Entre los murales más fotografiados de Palermo apareció una nueva interpretación de Lionel Messi que escapa a la clásica imagen del capitán levantando copas. En el bajo puente de Avenida del Libertador y Dorrego, el mejor futbolista del mundo fue retratado con sombrero y pañuelo al cuello, convertido en un auténtico tanguero porteño.
La obra forma parte de una serie de intervenciones del reconocido muralista Alfredo Segatori, quien desde hace años transforma los puentes ferroviarios de esa esquina en una enorme galería de arte urbano. El artista incorporó a Messi como heredero simbólico de otra gran figura argentina: Carlos Gardel.
Lejos de representar al futbolista dentro de una cancha, el mural propone un diálogo entre dos pasiones nacionales. El tango, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y el fútbol aparecen fusionados en un solo personaje que mira hacia el horizonte con la misma serenidad con la que Messi acostumbra afrontar los momentos decisivos.
El fondo azul intenso, las formas abstractas y el antiguo farol pintado junto al retrato generan un fuerte contraste entre la Buenos Aires histórica y la ciudad contemporánea. Detrás, casi como otra capa de la obra, se levanta uno de los edificios más modernos de Palermo, reforzando el encuentro entre tradición y futuro.
La esquina de Libertador y Dorrego ya era conocida por los históricos murales dedicados a Gardel, el turf y el universo del tango. Con la incorporación de Messi vestido de tanguero, el recorrido artístico suma una nueva parada obligada para vecinos, turistas y fanáticos de la fotografía urbana. (Palermo Noticias)
Palermo sigue escribiendo su historia sobre las paredes, convirtiendo cada mural en una postal que refleja la identidad cambiante de Buenos Aires.
¿Puede un mural contar mejor la historia de una ciudad que un monumento? ¿Messi ya forma parte del patrimonio cultural argentino tanto como Gardel? ¿Qué otra figura del barrio o del país merecería quedar inmortalizada en estos bajo puentes de Palermo?