El Automóvil Club Argentino

Compartí las noticias de Palermo

El Automóvil Club Argentino, o simplemente ACA, es la institución encargada de fiscalizar y organizar el automovilismo deportivo en Argentina. También se brinda servicios en asistencia al viajero, auxilio mecánico, cartografía, hospedaje y otros servicios relacionados con el turismo y fomenta el uso del automóvil. Fue fundado el 11 de junio de 1904, desde 1926 está afiliada a la Federación Internacional del Automóvil y también a la Confederación Deportiva Automovilística Sudamericana (CODASUR).

El ACA fue fundado por Dalmiro Varela Castex, Felix Álzaga Unzué, Alfredo T. Fernández Torres, Carlos de Álzaga, José Pacheco Anchorena, Alfredo Tornquist (banquero), Horacio Anasagasti, Juan Drysdale, Ubaldo de Sívori, Henry Thompson, Antonio de Marchi y Alfredo de Marchi, entre otros. Su primera sede estuvo en la calle Rodríguez Peña 178.


Aportes a la comunidad

Impulsó la ley nacional de vialidad durante la presidencia de Justo.
Creó la Escuela de conductores.
En el año 1992 creó el Instituto Superior de enseñanza.
Creación del Museo de Automóviles Históricos.

La actual sede central del Automóvil Club es un imponente edificio que fue proyectado en 1940 por un equipo de notables arquitectos del movimiento racionalista argentino, compuesto por Jorge Bunge, el estudio Jacobs, Giménez y Falomir, Héctor Morixe, Sánchez, Lagos y de la Torre y el ingeniero Antonio Vilar (con colaboración del alemán Willi Ludewig). Fue construido en la Avenida Alvear (desde 1950, Avenida del Libertador), en un terreno donde existía desde fines del siglo XIX el Armenonville, un restaurante y salón de espectáculos adonde habían actuado importantes figuras musicales. El barrio circundante, Palermo Chico, era «un marco de suntuosas residencias, algunas de rancio estilo clásico».

El nuevo edificio del ACA fue construido por la GEOPÉ e inaugurado el 27 de diciembre de 1942, y se transformó en un ícono de la arquitectura moderna en la Argentina, un país adonde el gusto por la estética académica francesa se prolongó hasta mediados del siglo XX. La sede ocupa una manzana completa, y en realidad se compone de dos sectores bien diferenciados.

La sede social ocupa el lado del terreno que da a Avenida del Libertador, y ocupa un monumental edificio cuadrangular de planta baja y doce pisos, cuya fachada con ventanales verticales está revestida en dolomita. La planta baja posee el gran hall de acceso, de doble altura, con la batería de ascensores y la escalera. En el primer piso está el hall de exposiciones y los salones de Turismo y de Actos, hasta el séptimo piso siguen las oficinas administrativas, y el octavo piso está destinado a la Comisión Directiva. En el noveno piso existió un restaurante y salón comedor, luego clausurado por la Municipalidad, en el décimo piso están los comedores del personal jerárquico, y en el undécimo la vivienda del cuidador.

Toda la sede social fue decorada con murales, frisos y relieves de prestigiosos artistas, como José Fioravanti, Gonzalo Leguizamón Pondal, Alfredo Guido Emilio Centurión, Daniel Ortoliani y Jorge Soto Acébal.

La estación central de servicio ocupa el frente posterior que da a la calle José L. Pagano, y es un hemiciclo revestido en ladrillo refractario, que originalmente tenía cuatro pisos, y luego fue ampliado a siete. En la planta baja funcionan los surtidores de nafta y un servicio mecánico de emergencia, y luego se accede por una rampa a los sucesivos pisos, adonde funcionan playas de estacionamiento. En el primer piso se ubicó la planta de engrase con doce fosas, en el segundo está el centro de lavado y un anfiteatro y sala de proyecciones

Museo
El museo se encuentra ubicado en el primer piso de la sede central, y en él se pueden apreciar autos antiguos y de carrera, hasta la década de 1970. En las paredes de las salas se pueden observar fotografías, recortes de diarios y otros documentos, todos relacionados con la historia de la institución y de las carreras de automóviles en Argentina. El museo también alberga carteles de ruta, bombas de agua y gasolina, trofeos, cascos y vitrinas, en las que se exhiben exponentes de automodelismo. Muchas de las imágenes y textos se refieren a corredores argentinos, principalmente a Juan Manuel Fangio, quien es considerado el más grande corredor del país.

Los autos, ese invento que tiene poco más de un siglo, siempre despertaron pasiones: en el museo del Automóvil Club Argentino pudimos ver distintos ejemplares de autos antiguos y de carrera.

Los mejores alojamientos en Buenos Aires
Pasión sobre ruedas: desde su invención hasta hoy estas máquinas poderosas y veloces despertaron la fascinación. Todavía son objeto de culto y si bien las novedades no faltan, podemos también dar una vuelta por el pasado del automóvil y del auto de carrera.

Siguen rugiendo

No deja de ser significativo que este museo se ubique en la sede central del Automóvil Club Argentino, institución emblemática del automovilismo en Argentina, asociada no solo a las carreras de autos, sino también al trazado de rutas en todo el país y a su red de servicios que aún hoy forma parte de la vida cotidiana de muchos conductores.

Nosotros entramos por la puerta principal del edificio, que da a avenida del Libertador, y por el ascensor llegamos al primer piso, en el que se encuentra el museo. Sin embargo, también es posible acceder a él desde el otro lado, por la puerta que da a la sección de servicios, donde las personas dejan sus autos para que les realicen mantenimiento y refacciones.

Y así, casi sin quererlo, uno puede encontrarse entre estas joyas del pasado que, desde comienzos remotos hasta autos de alta velocidad de la década del ´70, nos ofrecen llevarnos a dar una vuelta por otros tiempos, otras glorias.

No solo autos

Pero este museo no contiene solamente autos. Sus paredes están tapizadas con fotografías, hojas de diario, actas y recuerdos, todos relacionados con la historia del Automóvil Club Argentino y las carreras de autos en la Argentina.

También encontramos distintos artefactos como antiguos carteles de ruta, bombas de aire y gasolina, trofeos de todos los tamaños, cascos y una serie de vitrinas en las que se exhiben pequeños modelos de autos.

Como era de esperarse, buena parte de las imágenes y textos en las paredes están dedicados al homenaje de distintos corredores argentinos, y fundamentalmente uno, el más grande: Juan Manuel Fangio.

El museo no ocupa mucho espacio, pero cada metro está saturado de detalles e información que harán las delicias de los fanáticos de las cuatro ruedas y que podrían llegar a interesar a más de uno de los que creen que un auto es simplemente un medio de llegar de un lado al otro.

Biblioteca
En el cuarto piso de la sede central se puede acceder a la biblioteca, que cuenta con más de 20.000 volúmenes y posee principalmente bibliografía especializada en automovilismo, como técnica automotriz, tránsito y vialidad, y turismo. También alberga información sobre las carreras y los diferentes circuitos (tanto nacionales como internacionales), revistas, diarios, libros y catálogos, entre otras cosas.