Una torre de lujo, una batalla de estilos y la eterna discusión entre pasado y futuro en la ciudad de Buenos Aires
Frente al verde eterno de Figueroa Alcorta, una torre desafió las reglas del tiempo. Con espíritu francés, alma racionalista y polémica asegurada, la Torre Grand Bourg se convirtió en símbolo de una nueva elite urbana que no le teme al pasado.
Ubicada en la Avenida Figueroa Alcorta 3051, la Torre Grand Bourg se levanta sobre un terreno de 4152 metros cuadrados, con más de 70 metros de frente sobre la avenida y salida trasera hacia la calle Juez Estrada. Allí, en pleno Palermo Chico, el empresario Eduardo Costantini —creador del MALBA— impulsó este edificio residencial de lujo inspirado en el academicismo francés, con detalles arquitectónicos que evocan el estilo de la Belle Époque porteña.
Pero con una salvedad: fue construido en pleno siglo XXI.
Un edificio que revivió París en Palermo
Con 15 pisos, 21 departamentos exclusivos, 56 cocheras subterráneas, pileta, gimnasio, salones de uso común, amplios jardines forestados y un hall de entrada de mármol blanco y negro, la Grand Bourg no escatimó en nada. El último piso, inicialmente del propio Costantini, hoy forma parte de la colección inmobiliaria del bodeguero Mario Harold Peinado, quien controla más del 78% del edificio.
El proyecto estuvo a cargo del reconocido estudio Atelman-Fourcade-Tapia, autores también del Museo MALBA. En este caso, trabajaron bajo la dirección del arquitecto Enzo Binetti, junto a un equipo técnico formado por Carolina Andretich, Miguel Baca, Eduardo Caminal, Julia Garayoa, Clara López, Hernán Pagani, Barbara Salusso, Juan José Torreli e Ivana Zicovich.
La consigna era clara: reinterpretar los grandes edificios clásicos de Buenos Aires, fusionando belleza ornamental con tecnología de punta. La fachada con mansardas, balaustradas y arcos de medio punto responde a los principios de la arquitectura académica clásica, mientras que su infraestructura y servicios están diseñados con sistemas de última generación.
De Retiro a Libertador: un circuito de elegancia
Los autores pensaron la torre como parte de un recorrido visual y simbólico que arranca en Retiro y se extiende por avenidas Figueroa Alcorta y Libertador, donde se agrupan los principales palacetes, embajadas y residencias históricas de la ciudad. La idea fue insertar esta obra contemporánea dentro de una tradición arquitectónica perdurable, sin renunciar al confort ni al lenguaje clásico.
Y allí surgió la polémica.
Cuando la estética incomoda: la batalla entre modernismo y nostalgia
Apenas el proyecto tomó visibilidad, la comunidad arquitectónica local se dividió. El primero en alzar la voz fue Luis Grossman, desde el diario La Nación, cuestionando cómo el mismo Costantini que apostó al vanguardismo en el MALBA podía ahora construir “un viaje en el tiempo”. Le siguieron otros críticos, como Mario Roberto Álvarez, figura clave del racionalismo argentino, quien apuntó contra el “disfraz de prestigio social”.
Desde Página/12, Sergio Kiernan defendió la torre como una provocación estética a la ortodoxia moderna: “un pito catalán a la arquitectura dogmática”. El debate escaló con ironías, defensas, encuestas entre lectores y columnas cruzadas en los principales medios. Algunos arquitectos celebraron su audacia estilística; otros lamentaron la ruptura del tejido urbano de la zona.
En el medio de ese fuego cruzado, los propios arquitectos —Atelman, Fourcade y Tapia— salieron a defender su creación en Clarín, afirmando que la recepción social fue masivamente positiva y que la arquitectura no debe estar atada a mandatos ideológicos.
Belleza, técnica y mercado: una fórmula que sigue vigente
Más allá de las discusiones académicas, los números fueron contundentes: la torre se vendió por completo antes de terminarse, con precios que alcanzaron los US$ 2.800 por metro cuadrado en 2004, un récord para la época. Hoy, sigue siendo uno de los edificios más cotizados de Palermo y se consolidó como modelo de lujo arquitectónico que revalorizó lo clásico sin resignar tecnología ni confort.
El impacto fue tal que, tras Grand Bourg, surgieron otros proyectos similares como las Torres Château en Núñez y Puerto Madero, también de estilo francés, aunque sin el mismo revuelo.
¿Un capricho burgués o un manifiesto estético?
La Torre Grand Bourg no es sólo un edificio. Es una postura. Un manifiesto arquitectónico que reivindica la belleza del ornamento, la proporción clásica, el mármol y la galería como valores de civilización urbana. Su éxito comercial y su permanencia como ícono estético en Palermo Chico demuestran que, a veces, el mercado y el arte pueden encontrarse sin pedir permiso a la teoría.
¿Cuánto vale vivir en la Torre Grand Bourg? Un piso de lujo por USD 6.400.000
506 metros cuadrados de distinción en pleno Palermo Chico
Si alguna vez te preguntaste cuánto cuesta vivir en uno de los edificios más exclusivos de la ciudad, la respuesta es directa y contundente: USD 6.400.000. Ese es el valor actual de un piso completo en venta en el Edificio Grand Bourg, ubicado en la Avenida Figueroa Alcorta 3051, esquina Tagle, en pleno corazón de Barrio Parque.
Este departamento de 506 m² totales (482 m² cubiertos y 24 m² semicubiertos), se ubica en un edificio concebido como un homenaje viviente al estilo neoclásico francés, con detalles arquitectónicos que evocan a los tradicionales hôtels particuliers parisinos, pero adaptados al siglo XXI.
Siete ambientes, tres cocheras y una cava de 800 botellas
La propiedad, que cuenta con tres dormitorios en suite, dos livings, un comedor principal con vista a los jardines parquizados, un escritorio de época y una cocina de gran tamaño, ofrece una combinación única de amplitud, confort y refinamiento.
Entre sus lujos más destacados:
- Cava climatizada para 800 botellas
- Tres cocheras privadas
- Dos bauleras
- Toilette de recepción, dependencia de servicio y despensa
- Playroom con posibilidad de reconvertir en más habitaciones
Y todo esto rodeado de balcones con vistas privilegiadas: al frente, la arbolada Av. Figueroa Alcorta, y al contrafrente, un pulmón verde propio en medio de la ciudad.
Expensas de $5.600.000: el precio de la excelencia
El valor de las expensas en febrero de 2025 se ubicaba en $5.600.000 mensuales, lo cual incluye seguridad las 24 horas, acceso a amenities como piscina, gimnasio, SUM, jardines privados y un nivel de mantenimiento inigualable.
Este tipo de inmuebles no sólo representan un estilo de vida reservado a unos pocos, sino que funcionan como activos patrimoniales únicos, difíciles de replicar. Su demanda se mantiene alta, especialmente por su ubicación estratégica, rodeado de embajadas, parques y residencias históricas.
Grand Bourg, mucho más que un edificio
Este piso es solo una muestra del tipo de vida que propone el Grand Bourg: lujo silencioso, arquitectura distinguida y privacidad total, en una zona que se diseñó desde su origen —allá por los años 20— para ser una reserva urbana de alto perfil.
No es un edificio cualquiera. Es una forma de habitar Buenos Aires como si se tratara de París, pero con cielo de jacarandás, tango en la vereda y la Plaza Alemania a la vuelta de la esquina.
¿Debe la arquitectura responder al presente o puede volver al pasado para imaginar el futuro?
Palermotour Noticias
Magazine de Palermo. Comuna 14.
¿Te gustaría vivir en un edificio que parece sacado de París? ¿Qué opinás de estas obras que desafían a la arquitectura moderna?