Joyas ocultas de Palermo: la estación ACA y su templo de columnas helicoidales
Hay edificios que pasan desapercibidos porque la vorágine diaria no nos deja mirar hacia arriba. Y sin embargo están ahí, firmes como gigantes de hormigón que nos guiñan un ojo desde otra época. Así es la Unidad de Servicio 148 del Automóvil Club Argentino, más conocida como ACA Palermo, esa mole geométrica que ocupa media manzana entre Godoy Cruz, Demaría y Seguí, con sus columnas helicoidales, sus rampas monumentales y su aire de modernidad dura de los años en que Buenos Aires soñaba con volverse mecánica y veloz.
Ubicación y datos útiles del ACA Palermo
Demaría 4553 / Godoy Cruz 3151 / Seguí
Palermo – Ciudad de Buenos Aires
Lunes a viernes: 8 a 18 h
Sábados: 8 a 13 h
Teléfonos: 11-4773-7892 / 11-4773-7958
En la voz de los vecinos —siempre testigos sinceros de la vida barrial— el ACA Palermo es “parada obligada”, “comida fresca”, “decoración buenísima”, “servicio rápido” y “el lugar donde uno siente que el auto vuelve a respirar”.
Una obra maestra silenciosa: hormigón, rampas y diseño argentino
Pocos saben que este edificio es una de las joyas técnicas y estéticas del ACA, diseñado por el arquitecto Jaime Washington Sequeira, con cálculo estructural del ingeniero Atilio Gallo, y construido por la histórica firma Petersen, Thiele y Cruz S.A.
Mientras la sede principal del ACA en Libertador luce una monumentalidad clásica, la Estación Palermo responde al espíritu de una época que buscaba funcionalismo, eficiencia y carácter industrial, con el hormigón armado como protagonista absoluto.
El hormigón como lenguaje
El edificio se sostiene en una malla modular de 4 x 4 metros, una cuadrícula que ordena vigas, casetonados y columnas de forma casi musical.
La elección no fue casual: permitía que los autos circularan, giraran, ascendieran y descendieran con la mayor libertad posible.
Esa fluidez —casi coreográfica— necesitaba pocos puntos de apoyo, vigas delgadas, casetonados amplios y un hormigón de alta resistencia (B-450), poco usual en la Argentina de mediados del siglo XX.
En una ciudad acostumbrada al ladrillo y la mampostería, este ACA fue un gesto audaz: dejar el hormigón a la vista, sin maquillajes ni revoques que lo domaran.
Las rampas helicoidales: un ballet de concreto
Dentro del edificio se esconden dos rampas helicoidales gemelas, una para subir y otra para bajar, que conectan la planta baja con los cuatro niveles superiores.
Son verdaderas esculturas en espiral.
Cada helicoide:
- se apoya solo en su borde interior,
- tiene 4 metros de voladizo,
- posee un espesor variable entre 15 y 40 centímetros,
- está moldeado en doble curvatura,
- y sostiene toneladas de autos moviéndose todo el día.
Estas rampas están emparentadas con las grandes obras funcionales del siglo XX:
- el Guggenheim de Frank Lloyd Wright,
- los garajes helicoidales de Chicago y Nueva York,
- o las rampas industriales de las plantas automotrices europeas.
Pero lo notable es que acá en Palermo, en una esquina tranquila donde hoy pasan turistas y vecinos apurados, tenemos nuestro propio milagro técnico.
Fachadas modernas: vidrio, premoldeados y cemento blanco
En vez de muros macizos, Sequeira eligió:
- carpinterías metálicas de gran tamaño,
- premoldeados livianos de hormigón blanco,
- y amplísimos paños de vidrio.
La idea:
Evitar la pesadez del revoque y exhibir la estructura como si fuera un esqueleto noble.
Mostrar la belleza del hormigón, no taparlo.
Un edificio que parece decir:
“Mirá cómo estoy hecho. No tengo nada que ocultar.”
Un mini-mundo automotriz: servicios, bar, oficinas, lavado, inspección
La estación fue pensada como una ciudad en miniatura dedicada al automóvil:
- taller mecánico,
- túnel de lavado,
- lubricentro,
- inspección de seguros,
- bar y confitería,
- oficinas,
- ascensores de carga y pasajeros,
- estacionamiento en varios niveles.
En sus mejores tiempos, este ACA era un pequeño aeropuerto para autos: se entraba, se hacía todo y se salía listo para la ruta.
El museo del ACA: reliquias que cuentan la historia del país
Quien tenga el privilegio de visitar el Museo del Automóvil Club Argentino —en la sede central de Libertador— encontrará verdaderos tesoros mecánicos:
- Daimler 1892, uno de los autos más antiguos del continente.
- Ferrari 166 con el que Fangio compitió en 1949 y 1950.
- Peugeot 1903 monocilíndrico.
- Krieger 1898, un auto eléctrico antes de que la electricidad fuera moda.
- Yruam, diseñado en Argentina entre 1927 y 1928 por el ingeniero francés Maury.
- Hudson 1924 usado por Ricardo Nasi.
- Brabham BT30 y BT36, protagonistas de la Fórmula 2 Europea de Carlos Reutemann.
En las paredes, documentos, patentes y fotografías narran cómo fue el nacimiento del automovilismo nacional, incluyendo la mítica patente Nº1 de Dalmiro Varela Castex.
Las columnas helicoidales: una historia que empieza en Egipto y termina en Palermo
El edificio del ACA no solo destaca por sus rampas: también lo hace por sus columnas helicoidales, herederas de una tradición arquitectónica milenaria.
Origen antiguo
Las primeras columnas torsionadas aparecieron en:
- Egipto, en templos como Karnak,
- Grecia, especialmente en altares,
- Roma, donde se usaron en arcos triunfales y mausoleos.
La Edad Media y el Renacimiento
En el cristianismo primitivo surgieron las columnas “salomónicas”, asociadas al Templo de Jerusalén.
La más célebre:
La de Bernini en la Basílica de San Pedro.
El barroco español y latinoamericano
En el barroco ibérico las columnas helicoidales explotaron en dinamismo, dramatismo y ornamentación.
Los Churriguera las llevaron al límite del movimiento y la exuberancia.
Del mundo al barrio
Que estas formas antiguas aparezcan en una estación de servicio porteña no es un capricho: simboliza la unión entre técnica moderna y tradición eterna.
En Palermo, las columnas helicoidales no son adorno: ayudan a liberar espacios, reducen apoyos y generan una estética futurista que sigue siendo actual.
Nuevos datos, contexto ampliado y valor patrimonial
Para duplicar el valor documental de la nota, incorporo datos adicionales relevantes:
1. Importancia dentro de la historia edilicia del ACA
El ACA construyó, entre 1930 y 1970, una red de estaciones con diseños propios.
Cada estación respondía a:
- una lógica de circulación,
- un uso eficiente del hormigón,
- y un estilo sobrio pero moderno.
La Estación Palermo es la más ambiciosa de ese período, junto con la de Av. Libertador.
2. Un experimento porteño con hormigón de alta resistencia
Utilizar hormigón B-450 en Buenos Aires en aquella época era comparable a usar hoy hormigón postensado:
costoso, poco frecuente y técnicamente riesgoso.
La estación sirvió como laboratorio estructural para técnicas que luego se vieron en autopistas, puentes y garajes de gran escala.
3. Patrimonio urbano no declarado (pero debería)
La obra no es Monumento Histórico Nacional, pero arquitectos, docentes y estudiantes la consideran:
- referencia del brutalismo temprano argentino,
- pieza clave de la arquitectura automotriz,
- caso ejemplar en estudios de hormigón visto.
4. Influencia en el urbanismo de Palermo
La presencia del ACA colaboró, desde mediados del siglo XX, con la idea de Palermo como barrio:
- de tránsito,
- de paseos,
- de fines de semana,
- de autos y estacionamientos antes de que existiera la euforia gastronómica actual.
5. Relación con la expansión del automóvil en Argentina
Entre 1940 y 1970, Buenos Aires vivió una de las transformaciones más fuertes de su historia:
- más autos,
- más rutas,
- más mecánica,
- más cultura del viaje.
El ACA fue actor central en ese proceso, y su estación en Palermo fue una de las grandes puertas de entrada al turismo nacional.
El edificio del ACA Palermo no es solo una estación de servicio: es un testimonio material del sueño argentino de modernidad, un monumento cotidiano que mezcla ingeniería avanzada, diseño funcional y la larga historia de las columnas helicoidales que vienen de Egipto y terminan, caprichosamente, bajo el cielo de Godoy Cruz y Seguí.
Si alguna vez pasás por ahí apurado, frená un segundo.
Mirá las rampas.
Mirá las columnas que giran como si respiraran.
A veces, la belleza está donde nadie mira.