Una casona de 1929 en Palermo vuelve al mercado: fue escenario de El Jardín de Bronce y se vende por US$1,6 millones
Palermo no solo se camina: también se filma, se hereda y se transforma. En la esquina de Matienzo y Ciudad de la Paz, una casona de 1929 volvió a salir al mercado inmobiliario y despertó el interés por una combinación poco frecuente en la Ciudad de Buenos Aires: arquitectura de época, jardín propio, terraza, cochera y una historia reciente ligada a la ficción televisiva.
Se trata de la casa donde se grabaron escenas clave de El Jardín de Bronce, la serie de Netflix protagonizada por Joaquín Furriel y Maite Lanata, y que hoy se ofrece a un valor de US$1,6 millones, con un precio estimado de US$3200 por metro cuadrado, dentro del segmento premium del corredor Palermo–Colegiales.
La propiedad cuenta con 500 metros cuadrados totales, distribuidos en cuatro plantas, 10 ambientes, cinco dormitorios en suite, jardín, terraza de grandes dimensiones, cochera cubierta y subsuelo multiuso. Pero más allá de los números, lo que la distingue es su identidad intacta, una cualidad cada vez más escasa en una ciudad en permanente renovación.
Una casa con historia y múltiples vidas
Construida en 1929, la casona atravesó distintas etapas: fue residencia familiar, sede profesional y durante un período hotel boutique, una secuencia que explica la calidad de su circulación interna, la cantidad de dormitorios y baños, y la lógica funcional de cada nivel.
Martín Pinus, fundador de Martín Pinus Real Estate, la define como “una residencia sólida y versátil, con una identidad que resistió el paso del tiempo y las transformaciones de cada época”. Para el especialista, el valor diferencial está en que “todavía admite actualización sin perder su alma”.
Esa misma identidad fue la que sedujo a la producción de El Jardín de Bronce. Algunos ambientes fueron retocados escenográficamente, pero la estructura original —la escalera, los vitrales, las boiseries— fue protagonista natural de las escenas.
Arquitectura de época y verde propio en plena ciudad
Desde la calle, la casa se presenta retirada del frente, con un porche elevado y un jardín arbolado que actúa como filtro entre el ritmo urbano y el interior silencioso. Ese retiro, poco habitual en la zona, suma privacidad y jerarquía al acceso.
El hall principal conserva boiserie original, vitrales y una escalera curva de madera maciza, uno de los elementos más fotografiados y reconocibles de la propiedad. Esa escalera conecta todos los niveles y se convirtió en una pieza central tanto para la ficción como para quienes recorren hoy la casa.
En la planta baja social aparecen el estar principal, un comedor de grandes proporciones con bow-window al jardín, toilette, cocina amplia, lavadero y acceso a un patio interno. Los pisos de pinotea, las carpinterías con fallebas, las puertas vidriadas y la altura de los techos refuerzan el carácter de época.
Privacidad, terraza y subsuelo con valor patrimonial
El primer piso concentra el área privada, con cuatro dormitorios en suite, dos de ellos con balcones al jardín. La circulación central permite imaginar una suite principal con vestidor, manteniendo la lógica residencial original.
En el segundo piso, el quinto dormitorio se vincula directamente con una terraza de gran tamaño, ideal para quincho, atelier o espacio de expansión al aire libre, un lujo poco común en residencias casi centenarias.
El subsuelo, que originalmente funcionó como bodega, suma un playroom, depósito y hall de apoyo. Allí sobreviven pequeños vitrales de estilo Tudor, con rombos transparentes y celestes, un detalle que refuerza el valor histórico del conjunto.
Ubicación estratégica y potencial de revalorización
La casa se ubica en un punto clave de Palermo, a metros de Colegiales y cerca de avenida Cabildo, el subte D, trenes, colectivos y el eje gastronómico de Las Cañitas. La cercanía con el Aeroparque Jorge Newbery suma atractivo para compradores que priorizan conectividad.
En términos de mercado, la propiedad se perfila como una pieza versátil: residencia familiar de alto estándar, combinación de vivienda y estudio profesional, casa-galería o proyecto turístico, siempre sujeto a normativa vigente.
Un nuevo capítulo por escribirse
La casa requiere puesta en valor: modernización de instalaciones, actualización de cocina y baños y restauración de carpinterías. Sin embargo, su base arquitectónica noble y su historia la convierten en un activo difícil de replicar.
“Cada etapa le dejó marcas y ahora espera un nuevo capítulo”, resumió Pinus. En Palermo, donde lo nuevo avanza rápido, esta casona recuerda que el verdadero lujo es conservar carácter. Y eso, como el buen cine y la buena arquitectura, no pasa de moda.