Sobre la calle Ángel Justiniano Carranza al 2045, a pocos metros de la estación Ministro Carranza, se levanta uno de los edificios educativos más representativos del barrio. La Escuela de Comercio N.º 31 «Naciones Unidas» mantiene viva una tradición que comenzó hace casi 70 años y continúa formando estudiantes en Economía, Administración e Informática.
Quienes recorren Palermo suelen detenerse frente a su fachada de líneas clásicas, coronada por la inscripción «Ministerio de Educación de la Nación», un recuerdo de la época en que las escuelas nacionales dependían directamente del Estado nacional antes de las transferencias educativas a las jurisdicciones.
Fundada el 7 de junio de 1956, la Escuela de Comercio N.º 31 «Naciones Unidas» funciona en este edificio de Ángel Justiniano Carranza 2045, donde hoy recibe alumnos de nivel secundario en los turnos mañana y tarde. Su propuesta educativa incluye orientaciones en Economía y Administración e Informática, además de la enseñanza de inglés y francés.
El establecimiento también participa en numerosos proyectos educativos, entre ellos Aprender Programando, Escuelas Verdes, Proyecto ONU, tutorías, actividades de biblioteca, ajedrez, educación sexual integral y programas destinados a fortalecer la permanencia de los estudiantes en la escuela.
Más allá de su función educativa, el edificio constituye un atractivo para quienes disfrutan del patrimonio arquitectónico porteño. Su frente simétrico, las columnas que enmarcan el acceso principal, el mástil central y los escudos ubicados sobre las puertas conservan la estética de las escuelas públicas construidas durante la primera mitad del siglo XX, cuando la arquitectura escolar buscaba transmitir solidez, orden y presencia institucional.
En los últimos años el edificio recibió trabajos de adecuación para el programa Secundaria del Futuro, que permitió modernizar algunas aulas e incorporar nuevo equipamiento tecnológico sin alterar la identidad histórica del inmueble. (Documentos Boletín Oficial)
Ubicada a pocos pasos de la estación Ministro Carranza, del Ferrocarril Mitre y de la Línea D del Subte, la escuela forma parte de un sector de Palermo donde conviven edificios históricos, modernos desarrollos urbanos y uno de los principales centros de conexión del transporte porteño.
Para el visitante interesado en descubrir el patrimonio menos conocido del barrio, la Escuela de Comercio N.º 31 representa una parada que permite comprender cómo la historia de la educación también forma parte del paisaje urbano de Palermo.
Cada edificio escolar guarda miles de historias que no aparecen en las guías turísticas. Al detenerse frente a estas fachadas, también se descubre una parte de la memoria del barrio.
¿Cuántas generaciones habrán cruzado estas puertas desde 1956 y cómo cambió Palermo alrededor de esta escuela sin que el edificio perdiera su identidad? ¿Vale la pena preservar estas construcciones históricas como parte del patrimonio educativo de Buenos Aires mientras el barrio sigue transformándose?