El primer Winter Reading Party organizado por el Malba

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El primer Winter Reading Party organizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) fue un éxito.

Recibimos la llegada del invierno con una ceremonia de lectura, un evento diferente —y el primero de su tipo en MALBA. El hall central tomará, en el horario de cierre del Museo, la forma de un acogedor espacio de lectura con almohadas, sillones, y alfombras. Sólo hace falta traer un libro y desconectarse por un par de horas de tu rutina, tomando un rico café o un buen vino y en compañía de música en vivo.

Este evento es parte de una serie de encuentros que llevan el nombre Silent Reading Parties y se han vuelto populares en ciudades como Seattle, San Francisco, y Nueva York, en los que un grupo de personas se junta con el sólo propósito de leer sin la distracción de celulares, laptops, u otros aparatos digitales, acompañados de música en vivo.

La asistencia de lectores unplugged superó la capacidad de la sala de la planta baja y de la biblioteca (250 personas), por lo que los organizadores debieron abrir el auditorio (con 240 butacas) para los que buscaban un lugar cómodo para sentarse a leer. El público y los libros que llevaban bajo el brazo fueron de los más heterogéneos: señoras mayores solas, jóvenes solitarios o en grupos de dos o tres, parejas adolescentes y hasta matrimonios con chicos. ¿Los autores? Desde best sellers como Isabel Allende hasta autores populares como Julio Cortázar y Gabriel García Márquez. También se vieron novelas de Carrère y Murakami, ensayos de Eco y cuentos de Edgar Allan Poe.

Los primeros en llegar formaron fila desde las 18.30, una hora antes de que abrieran las puertas del Malba para este encuentro gratuito. Al entrar al hall de la planta baja, donde había sillones, sillas y mesas bajas para ocupar a gusto, la mayoría pasaba por el mostrador donde se servía café gratis. Algunos iban directo al stand de una bodega mendocina que ofrecía (también gratis) copas de vino tinto y blanco. Ya con su vaso en la mano, los asistentes buscaban un lugar para sentarse. Casi todos cumplieron la consigna de llevar un libro propio. Pero, los que no lo tenían, podían pedir uno prestado en la biblioteca del espacio cultural La casa del árbol, donde se realizaron las dos primeras ediciones del encuentro a principios de año. Entre los libros usados que pusieron a disposición del público figuran títulos comerciales como El código Da Vinci, de Dan Brown, y Brida, de Paulo Coello, a clásicos como tres obras teatrales de Chéjov y La perfecta casada, de Fray Luz de León. Además de castellano, el material de lectura ofrecido estaba en inglés, francés e italiano. Rayuela, de Cortázar, fue uno de los títulos más pedidos.

Además de compartir una experiencia de lectura individual en grupo, la otra gran consigna de esta jornada era dejar por unas horas de lado la tecnología. Desenchufarse del celular, la tablet y las redes sociales para disfrutar de un libro sin distracciones. El objetivo se cumplió: apenas un par de jóvenes portaban libros electrónicos.