Yayoi Kusama. “Obsesión infinita”

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A tan sólo un mes de su inauguración -realizada el sábado 29 de junio-, más de 70.000 personas ya vieron la exposición Yayoi Kusama. Obsesión infinita, primera muestra retrospectiva en América Latina de la mayor artista japonesa viva. Con un promedio de 2.500 personas por día, que hicieron largas filas en la explanada del museo, la muestra se transformó en una de las principales atracciones de las vacaciones de invierno.

Con el título “Instagrammers capture the magic of the artist Yayoi Kusama in Buenos Aires”, la cuenta oficial de la red Instagram -que tiene mas de 34 millones de seguidores en el mundo- destacó ayer en su blog la retrospectiva y la campaña “Kusama en Malba” que reúne las fotos que los visitantes de la muestra suben a las redes sociales con el hashtag #?kusamaenmalba?

http://blog.instagram.com/post/56732818622/yayoi-kusama

Organizada en colaboracion con el estudio de la artista, y curada por Philip Larratt-Smith (Vice Curador en Jefe, Malba, Buenos Aires) y Frances Morris (jefa de colecciones internacionales de Tate Modern, Londres, y curadora de la retrospectiva de Kusama en esa institucion), la exposicion presenta un recorrido exhaustivo a traves de mas de 100 obras creadas entre 1950 y 2013, con pinturas, trabajos en papel, esculturas, videos, slideshows e instalaciones.

Yayoi Kusama. Obsesión infinita incluye las series mas importantes de sus casi seis décadas de produccion artistica. Se destacan sus Infinity Nets (Redes infinitas) de los años 50 y las Accumulations sculptures (Esculturas de acumulacion), sus performances y happenings neoyorquinos de los años 60, presentes en series como Self-Obliteration (Autoborramiento), y sus pinturas e instalaciones recientes, como I’m Here, but Nothing (Estoy aqui, pero nada, 2000-2013), Infinity Mirrored Room Filled with the Brilliance of Life (Sala de espejos del infinito – Plena del brillo de la vida, 2011) y The Obliteration Room (La habitación del borramiento, 2002-2013). También se presenta una intervención con sus icónicos lunares rojos sobre la fachada de Malba y sobre un conjunto de árboles de la Avenida Figueroa Alcorta.