Frente al predio del Club GEBA, sobre una de las entradas secundarias de la histórica Planta General San Martín de Agua y Saneamientos, sobrevive un rincón que parece detenido en el tiempo. La antigua puerta de administración, su caseta de vigilancia, un enorme ombú centenario y la imponente arquitectura de ladrillo visto recuerdan la época en la que las grandes obras públicas definían el futuro de la Argentina.

Quienes recorren Palermo suelen pasar de largo frente a este acceso secundario sin imaginar que detrás de esas rejas se encuentra uno de los complejos de infraestructura más importantes construidos en el país durante fines del siglo XIX y comienzos del XX. La Planta General San Martín, originalmente perteneciente a Obras Sanitarias de la Nación, fue una pieza fundamental para garantizar el abastecimiento de agua potable a Buenos Aires en una ciudad que crecía a un ritmo vertiginoso.
La antigua administración conserva el lenguaje arquitectónico característico de aquella época: fachadas de ladrillo rojo con detalles en piedra, grandes ventanales, herrería artística y jardines diseñados con el mismo cuidado que las instalaciones industriales. La caseta del guardia aún permanece junto al ingreso, como testigo silencioso de décadas de actividad.

Uno de los grandes protagonistas del lugar es el gigantesco ombú que domina el jardín central. Por sus dimensiones y el grosor de su tronco, todo indica que se trata de un ejemplar con muchas décadas de vida, posiblemente contemporáneo de la construcción del edificio. Su copa cubre gran parte del frente y constituye uno de los árboles más llamativos de este sector de Palermo.

En el acceso también se destaca una escultura, que por su aspecto podría representar al general José de San Martín, aunque su identificación requiere confirmación. La obra se integra al conjunto monumental junto con una serie de fuentes ornamentales que embellecen el ingreso y refuerzan el carácter institucional que tuvo el predio durante buena parte del siglo XX.
La Planta General San Martín fue mucho más que una instalación técnica. Durante décadas simbolizó el avance de la ingeniería sanitaria argentina, una infraestructura que permitió reducir enfermedades, acompañar el crecimiento urbano y mejorar la calidad de vida de millones de personas. Muchas de esas obras, levantadas durante el período de mayor expansión del Estado nacional, continúan prestando servicios más de un siglo después.
Hoy, este acceso histórico constituye un verdadero recorrido de arqueología urbana. Entre árboles centenarios, rejas de hierro forjado y edificios de enorme valor patrimonial, es posible imaginar el movimiento cotidiano de ingenieros, técnicos y empleados que hicieron funcionar una de las obras de saneamiento más importantes de América Latina.
¿Cuántos vecinos conocen esta puerta histórica de Obras Sanitarias? ¿Debería incorporarse al circuito turístico y patrimonial de Palermo junto con otros edificios emblemáticos del barrio?