Entre palmeras centenarias, patos, gansos y botes, el lago del Rosedal es una de las postales más reconocidas de la Ciudad. Detrás de esa imagen hay más de un siglo de historia, ingeniería y naturaleza en pleno corazón de Palermo.

Y vos, cuando caminás por el Rosedal, ¿te detenés a pensar que ese lago fue parte de una gigantesca obra de ingeniería y paisajismo o simplemente disfrutás del paisaje sin imaginar toda la historia que hay debajo del agua? ¿Cuál es tu rincón favorito de los Bosques de Palermo y qué recuerdos te trae cada vez que volvés?

La imagen de las altas palmeras reflejadas sobre el agua forma parte del paisaje porteño desde hace generaciones. El lago del Rosedal, ubicado dentro del Parque Tres de Febrero, no nació por casualidad: forma parte de un enorme proyecto paisajístico que transformó los antiguos bañados de Palermo en uno de los parques urbanos más importantes de Sudamérica. (Palermo Online Noticias)
Cómo nació el lago
Tras la caída de Juan Manuel de Rosas en 1852, las tierras de su antigua quinta pasaron al Estado. Décadas más tarde comenzó la creación del Parque Tres de Febrero y, hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, el paisajista francés Carlos Thays y luego su discípulo Benito Carrasco desarrollaron el sistema de lagos, jardines y paseos que hoy caracteriza a Palermo. (Palermo Online Noticias)

El Rosedal fue inaugurado en 1914, durante la gestión del intendente Joaquín Anchorena, y desde entonces el lago pasó a ser parte inseparable del paseo, junto al famoso puente blanco, el Patio Andaluz y los miles de rosales.

¿Qué tamaño tiene?
El lago del Rosedal es el segundo más grande de los cuatro lagos del Parque Tres de Febrero.
Entre sus principales características se destacan:
- Superficie aproximada: 47.000 metros cuadrados.
- Forma parte del sistema hídrico de los Bosques de Palermo.
- Está rodeado por senderos peatonales, palmeras, césped y áreas de descanso.
¿Qué profundidad tiene?

La profundidad varía según el sector y las tareas periódicas de mantenimiento. En distintos puntos alcanza entre dos y tres metros aproximadamente, suficiente para mantener el ecosistema acuático y permitir la navegación recreativa de pequeñas embarcaciones. El sistema de lagos recibe trabajos de limpieza y control para conservar la calidad del agua.

¿Hay peces?
Sí. El lago alberga distintas especies adaptadas a ambientes urbanos.

Entre las más habituales se encuentran:
- Carpas.
- Mojarras.
- Bagres.
- Otras especies de agua dulce incorporadas naturalmente o mediante repoblaciones históricas.

Estos peces cumplen un papel importante dentro del equilibrio biológico del lago y también sirven de alimento para diversas aves.

¿Se puede pescar?
No. La pesca recreativa no está permitida en el lago del Rosedal ni en los demás lagos del Parque Tres de Febrero, ya que forman parte de un espacio protegido destinado a la conservación paisajística y al uso recreativo de vecinos y turistas.
Patos, gansos y muchas aves
Uno de los mayores atractivos del lago es su fauna.
Durante una caminata es habitual observar:
- Patos de distintas especies.
- Gansos domésticos.
- Gallaretas.
- Garzas.
- Biguás.
- Tortugas de agua.
- Numerosas aves urbanas que utilizan el lago como refugio.
Los Bosques de Palermo constituyen uno de los principales corredores ecológicos de la Ciudad y son un sitio muy valorado por aficionados al avistaje de aves.
El paisaje más fotografiado de Buenos Aires
En cualquier época del año, el lago ofrece una postal diferente.
En primavera lo rodean miles de rosas en flor. En verano predominan el verde intenso y las palmeras. En otoño aparecen los tonos ocres y en invierno, como en esta imagen, el cielo gris convierte al paisaje en una escena tranquila y elegante que invita a caminar sin apuro.
Es además uno de los lugares elegidos por corredores, fotógrafos, turistas, parejas y familias que encuentran en este rincón un respiro dentro del ritmo de la ciudad.
Cada paseo por el lago del Rosedal recuerda que Buenos Aires también se construyó alrededor del agua, los árboles y los grandes espacios públicos. Más de un siglo después de su creación, sigue siendo uno de los paisajes más queridos por porteños y visitantes.