Café de Hansen: los datos duros del mito que embriagó a Palermo
Por PalermoTour Noticias
No fue el tango. No fue el menú. Fue el lugar, el momento y el nombre. El Café de Hansen —ese sitio mitificado por los cronistas de la nostalgia y los cantores del arrabal— existió, sí. Pero su leyenda fue más generosa que su inventario.
La historia real de Hansen no transcurre en partituras de bandoneón, sino en números fríos: más de mil botellas de cerveza, apenas dos jamones, y solo 78 tenedores para 360 personas. Si se bebía mucho y se comía poco, no fue por bohemia romántica, sino por estructura de negocio. Hansen era un “boliche con sillas”, no un restaurante.
A pasos del actual Rosedal, frente a la estación de tren de Palermo, Juan Hansen alquilaba su terreno en 1875 por 500 pesos mensuales. Cuando murió en 1892, ya había acumulado una pequeña fortuna, testamento y cédulas hipotecarias incluidas. Su familia reabrió el local a los 16 días. Sabían que el flujo no se podía cortar.
El Café de Hansen no era único: compartía barrio con el Gun Club, el Tiro Nacional San Martín y los primeros clubes ingleses. Pero fue el que quedó en la memoria popular. No por sus platos —que eran pocos— sino por las copas, las noches y las charlas de los habitués. Y quizás, quién sabe, por algún acorde fugaz de un tango aún no escrito.
El lugar exacto ya no existe. Pero en cada paseo por el Parque Tres de Febrero, cuando el sol baja por Avenida Sarmiento, la historia aún se sirve en copa alta.
1. Fecha de inicio:
- Primer registro de alquiler: 1° de febrero de 1875.
- Posible presencia anterior desde 1869, según declaración del propio Juan Hansen.
2. Ubicación exacta:
- A metros de la actual Avenida Sarmiento y Estación Palermo del Ferrocarril del Norte.
- En las inmediaciones de la antigua casa de Juan Manuel de Rosas, luego sede del Colegio Militar.
3. Nombre del establecimiento:
- Variantes registradas entre 1875 y 1892:
- “Café”
- “Café Restaurant”
- “Hotel Hansen”
- “Restaurante del Parque 3 de Febrero”
- Siempre firmaba como “J. Hansen”.
4. Capacidad y mobiliario:
- 135 bancos de madera (1,50 m), 54 sillas, 40 banquitos.
- 94 mesas pequeñas.
- Capacidad estimada para más de 360 personas sentadas.
- Solo 112 servilletas, 11 manteles grandes, 103 cucharas.
- El servicio de mesa era limitado; no era un restaurante al uso completo, sino un sitio de encuentro y bebida.
5. Consumo predominante:
- Beber antes que comer:
- 1192 botellas de cerveza.
- 978 botellas de vino (francés, italiano, argentino).
- 440 copas para distintas bebidas.
- Licores como cognac, whisky, ginebra, vermouth, curaçao, anís, hesperidina.
- Comida: muy poca. Solo 2 jamones, 30 tarros de perdices, 120 de paté de foie. Muy baja proporción de cubiertos en relación con la capacidad de asientos.
6. Costos y contratos:
- Alquiler inicial: 500 pesos m/c por mes.
- Luego: 800 pesos m/c y más tarde 600 pesos m/c cuando se hizo cargo del inmueble donde vivió Rosas.
- Contrato con el Estado: 15 años desde 1887, vencía en 1902.
- Inversión proyectada en reformas: más de 40.000 pesos m/c.
7. Muerte y herencia:
- Juan Hansen murió en abril de 1892 a los 58 años por hipertrofia hepática.
- Poseía:
- 30.000 cédulas del Banco Hipotecario.
- 18.000 pesos en el Banco de Londres y Río de la Plata.
- Una casa en Paraguay 2279.
- El restaurante reabrió 16 días después de su muerte.
8. Posteriores explotadores:
- Entre 1900 y 1908: Baltasar Mousch, Anselmo Tarana, Giardini & Peyró.
- Luego, el nombre fue cambiando, pero el recuerdo popular lo siguió llamando Hansen.
9. Servicios y mejoras del predio:
- Construyó glorietas, casillas de madera, cercos de alambre galvanizado.
- Solicitó instalación de una canilla en 1879 para el riego de plantas ornamentales.
- Carecía de gas, agua corriente y otras comodidades en sus primeros años.
10. Instrumento musical:
- Un piano G. Monguillot, probablemente de uso familiar pero también posible elemento de ambientación musical.
11. Legado simbólico:
- Aunque no hay prueba documental de que allí se haya bailado tango, el mito persiste.
- Su fama se sostiene más por el valor simbólico y la vida nocturna que por la gastronomía.