Economía real en El Rosedal

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En un lateral del perámetro del parque Tres de Febrero, un joven de gorra, remera temporalmente blanca y las manos manchadas de carbón prepara la parrilla. Lo interrumpe un hombre sudoroso. “Agua, por favor.” Así transcurren las mañanas de calor, cuenta Matías, empleado del puesto. En un par de horas, el oasis de los corredores se convertirá en una posta donde los clientes que se detienen al margen de la avenida Sarmiento se llenan el estómago con bondiolas, hamburguesas y churrasquitos. Un buen día, como éste, la caja puede sumar de a $ 15 y 20 por sándwich, hasta los $ 1500. Y así marcha el negocio, de lunes a lunes, siempre que el tiempo acompañe.

Lo que ocurre en este local, que se guarda por las noches bajo un caparazón de lata, forma parte de la microeconomía floreciente del Rosedal que, a diferencia de lo que ocurre en la naturaleza, se seca con la lluvia. El agua complica las cuentas de los que viven del parque.

En esta zona de esparcimiento, la gastronomía es una de las tantas actividades. Otras flotan sobre el agua o ruedan alrededor de ella: los visitantes pagan entre 60 y 70 pesos por pasear media hora en los botes o pedalear en los biciscafos. La explotación de los lagos Rosedal y Regatas está en manos del concesionario Lagos de Palermo, que abona un canon mensual de unos $ 7000, por atender ese espacio y un quiosco instalado en el acceso al embarcadero, según informaron en el ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño.