Escenas poéticas y breves, de una belleza tan contundente como la de un verso de haiku, protagonizadas por diminutos personajes de juguete sobrevuelan la muestra de la artista Liliana Porter (1941) -argentina radicada en Nueva York hace casi 50 años-, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).
“El hombre con el hacha y otras situaciones breves†es el título de la instalación central de la muestra, en la que un diminuto hombrecito arrasa a su paso con un piano real, tazas y platos de té, relojes viejos, objetitos, dados, todo completamente destrozado, en una tarea desmedida para su tamaño.
Sin embargo, mas alla, otro pequeño hombrecito riega las flores que adornan aquellas tazas rotas.
“Primero ves un gran desastre pero despues te vas acercando y hay, por ejemplo, un montón de platos rotos con flores y un tipo que las riega. Me gustan esas situaciones poeticas, del jardinero que riega, en medio del desastre, la imagen de una flor. Dentro de la destruccion hay gente que construyeâ€, detalla Porter en una entrevista con Télam.
En una gran tarima blanca que conforma el núcleo de la muestra, hay varios personajes y objetos -que la artista consigue en mercados de pulgas de todo el mundo- abocados a tareas específicas: construir y destrozar, esparcir y recoger, ir y regresar, limpiar, barrer, levantarse, caerse, derramar y tejer.