El Malba vuelve a apostar fuerte con la exposición In Your Face

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Después de la muestra de Ron Mueck en la Fundación Proa, que convocó a 150 mil visitantes, y la de Yayoi Kusama en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), que el año pasado rompió todos los récords al atraer a 206 mil personas, el Malba vuelve a apostar fuerte con la exposición In Your Face (En tu cara) del fotógrafo Mario Testino, que en su primer mes congregó a más de 45 mil visitantes.

La muestra, que se inauguró el 15 de marzo y se mantendrá hasta el 16 de junio, es un compendio de 122 fotografías del peruano que se hizo célebre por retratar a las estrellas y a cuyo lente parece no haber quién se le resista. El espacio de la misma sala donde se hizo la exposición de la artista japonesa fue compartimentado. De esa forma, las fotografías de gran tamaño que cuelgan de las paredes lucen con mayor espectacularidad su condición de ser instantáneas de un mundo tan ajeno como familiar. La iluminación sutil pero focalizada en cada imagen, sobre un fondo color petróleo, contribuye a generar esa sensación, como si de repente el glamour del mundo de las revistas y el celuloide irrumpiera en el espectador, idea que se refuerza con el título de la exposición: En tu cara.

Los rostros y cuerpos más buscados de la moda, el cine y la música se dan cita en esta muestra, que reúne el trabajo del autor para revistas como Vogue y Vanity Fair y para firmas como Gucci y Versace, a la vez que se intercalan imágenes en las que se pueden ver momentos íntimos de las estrellas. En todas, Testino deja constancia de ser testigo y partícipe de una elite, y de que su atrevimiento y elegancia corren a la par con una ostentación y sensualidad sin tapujos.

Madonna, Kate Moss, Gisele Bándchen, Nicole Kidman, Gwyneth Paltrow, Brad Pitt, los Rolling Stones y Lady Gaga son algunos de los famosos que aparecen en la muestra del autor radicado en Londres, que adquirió notoriedad cuando realizó un portfolio de Lady Di en 1997. La muestra seguramente no cause la maravilla y estupor de las exposiciones de Kusama y Mueck, pero sin dudas es un reflejo hecho con talento de un mundo tan criticado como amado.