El S&P 500 cayó 4,4% el jueves y el Nasdaq perdió 5,5%, con las acciones ligadas a la inteligencia artificial al frente de las ventas.
Los demócratas ganaron ambas cámaras del Congreso y Donald Trump tendrá que negociar con una nueva mayoría desde enero.
El PBI y el empleo todavía muestran expansión. El riesgo es que el golpe bursátil termine enfriando la inversión y el crédito.
¿La caída de Wall Street anticipa una recesión?
El mercado celebró el miércoles y se desdijo el jueves. El S&P 500 sufrió su peor rueda desde el golpe arancelario de abril de 2025. El viernes recuperó apenas 0,3% y el Nasdaq, 1,1%. En el balance semanal, perdieron 2,7% y 3,4%, respectivamente. La secuencia deja una pregunta abierta. ¿Fue una corrección de precios en las tecnológicas o el comienzo de un ajuste que puede llegar a las empresas y al empleo?
La economía real todavía cuenta otra historia. El PBI creció a un ritmo anualizado de 3,4% en el tercer trimestre, frente al 2,2% del segundo. En octubre se sumaron 165.000 empleos no agrícolas y la desocupación quedó en 4,1%. Esos datos describen una economía en expansión antes del golpe bursátil. El escenario se pondría más áspero si las empresas empiezan a recortar inversión, se debilita la contratación y el crédito se encarece al mismo tiempo.
¿Qué cambia con la derrota de Trump?
Los demócratas ganaron la Cámara de Representantes y el Senado en las legislativas del 3 de noviembre. La Casa Blanca sigue en manos de Trump. El riesgo económico de ese reparto aparece cuando hay que acordar un presupuesto o resolver una pelea fiscal con vencimientos de por medio. Si la negociación se empantana, una empresa puede postergar un proyecto y un prestamista puede exigir más rendimiento para financiarlo. Esa es una vía concreta por la que la pelea de Washington puede enfriar la actividad.
¿Puede ser peor que en 2008?
La deuda federal estadounidense en manos del público equivalía a cerca del 39% del PBI en 2008. Para 2026, la estimación de Brookings la ubica alrededor del 101%. Con una deuda mayor, las tasas altas pueden encarecer el refinanciamiento y aumentar el peso de los intereses en el presupuesto. En 2008, en cambio, el mecanismo que convirtió la crisis en una recesión profunda fue el deterioro de las hipotecas, las pérdidas de las entidades financieras y la contracción del crédito. Para medir si el golpe actual puede alcanzar esa escala, hay que mirar cuánto se endurece el crédito para familias y empresas.
¿Qué pasa si se demora la inversión en inteligencia artificial?
El frente concreto está en los centros de datos. Según Nasdaq, en las elecciones se aprobaron 46 medidas que restringen su desarrollo. Si las trabas a los permisos o el mayor costo de financiar las obras demoran proyectos, el ajuste puede sentirse en la construcción, los equipos eléctricos y los proveedores de servidores. Ese es el canal que conecta una baja en las acciones tecnológicas con la economía real. La magnitud del impacto dependerá de cuántas inversiones se aplacen y durante cuánto tiempo.
¿El rebote del viernes marcó un piso?
El VIX, que mide la volatilidad esperada del S&P 500 a partir de sus opciones, cerró el jueves en 28,18. Cuando el índice al contado supera a los futuros cercanos, el mercado está poniendo un precio más alto al riesgo inmediato. En una rueda así, los ETF apalancados pueden amplificar el movimiento al rebalancear sus posiciones. Algo parecido puede ocurrir si los intermediarios de opciones tienen gamma negativa. Para cubrirse, pueden verse obligados a vender mientras el mercado cae y a comprar mientras sube. Son mecanismos posibles. Los cierres disponibles dejan abierta la exposición efectiva de los intermediarios, las operaciones de los gestores y la forma de la curva de futuros del VIX durante la rueda.
¿Qué puede hacer la Reserva Federal?
El comité que preside Kevin Warsh mantuvo el 28 de octubre la tasa entre 3,75% y 4%. Dos integrantes votaron por subirla un cuarto de punto y el comunicado señaló que la inflación seguía elevada. Una caída bursátil por sí sola difícilmente dicte la decisión de diciembre. Si el empleo se enfría y las condiciones de crédito empeoran, aumenta el margen para un recorte, siempre que la inflación lo permita. Si el problema es la escasez de dólares en el sistema financiero internacional, las líneas de swap con otros bancos centrales cumplen otra función. Sirven para proveer fondeo en dólares cuando ese mercado se tensa.
El oro entra en la discusión por dos vías. Puede atraer demanda de refugio y ganar atractivo si bajan las tasas reales, porque mantener un activo que no paga intereses cuesta menos en términos de rendimiento perdido. Un dólar más fuerte o ventas para conseguir efectivo pueden jugar en sentido contrario.
Desde Buenos Aires, la pregunta pasa por el costo de financiarse. Si los inversores se repliegan de los activos de riesgo, los bonos argentinos pueden quedar bajo presión aunque el origen del temblor esté en las tecnológicas de Estados Unidos. ¿Estamos viendo una corrección concentrada en Wall Street o el comienzo de un ajuste que va a sentirse en el crédito y el empleo? ¿Cuántos proyectos de inversión seguirán en pie si financiarse cuesta más?