El Festival Beer in BA vuelva al Hipódromo de Palermo en su cuarta edición.

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La cerveza artesanal vive un auténtico boom. Y los jóvenes, de entre 20 y 40 años, tienen mucho que ver en ello. Valoran la variedad que éstas ofrecen, van a los bares donde las sirven y utilizan las redes sociales para difundirlas. Vivir una parte de este fenómeno será una realidad el 9 de abril, cuando el festival Beer in BA vuelva al Hipódromo de Palermo en su cuarta edición.

“El fenómeno de este tipo de cerveza sigue creciendo y tiene mucho potencial, creo que aún está en la primera o segunda fase”, afirma Gastón Ocampo, emprendedor que junto a cinco socios inició el festival en 2013. Luego, explica: “Las causas de este éxito hay que buscarlas en que la oferta de cerveza industrial era muy pequeña. Además, en que las cervecerías artesanales encontraron otras maneras de llegar a sus consumidores, como los bares, los eventos y las redes”. Uno de sus socios, Tomás Garrido, productor de programas deportivos en TV y radio, destaca que “la cerveza artesanal también funciona como una excusa de encuentro para mucha gente, que luego se encarga de comentar bares, lugares y marcas en las redes”.

El mercado de la cerveza industrial, que también tiene a los jóvenes como su principal target, se reparte casi en su totalidad entre Quilmes, CCU e Isenbeck. Desde fines de los años 90, las cervecerías artesanales empezaron a tallar con fuerza. Ahora, hay unas 300, que ofrecen medio centenar de variedades. En un bar de Palermo, por ejemplo, se puede encontrar una treintena de variedades. Claro que también hay una marca principal: la marplatense Antares.

El festival, promete, será una muestra de este mercado. “Habrá puestos de 15 marcas y será una auténtica experiencia, para disfrutar de la comida en food trucks, de juegos y de música de DJs y bandas en vivo”, adelanta. Analiza que “a la gente le entusiasma el concepto de la feria o kermese, que casi ha desaparecido, pero de una forma más moderna”. Reconoce las influencias del centenario Oktoberfest, de Munich, donde la cerveza se toma en un ambiente digno de parque de diversiones.

En Buenos Aires, en 2015, unas 4.000 personas llegaron hasta el Hipódromo. “El público está formado, en su gran mayoría, por amantes de la cerveza artesanal, a quienes también les interesa conocer sus ingredientes, su elaboración y las tendencias”, explica Tomás. El 80% de la cerveza es agua, pero importa la mano de quien la elabora y de la calidad de las materias primas utilizadas (en esencia, cebada, lúpulo y levadura). “En la variedad está el gusto”, resume. Sin dudas, la clave del boom.