Los ñoquis del 29

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Los ñoquis, son un tipo de pasta italiana. Se elaboran con papas, en Latinoamérica, según la región, incluso con batata, plátano, mandioca o yuca o sémola de trigo, harinas, pueden ser de maíz, castaña, pulpa de calabaza, de espinaca, etcétera1, y queso de ricota con o sin espinacas.

El ritual que lo acompaña de poner dinero bajo el plato simboliza el deseo de nuevas dádivas. Es costumbre dejar un billete o moneda debajo del plato para poder atraer de esta forma suerte y prosperidad al comensal.

El origen italiano nace de una leyenda basada en la historia de San Pantaleón, un joven médico de Nicomedia que, tras convertirse al cristianismo, peregrinó por el norte de Italia. Allí practicó milagrosas curaciones por las que fue canonizado.

Según cuenta la leyenda, en cierta ocasión en que pidió pan a unos campesinos vénetos, éstos lo invitaron a compartir su pobre mesa. Agradecido, les anunció un año de pesca y cosechas excelentes.

Aquel episodio habría ocurrido un 29 de julio, por tal razón se recuerda ese día con una comida sencilla representada por los ñoquis.

Los ñoquis aparecen frecuentemente bajo los listados de platos referentes a pasta a pesar de tener unos ingredientes muy diferentes y de poseer diferente forma de preparación. Los acompañamientos de los ñoquis suelen ser salsa de tomate, queso gorgonzola, mantequilla, coronados con hojitas de salvia.

Otra versión mucho más extendida de la historia de por qué se consumen los Ñoquis de forma tradicional el día 29, hace referencia a que esa fecha, al ser uno de los últimos días del mes, las personas de pocos recursos (las que cobran a principios de mes su sueldo) no tenían dinero más que para comer lo que estuviera hecho de las materias primas más baratas.

Ingredientes

-500 gr de papas
-150 gr de harina leudante
-1 huevo
-Sal y pimienta a gusto
-1 puñado de perejil
-Queso rallado (70 gramos, aproximadamente)

Instrucciones

Lavamos las papas y las ponemos a hervir en una olla con agua y sal. los primeros 20′ a fuego fuerte y luego a bajo, tratando de que no se rompa la cascara. Cuando están a punto puré, bien blandas, apagamos, colamos y dejamos entibiar.

Pelamos y pisamos las papas, las ponemos en un recipiente y hacemos un hueco en el centro.
Colocamos el huevo, salpimentamos a gusto, sumamos el puñado de perejil picado y el queso rallado.

Batimos en el centro y vamos agregando la harina de a poco, con ayuda de una cuchara de madera o cornet (espátula de plástico), para evitar hacerlo con las manos. Unimos los ingredientes tratando de amasar lo menos posible, hasta lograr un bollo que no se pegue.

Cortamos una porción de masa y estiramos haciendo choricitos largos, para luego con ayuda del cuchillo, cortar los ñoquis. Solo nos queda pasarlo por un tenedor o la ñoquera y listo.

Cocinamos en agua hirviendo hasta que floten en la superficie. La salsa para acompañar la elegís vos, la clásica es tuco, pero también quedan riquísimos con pesto.

San Pantaleón o San Pantaleimon, fue un mártir cristiano.

El nombre deriva del italiano gnocchi, plural de gnocco (bollo o grumo). Algunos citan como antecedente a los zanzarelli, una masa que se hacía mezclando miga de pan con leche y unas almendras trituradas. Lo cierto es que esa mezcla de un producto del Nuevo Mundo (la papa), con otro del Viejo (la harina de trigo o la sémola), generó aquella creación. Lo que provocó la leyenda de los días 29 fue otra acción. Cuentan que surgió en el siglo VIII, en la zona del Véneto italiano. Por allí, en esos tiempos, predicaba un joven médico cristiano llamado Pantaleón. Un día, el hombre les pidió pan a unos campesinos quienes lo invitaron a comer con ellos en su mesa. Sirvieron ñoquis. Y dicen que después de comer, y en agradecimiento, Pantaleón les auguró un año de buena pesca y excelentes cosechas, algo que se cumplió.

Nació en Nicomedia, actual Turquía a finales del siglo III. Era hijo de Eustorgio y Eucuba y fue médico como su padre. Su nombre, en griego, significa:  El que se compadece de todos.

Estudió filosofía y retórica y después se dedicó a la medicina. Fue médico del emperador Galerio Maximiano. Apostató de la fe cristiana, que volvió a recuperar gracias a su amigo Hermolano y fue perseguido por Diocleciano en 303. Tras ser torturado de varias maneras, murió. Según la tradición cristiana, el fallecimiento tuvo lugar bajo una higuera seca, que floreció al recibir la sangre del mártir luego de ser decapitado.

La iconografía representa al santo con una pequeña cruz y un escalpelo, o bien, al pie de un olivo o higuera seca.

Es invocado por los que padecen dolores de cabeza y por los tuberculosos.

 «Padre Misericordioso, Dios de todo consuelo, que diste a San Pantaleón el don de interceder por nosotros: Danos por tu amor la salud que te pedimos, danos también un corazón grande y generoso que te sepa ver a Vos en el rostro de los otros. Padre Bueno y Todopoderoso, por San Pantaleón te rogamos nos concedas la paz y felicidad que con fe de Vos esperamos. »

Pantaleón vivió apenas 28 años y murió decapitado el 27 de julio de 305, después de sufrir terribles torturas. Para recordarlo, en Buenos Aires hay un templo centenario que está en el barrio de Mataderos (Monte 6869). Allí, desde 1970, se expone una reliquia: la parte de un hueso del brazo del santo.