El Festival Argentino de Historieta celebrará su tercera edición del 4 al 6 de septiembre en el Centro Cultural Rojas, con entrada libre y gratuita, más de 40 sellos, talleres, charlas, cine y una feria editorial para descubrir que las viñetas argentinas siguen muy vivas.
La historieta argentina tendrá nuevamente su casa abierta en pleno centro porteño. Del viernes 4 al domingo 6 de septiembre, el Centro Cultural Rojas, ubicado en avenida Corrientes 2038, será sede de la tercera edición del Festival Argentino de Historieta, ¡FAH!, una cita gratuita que reunirá a dibujantes, guionistas, editoriales independientes, grandes sellos, lectores de toda la vida y curiosos que quieran entrar —por primera vez o de nuevo— a ese mundo hecho de tinta, papel, globos de diálogo y personajes inolvidables.
La apertura será el viernes 4 a las 17.30, mientras que el sábado 5 y domingo 6 las actividades se extenderán de 14 a 21. La propuesta está organizada por la Comisión de Historieta de la Cámara Argentina del Libro junto al Centro Cultural Rojas y contará con más de 40 sellos editoriales y de autopublicación llegados desde distintos puntos del país. No se trata solamente de una feria para comprar libros: será un espacio para conversar con quienes los crean, descubrir obras nuevas y entender por qué la historieta sigue siendo una de las formas más libres, populares y filosas de contar la Argentina.
La programación incluirá charlas, talleres gratuitos, espectáculos, proyecciones y cruces con música, títeres y teatro. Entre las actividades destacadas se proyectará Astérix y Obélix: Misión Cleopatra, en homenaje al centenario del nacimiento de René Goscinny, guionista fundamental de la célebre serie francesa. También habrá una charla titulada “Chamamé: un recorrido entre música e historietas por la historia del género”, con la participación del novelista gráfico argentino Óscar Zárate, y un conversatorio sobre humor gráfico feminista junto a la viñetista española Flavita Banana.
Para chicos y chicas, uno de los platos fuertes será el taller de Chanti, autor querido por generaciones de lectores y creador de personajes como Mayor y Menor. A eso se sumará la exposición El sueñero, de Enrique Breccia, maestro del dibujo, ilustrador y guionista, que además estará presente durante el festival. Su apellido no es menor: hablar de Breccia es hablar de una de las familias más decisivas de la cultura gráfica argentina.
La lista de invitados confirma la amplitud de la convocatoria: Kundo Krunch, Carlos Gómez, Alejandra Lunik, Isol, Fer Calvi, Quique Alcatena, Pablo Vigo, Diego Agrimbau, Maite Diorio, Luciano Saracino, Daniel Duche, Jok, Diego Greco, Christian Montenegro, Agustina Casot, Juan Pez y Lucía Martínez Mayer, entre otros referentes. En la feria participarán sellos como Estudio Mafia, Hotel de las Ideas, Primavera Revólver, Comiks Debris, Comic.ar, Maten al Mensajero, Tren en Movimiento, Libros del Zorzal, La Editorial Común, Ovni Press, Pictus, Loco Rabia y Colihue.
Una historia argentina contada en cuadritos
La historieta en Argentina no nació como un entretenimiento menor. Desde fines del siglo XIX, las revistas ilustradas, las caricaturas políticas y las tiras satíricas comenzaron a retratar la vida cotidiana, los conflictos sociales y las manías nacionales. Publicaciones como Caras y Caretas fueron una escuela para ilustradores y humoristas gráficos que entendieron temprano que una imagen podía decir, en segundos, aquello que un discurso entero apenas insinuaba.
Durante el siglo XX, la historieta se convirtió en un fenómeno editorial masivo. Revistas como Patoruzú, Rico Tipo, Intervalo, Hora Cero, Misterix, Frontera y Skorpio llegaron a miles de hogares. Allí convivían el humor, la aventura, el western, la ciencia ficción, el policial, el romance y la crítica política. Personajes como Patoruzú, Isidoro Cañones, Avivato, Don Fulgencio, Piantadino, Langostino y Billiken quedaron grabados en la memoria popular, cuando leer revistas era un ritual semanal y los kioscos eran pequeñas bibliotecas de barrio.
El gran salto artístico llegó con autores que llevaron el lenguaje de la viñeta a una densidad literaria y política extraordinaria. Héctor Germán Oesterheld, creador de El Eternauta, cambió para siempre el modo de pensar la aventura. La invasión extraterrestre en Buenos Aires, la nevada mortal y Juan Salvo como héroe colectivo construyeron una obra que no hablaba de un salvador individual, sino de la resistencia compartida. “El único héroe válido es el héroe en grupo”, sostenía Oesterheld. Esa idea todavía palpita, más de seis décadas después.
Alberto Breccia, Francisco Solano López, José Luis Salinas, Hugo Pratt, Carlos Trillo, Juan Giménez, Horacio Altuna, Quino, Roberto Fontanarrosa, Crist, Caloi, Lino Palacio, Mordillo y Maitena integran una constelación irrepetible. Cada uno trabajó con una voz propia: desde el humor absurdo hasta la aventura espacial, desde la sátira política hasta la sensibilidad cotidiana. Quino, con Mafalda, logró algo raro y poderoso: que una nena de seis años se convirtiera en conciencia crítica de un país y, de paso, del mundo entero.
La dictadura cívico-militar dejó una herida brutal también en este campo. Oesterheld fue secuestrado y desaparecido, al igual que sus cuatro hijas. Su obra quedó como un símbolo de creatividad, compromiso y memoria. La historieta argentina aprendió a sobrevivir a censuras, crisis económicas, cierres de revistas y cambios tecnológicos. No tuvo un camino sencillo, pero jamás desapareció: mutó, se volvió fanzine, libro, novela gráfica, webcómic, editorial independiente y feria autogestionada.
Hoy conviven clásicos reeditados, autores consagrados y una nueva generación que publica desde talleres, colectivos y pequeños sellos. El ¡FAH! llega justamente para mostrar esa continuidad: la historieta no es una reliquia nostálgica ni un nicho de entendidos. Es una forma de narrar que sigue encontrando lectores, dibujando presente y peleándole al algoritmo con una herramienta vieja, hermosa y bastante invencible: una buena historia.
El festival cuenta con el apoyo del Instituto Francés, el Centro Cultural de España en Buenos Aires, el Archivo de Historieta de la Biblioteca Nacional, Latingráfica, Posca y organizaciones del sector como Viñetas Sueltas. Para quienes estén recorriendo la Ciudad, la visita al Rojas puede combinarse con librerías, teatros y cafés de Corrientes: un tramo donde Buenos Aires todavía conserva esa costumbre gloriosa de salir a mirar, leer y discutir cultura.