La clásica ensalada de bodegón se viste para salir por Palermo
La ensalada mixta es uno de esos platos que parecen modestos hasta que alguien decide tratarlos con respeto. Lechuga, tomate y cebolla: tres ingredientes sencillos que acompañaron durante décadas milanesas, bifes y pollos al horno en las mesas argentinas. La versión criolla incorpora el perfume del morrón, el vinagre y las hierbas frescas. En esta receta de Palermo Tour reunimos las dos tradiciones y les agregamos algunos detalles contemporáneos, sin convertir la ensalada en una tesis universitaria.
El secreto está en trabajar cada ingrediente por separado: asar el morrón para concentrar su dulzor, encurtir suavemente la cebolla para quitarle agresividad, cocinar el huevo hasta conseguir una yema cremosa y preparar una vinagreta con mostaza, limón y pimentón. El resultado conserva el alma del bodegón, pero llega a la mesa con ese pequeño glamour palermitano que permite servirla tanto junto a un bife como en un almuerzo de terraza.
Tiempo de preparación: 35 minutos
Rinde: 4 porciones
Dificultad: intermedia, pero sin dramas
Ingredientes
Para la ensalada
- 1 planta pequeña de lechuga mantecosa
- 1 puñado de rúcula fresca
- 2 tomates redondos maduros pero firmes
- 150 gramos de tomates cherry
- 1 morrón rojo grande
- 1 cebolla morada
- ½ pepino
- 2 huevos
- 2 cucharadas de semillas de girasol o calabaza
- Un puñado de hojas de perejil
- Algunas hojas de albahaca fresca
- Sal y pimienta negra recién molida
Para encurtir la cebolla
- 3 cucharadas de vinagre de vino
- 3 cucharadas de agua
- 1 pizca de sal
- ½ cucharadita de orégano seco
Para la vinagreta criolla
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de vinagre de vino
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- ½ cucharadita de pimentón dulce o ahumado
- Sal y pimienta negra
Preparación
1. Asar el morrón
Colocá el morrón directamente sobre la hornalla, en una plancha caliente o bajo el grill del horno. Giralo hasta que la piel quede oscura y ampollada en todos sus lados. No hay que asustarse: ese exterior casi quemado es el que le entrega el sabor ahumado.
Retiralo, colocálo dentro de un recipiente y tapalo durante diez minutos. El vapor permitirá desprender la piel con facilidad. Pelalo sin pasarlo demasiado por agua, retirale las semillas y cortalo en tiras. Condimentá con unas gotas de aceite de oliva, sal y pimienta.
2. Preparar la cebolla encurtida
Cortá la cebolla morada en plumas bien finas. Mezclá el vinagre, el agua, la sal y el orégano, agregá la cebolla y dejala reposar durante unos veinte minutos.
Este encurtido rápido suaviza el picor, mantiene la textura crocante y evita que la cebolla se adueñe de toda la conversación. Debe participar de la ensalada, no dirigirla.
3. Cocinar los huevos
Colocá los huevos cuidadosamente en agua hirviendo y cocinalos durante siete minutos. Pasalos inmediatamente a un recipiente con agua fría, dejalos enfriar y pelalos con delicadeza.
La clara quedará firme y la yema conservará un centro cremoso. Si preferís una versión clásica de bodegón, podés cocinarlos durante diez minutos para obtener huevos duros.
4. Preparar los vegetales
Lavá muy bien la lechuga y la rúcula y, sobre todo, secalas. Una hoja mojada diluye el aderezo y deja una ensalada triste, como mesa de vereda bajo la lluvia.
Cortá la lechuga con las manos, los tomates redondos en gajos, los cherry por la mitad y el pepino en rodajas finas. El tomate tiene que estar maduro y sabroso, pero conservar suficiente firmeza para no desarmarse en la fuente.
5. Tostar las semillas
Calentá una sartén sin aceite y tostá las semillas durante dos o tres minutos, moviéndolas para que no se quemen. Cuando comiencen a desprender aroma, retiralas. Este detalle aporta textura y un toque moderno sin traicionar el espíritu criollo.
6. Preparar la vinagreta
Colocá en un frasco el aceite de oliva, el vinagre, el limón, la mostaza, el pimentón, la sal y la pimienta. Cerralo y agitá hasta formar una emulsión ligera.
Probala antes de usarla. Debe resultar fresca, ligeramente ácida y con un fondo ahumado. Si está demasiado intensa, agregá una cucharada de agua; si quedó tímida, unas gotas más de limón la devuelven al escenario.
Armado y presentación
Distribuí la lechuga y la rúcula sobre una fuente amplia. Agregá los tomates, el pepino, las tiras de morrón y la cebolla previamente escurrida. Incorporá el perejil y la albahaca con las manos.
Condimentá con parte de la vinagreta y mezclá suavemente para no aplastar los tomates. Colocá por encima los huevos cortados por la mitad, terminá con las semillas tostadas, pimienta recién molida y unas últimas gotas de aceite de oliva.
Servila inmediatamente. La ensalada puede acompañar una milanesa, un bife de chorizo, pescado a la plancha o una tortilla de papas. También funciona como plato principal liviano si se le agregan cubos de queso fresco, atún, pollo grillado o garbanzos.