“Kemble por Kemble”

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El Malba aborda el derrotero de un artista innovador y desafiante

Pinturas y collages -algunos nunca antes exhibidos- assemblages, objetos e incluso un video documental trazan el recorrido de la exposición en el Malba dedicada a Kenneth Kemble (1923-1998) -uno de los más controvertidos creadores argentinos del siglo XX-, en busca de rescatar las decisiones que el propio artista realizó sobre su producción.

“Kemble por Kemble” es el título de la muestra, una selección de 32 obras producidas entre 1953 y 1995, basada en textos, archivos, documentos y cartas personales del artista -promotor de muchas de las experiencias más audaces de los años 60- con la idea de seleccionar aquellas obras sobre las que él mismo escribió.

Hijo de padre escocés y madre alemana, Kemble nació en Buenos Aires en 1923, estudió con el pintor Raúl Russo en 1950, luego con André Lhote en Paris, y en su regreso a Buenos Aires (1956) fue uno de los fundadores del movimiento informalista, en el que un grupo de artistas se planteo acabar con las reglas del buen gusto en el arte argentino, en palabras de la curadora Florencia Battiti.

Kemble -“un tipo muy culto, inteligente, bilingue y ademas muy guapo- comenzo a trabajar en sus pinturas o collage con trapos de piso, arpillera, material de lija, maderas, chapas, papeles y toda clase de materiales toscos y vulgares, con la idea de salirse de la practica aristica tradicional, en una actitud realmente transgresora.