abarca muchos proyectos a la vez. Puede combinar al mismo tiempo folk, en el tecno, sonido surf, new wave, irse para un lado mas cercano al soundtrack acompañado por imágenes.

Hace tiempo que vienen tocando con el nombre «The Pupilos», pero Centolla es un proyecto nuevo que no se presentó nunca en público hasta ahora. ¿Cuál sería la diferencia entre uno y otro proyecto?

C.S: Nosotros entendemos Centolla Society como un proyecto abarcativo y una banda en sí misma a la vez. The Pupilos, por ejemplo, funciona como una oficina dentro del edificio Centolla Society. Hay otros proyectos dentro de este universo como por ejemplo Christian Flesh, P.A.D, Megaphonics Sonda Tracks, Stillhead. En esta fecha CS se presenta como banda.

¿Qué lugar ocupa la música en la vida de los hermanos Duville?

M.D: El primer contacto con la música en nuestra familia lo tuvo Pablo.

P.D: Si, empecé a estudiar en el conservatorio de piano cuando tenía 8 años. De repente mi papá se apareció con una teclado en mi casa, que era un Casio Tone, el primer teclado que Casio sacó como instrumento para la familia. Fue un boom. Y fue el primer instrumento que toqué. Un día ese teclado se cayo a la pileta y no anduvo más. A los meses estábamos durmiendo y de repente escuchamos un sonido estridente y nos damos cuenta que el teclado había revivido con un nuevo sonido. Un sonido único. Fue algo mágico.

M.D: Con Pablo compartíamos la habitación y todos los días antes de dormir él tocaba: al principio fue una tortura pero después fue increíble. Empezó a ser una especie de banda de sonido para entrar en el sueño. Así que Pablo empezó mucho antes que yo con la música. Yo esperé hasta a la adolescencia y mi primer instrumento fue una guitarra. A partir de entonces tuvimos muchas bandas. Algunas no salieron del perímetro de la habitación. En algunas nuestro hermano menor, Bernardo, formó parte como músico y desde hace unos años como videoasta.

Con qué se va a encontrar el público que visite la Noche de la música en la explanada de MALBA el 19 de noviembre?

C.S: Es un viaje a través del sonido hacia el imperio del misterio. El espectador se va a encontrar con un sonido análogo y digital al mismo tiempo, un poco tecno e intimista pero también hay baladas, sonido surf y psicodelia.