Tragedia en la Costa Atlántica: qué pasó en Mar del Plata y por qué el mar volvió a mostrar su cara más impredecible
La postal clásica del verano en la Costa Atlántica se rompió en cuestión de minutos. Lo que debía ser una tarde más de calor, pesca y playa terminó convertido en una escena de emergencia, evacuaciones y dolor. Un fenómeno poco frecuente —conocido como meteotsunami— golpeó con fuerza distintos puntos del litoral bonaerense, con epicentro en Mar Chiquita y el norte del partido de Mar del Plata, dejando un saldo trágico: un hombre fallecido, decenas de heridos y al menos una persona en estado crítico.
El hecho: una “súper ola” sin aviso
El episodio ocurrió alrededor de las 16:20, cuando testigos advirtieron un comportamiento inusual del mar. Primero, el agua se retiró de manera abrupta, dejando al descubierto sectores de la costa. Minutos después, una ola con forma de pared, de hasta cinco metros de altura, avanzó con violencia sobre la playa y las zonas rocosas.
En Santa Clara del Mar, un hombre de 29 años perdió la vida tras ser arrastrado por la corriente y golpearse contra las rocas mientras pescaba junto a su familia. Fue hallado minutos después, ya sin vida, del otro lado de la playa.
Qué es un meteotsunami y por qué es tan peligroso
Según Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, no se trató de un tsunami tradicional sino de “olas espurias”, un fenómeno generado por ráfagas intensas de viento asociadas a tormentas cercanas, en este caso provenientes del área de Mar del Plata.
A diferencia de los tsunamis sísmicos, los meteotsunamis:
- No dependen de terremotos
- Son altamente impredecibles
- Se forman en pocos minutos
- Pueden alcanzar gran altura y velocidad
Las propias autoridades fueron claras: no existe hoy tecnología capaz de anticipar con precisión este tipo de eventos, lo que los convierte en uno de los riesgos naturales más traicioneros para las zonas costeras.
Heridos, infarto y despliegue de emergencia
El sistema sanitario reportó al menos 35 personas con heridas leves, principalmente golpes y raspaduras. Además, en la zona donde confluyen el mar y la laguna, un hombre de unos 30 años sufrió un infarto tras ser arrastrado por la corriente. Guardavidas le realizaron maniobras de RCP durante más de 30 minutos luego de rescatarlo en una embarcación. Su estado es crítico.
En localidades vecinas se contabilizaron al menos 19 heridos más, también de carácter leve.
Evacuación total de playas
Ante la magnitud del fenómeno, se activó un protocolo de emergencia que involucró a las áreas de Salud, Turismo, Defensa Civil y fuerzas de seguridad. Como medida preventiva, se dispuso la evacuación total de las playas del distrito, una decisión poco habitual en plena temporada alta.
La escena posterior fue elocuente: balnearios cerrados, arena vacía, guardavidas en alerta y un silencio espeso que contrastó con el bullicio típico del verano.
Una advertencia que deja el mar
Lo ocurrido en Mar del Plata y la zona no es una anécdota ni un hecho aislado para minimizar. Es un recordatorio incómodo pero necesario: el mar no siempre responde a las reglas conocidas. Cuando el agua se retira de forma repentina, no es espectáculo: es señal de peligro.
La Costa Atlántica sigue siendo uno de los grandes orgullos turísticos del país, pero episodios como este obligan a reforzar la conciencia colectiva. Disfrutar del mar también implica respetarlo, entender sus límites y reaccionar rápido cuando algo no encaja.
En este verano 2026, el océano volvió a decirlo sin metáforas: a veces, manda él. PalermoTour Actualidad.