El predio de Andrés Bello 5950, durante años cerrado, oxidado y casi fantasmal, renació como espacio cultural, gastronómico y ambiental. En Palermo Tour ya habíamos recorrido la historia del Parque Tres de Febrero, el Museo Sívori, el Rosedal y los lagos: ahora toca agrandar el mapa y mirar este rincón recuperado como parte de una misma memoria verde de Buenos Aires.
Por Palermo Tour
Durante décadas, Palermo tuvo rincones de postal y rincones de ruina. Los primeros salían en las fotos: el Rosedal, el Puente Blanco, el Lago de Regatas, los caminos de tierra clara bajo los árboles enormes. Los segundos quedaban medio escondidos, como si la Ciudad prefiriera mirar para otro lado. Uno de esos lugares fue el antiguo predio de Andrés Bello 5950, frente al Lago de Regatas, dentro del Parque Tres de Febrero.
Allí funcionó durante años el recordado Hostal del Lago, un espacio asociado a restaurante, encuentros sociales y salones de fiestas. El lugar ocupa unos 5.700 metros cuadrados y forma parte de ese sistema de parques, lagos, pabellones y paseos que hicieron de Palermo una de las grandes piezas urbanas de Buenos Aires. Tras el vencimiento de la concesión, el edificio quedó durante años en estado de abandono, con estructuras deterioradas, vegetación avanzada y una sensación de ciudad perdida en pleno pulmón verde.
Del abandono al nuevo uso urbano
La transformación llegó con el proyecto Casa Futuro, presentado tras una licitación pública para recuperar el predio. La propuesta fue impulsada por Agustín Schlesinger, vinculado también al universo de Avant Garten, con una idea clara: no hacer tabla rasa, sino recuperar lo existente, restaurar lo posible y sumar nuevos usos sin borrar del todo las huellas del pasado.
La obra incluyó mejoras estructurales, nuevo tendido eléctrico, iluminación, aislación acústica, intervención paisajística y recuperación de sectores vidriados y metálicos. No es un dato menor: en una ciudad donde muchas veces lo viejo termina abajo de una topadora y arriba aparece una caja de vidrio sin alma, acá la apuesta fue otra. Más lenta, más artesanal, más respetuosa. Como corresponde cuando se trabaja dentro de un parque histórico.
Según la información difundida sobre el proyecto, Casa Futuro se presenta como un espacio de sustentabilidad, arte y tecnología, ubicado en Andrés Bello 5950, Lago Regatas, Palermo. Su propia comunicación lo define como un “oasis” dentro de la ciudad, orientado a experiencias, eventos, cultura y encuentro comunitario.
Palermo Tour ya venía contando este mapa
Este tema no aparece de la nada. En Palermo Tour ya veníamos trabajando la historia del Parque Tres de Febrero, sus cicatrices verdes, sus construcciones históricas, el Museo Sívori, el Rosedal y los lagos. En la nota sobre el parque se mencionó el antiguo Hostal del Ciervo, los museos, los paseos y esa tensión permanente entre belleza pública y abandono urbano.
También se había desarrollado la historia del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, ubicado en Av. Infanta Isabel 555, frente al Rosedal, en un edificio que fue tambo modelo y luego confitería, vinculado al antiguo Hostal del Ciervo. Esa historia es importante porque ayuda a entender algo muy palermitano: los nombres, los lagos y los edificios se cruzan, se repiten, se confunden y van formando una memoria oral difícil de encerrar en una placa.
Por eso conviene marcar una precisión: el predio hoy conocido como Casa Futuro se ubica en Andrés Bello 5950, frente al Lago de Regatas, y aparece mencionado en notas recientes como ex Hostal del Lago y también asociado al nombre Hostal del Ciervo. A su vez, el actual Museo Sívori conserva otra línea histórica muy fuerte vinculada a la vieja confitería El Ciervo frente al Rosedal. No es un detalle menor: Palermo tiene capas, y a veces esas capas se pisan como hojas secas en otoño.
Un nuevo polo cultural entre árboles, agua y memoria
Casa Futuro propone una mezcla bastante actual: gastronomía de productores, cultura, talleres, música, eventos, huerta educativa y encuentros vinculados a la sustentabilidad. Entre los proyectos mencionados en distintas publicaciones aparecen Corte, ÖSS Kaffe, Atelier Fuerza, Enófilo, Francisca del Fuego, además de propuestas agroecológicas como Don Pacho y La Tandilera.
La idea no es solamente comer algo mirando verde, aunque eso ya sería un planazo. La propuesta intenta construir un pequeño ecosistema urbano: café, pan, fuego, vino, huerta, música, talleres, diseño, productores y paisaje. Bien usado, un espacio así puede funcionar como puente entre el turismo, la vida barrial y la recuperación patrimonial.
Y ahí está la clave para Palermo Tour: no se trata solo de contar que abrió un lugar nuevo. Se trata de entender qué significa que un pedazo olvidado de Palermo vuelva a tener uso, circulación y sentido. Porque los parques no son decorado. Los parques se viven, se caminan, se cuidan o se pierden.
El Lago de Regatas, una postal que todavía guarda secretos
El entorno ayuda. El Lago de Regatas es uno de esos paisajes donde Palermo todavía conserva algo de ciudad antigua, de paseo lento, de fin de semana sin apuro. Palermo Tour ya lo había recorrido como parte de los lagos del barrio, con su relación con las avenidas, los caminos internos, los árboles, los clubes y las actividades al aire libre.
La zona no tiene el vértigo comercial de Palermo Soho ni el ruido nocturno de Hollywood. Acá el valor está en otra cosa: el agua quieta, los reflejos, el verde maduro, las caminatas, los ciclistas, los corredores, los turistas perdidos que de pronto encuentran una postal inesperada y los vecinos que saben que esos rincones tienen historia.
En ese marco, la recuperación del ex Hostal del Lago suma una pieza más a la experiencia del Parque Tres de Febrero. No reemplaza al Rosedal, no compite con el Planetario, no tapa al Sívori. Se agrega al recorrido como un punto nuevo para mirar Palermo desde otra velocidad.
Patrimonio sin museo de cera
Hay una discusión de fondo que vale la pena dar: cómo recuperar edificios históricos sin convertirlos en escenografía muerta ni entregarlos por completo a una lógica comercial sin alma. La respuesta no es fácil. Palermo conoce demasiado bien los dos extremos: abandono estatal durante años o explotación privada sin sensibilidad.
El mejor camino suele estar en el medio: uso real, acceso público, programación cultural, respeto arquitectónico, mantenimiento sostenido y control ciudadano. Porque un edificio patrimonial sin uso se deteriora; pero un edificio patrimonial usado sin criterio también se degrada. La memoria necesita vida, pero también límites.
Casa Futuro, por ahora, aparece como una experiencia que intenta caminar esa cornisa: recuperar, abrir, programar, producir y volver a conectar el predio con su paisaje. Habrá que seguirlo de cerca, como corresponde. La ciudad no se cuida con comunicados lindos: se cuida con continuidad, transparencia y buen mantenimiento.
Datos útiles
Lugar: Casa Futuro
Dirección: Andrés Bello 5950, Lago de Regatas, Palermo
Entorno: Parque Tres de Febrero, Bosques de Palermo
Propuesta: cultura, gastronomía, sustentabilidad, eventos, huerta educativa y experiencias al aire libre
Recomendación Palermo Tour: verificar agenda y horarios antes de ir, porque las aperturas y actividades pueden variar según programación. Algunas publicaciones señalan funcionamiento por fechas, eventos o fines de semana.
Para combinar en el paseo
Una buena salida puede empezar por el Rosedal, seguir por el Museo Sívori, bordear los lagos, caminar hacia el Lago de Regatas y terminar en Casa Futuro si hay actividad abierta. Es un recorrido ideal para turistas, vecinos, fotógrafos, runners tranquilos, familias y curiosos de la arquitectura porteña.
Palermo no es solamente bares de moda ni torres nuevas. Palermo también es esto: edificios que fueron tambo, confitería, hostal, ruina y otra vez punto de encuentro. Una ciudad que se cae y se levanta. Un barrio que, cuando se acuerda de su historia, todavía puede hacer las cosas bien.