En Gelly al 3300, entre la elegancia silenciosa de Palermo Chico, la cercanía del MALBA, la avenida Figueroa Alcorta y el verde aristocrático de Barrio Parque, se levanta uno de esos edificios que no pasan inadvertidos: Torres de Gelly. Un complejo residencial de categoría, pensado para quienes buscan metros generosos, seguridad, amenities y una ubicación donde Buenos Aires todavía respira con perfume de ciudad señorial.
Un edificio premium en una de las zonas más codiciadas de Palermo

Torres de Gelly se ubica en el corazón de Palermo Chico, una de las áreas residenciales más buscadas de la Ciudad de Buenos Aires. El entorno lo dice todo: avenidas amplias, cercanía con parques, museos, embajadas, edificios de autor y una escala urbana donde conviven la vida barrial, la arquitectura de lujo y el movimiento turístico.

La dirección más reconocida del conjunto aparece asociada a Gelly 3368 / Gelly al 3300, con conexión urbana directa hacia Salguero, Figueroa Alcorta, Castex, Libertador, el MALBA, el Paseo Alcorta, la zona del Jardín Japonés, el circuito de los bosques y el eje cultural de Palermo. No es un dato menor: en Buenos Aires, la ubicación no es solo una coordenada. Es una declaración de pertenencia.
Torres de Gelly pertenece a esa familia de edificios porteños que no fueron pensados únicamente como departamentos, sino como una forma completa de habitar: entrada jerarquizada, seguridad permanente, cocheras, espacios comunes, pileta, gimnasio, SUM, sauna, solarium y servicios internos que convierten al edificio en una pequeña ciudad vertical.
La firma arquitectónica: Mario Roberto Álvarez y Asociados
Uno de los datos más importantes del complejo es su vínculo con el estudio MRA+A / Mario Roberto Álvarez y Asociados, uno de los nombres centrales de la arquitectura moderna argentina. La ficha técnica de ASELEC para Torres de Gelly —Torre 2— consigna como estudio de arquitectura a MRA+A, dirección de obra de Arq. Javier Zas y Asociados, desarrollador Grupo Gelly, 30 plantas, 88 unidades funcionales y 28.000 m² construidos.
Mario Roberto Álvarez fue una figura clave del racionalismo argentino. Su obra se caracterizó por la claridad funcional, la precisión técnica, la sobriedad formal y una idea muy fuerte: los edificios debían resolver bien la vida cotidiana antes que hacer piruetas decorativas. La arquitectura, para Álvarez, no era espuma visual. Era estructura, orden, proporción, servicio y duración.
Ese espíritu se reconoce en Torres de Gelly: torres esbeltas, plantas eficientes, palieres privados, departamentos luminosos, circulaciones diferenciadas, servicios completos y una imagen de edificio contemporáneo sin gritos innecesarios. Es arquitectura de categoría, pero no de cotillón. De esa que no necesita disfrazarse para imponer presencia.
Grupo Gelly, desarrollo y construcción
En las fuentes públicas consultadas, el desarrollador del complejo aparece identificado como Grupo Gelly. La ficha de ASELEC lo menciona expresamente para la Torre 2 del conjunto.
Sobre la empresa constructora, la información abierta disponible no aparece con la misma solidez documental que el dato del estudio de arquitectura y el desarrollador. Algunas referencias secundarias vinculan la obra con Ingeplam S.A., pero ese dato debería verificarse en expediente de obra, planos municipales o documentación técnica original antes de afirmarlo como dato definitivo. En una nota seria, conviene decirlo así: el desarrollador documentado es Grupo Gelly; la autoría arquitectónica se atribuye a MRA+A; la constructora requiere confirmación documental fina.
Y está bien marcarlo. En arquitectura, como en la historia barrial, no todo lo que circula en internet tiene el mismo peso. Una cosa es un aviso inmobiliario, otra una ficha técnica, otra un expediente de obra. Cada fuente tiene su jerarquía.


La historia del terreno: del viejo Canal 9 a la ciudad vertical
El lugar tiene una carga simbólica que lo vuelve mucho más interesante. El edificio de Gelly 3368 se levanta en el área donde funcionó el viejo Canal 9 de Alejandro Romay, uno de los grandes escenarios de la televisión argentina. Una nota urbana sobre miradores porteños recuerda que allí estuvo el viejo Canal 9, cuyo edificio fue demolido en 2001.
Ese dato cambia la mirada. Donde hoy hay seguridad 24 horas, palier privado, pileta climatizada y cocheras subterráneas, antes hubo cámaras, estudios, artistas, productores, técnicos, escenografías, noticieros y el vértigo de la televisión popular. Palermo Chico no fue solamente residencias elegantes y embajadas: también tuvo allí una fábrica de imágenes, una usina de cultura masiva, un templo televisivo de época.
Canal 9 fue inaugurado en 1960 y, bajo la conducción de Alejandro Romay desde 1963, se convirtió en una señal decisiva de la televisión nacional. Durante años, sus estudios de Pasaje Gelly formaron parte de la memoria emocional de Buenos Aires.
Por eso Torres de Gelly no es solo un complejo residencial. Es también una capa nueva sobre una historia anterior. Buenos Aires hace eso todo el tiempo: demuele, levanta, tapa, recuerda, olvida y vuelve a recordar. En ese terreno, la ciudad cambió de lenguaje: de la pantalla chica a la torre premium.
Cómo son los departamentos
Los departamentos de Torres de Gelly responden al modelo de torre residencial de alta gama: unidades amplias, luminosas, con buenas visuales, servicios separados y una organización pensada para una vida cómoda.
Una de las tipologías más buscadas es el semipiso de aproximadamente 102 m² totales, con 3 ambientes, 2 dormitorios, 2 baños, dependencia con baño, lavadero, cocina independiente, palier privado, 2 cocheras fijas y baulera. En los avisos inmobiliarios actuales se describen unidades con living comedor amplio, cerramiento que agranda el espacio social, dormitorio principal en suite con vestidor, segundo dormitorio con placard, pisos de porcelanato, calefacción por losa radiante con caldera individual, aire acondicionado frío/calor, agua caliente central y vidrio doble termoacústico.
También aparecen unidades más grandes, de alrededor de 157 m² totales, con 4 ambientes, 3 dormitorios, master suite, toilette, dependencia de servicio, balcón aterrazado, cocina con comedor diario, lavadero, cochera, seguridad 24 horas, SUM, pileta, gimnasio, sauna y laundry.
En la Torre Salguero incluso se publican departamentos de mayor escala, como unidades de 235 m², con 4 dormitorios, 3 suites, gran recepción, balcón terraza, cocina amplia, lavadero, dependencia de servicio y dos cocheras.
La lectura arquitectónica es clara: no se trata de departamentos mínimos ni de productos pensados para la especulación rápida. Son plantas de otra época del mercado premium, con metros reales, ambientes amplios, dependencia, doble circulación y una separación más tradicional entre área social, área íntima y área de servicio. Esa lógica, que muchos edificios nuevos abandonaron para ganar rentabilidad, acá sigue presente.
Palier privado, dependencia y doble circulación: el lujo clásico que todavía pesa
Hay detalles que hablan de una categoría de edificio. El palier privado, por ejemplo, no es un simple capricho. Es una forma de llegada, una transición entre la ciudad y la casa. En edificios premium, ese ingreso directo al departamento marca privacidad, jerarquía y comodidad.
La dependencia de servicio con baño también revela una concepción clásica de vivienda de alta gama porteña. Puede ser usada como habitación de servicio, escritorio, cuarto de apoyo, espacio de guardado o área auxiliar. En tiempos de home office, muchas dependencias volvieron a tener vida nueva: ya no son solo memoria social de otra época, sino metros flexibles que resuelven necesidades actuales.
La cocina independiente, el lavadero separado y la entrada de servicio completan esa idea de planta ordenada. No todo está mezclado, no todo se resuelve con una barra de moda y dos banquetas de Instagram. Acá todavía hay arquitectura con funciones claras: recibir, cocinar, descansar, trabajar, circular, servir, guardar.
Y eso, aunque parezca antiguo, es profundamente moderno cuando está bien resuelto.
Amenities: la torre como club privado
Torres de Gelly ofrece un paquete de servicios que explica su carácter premium. Entre las comodidades mencionadas en publicaciones inmobiliarias aparecen:
Seguridad 24 horas.
SUM.
Salón de fiestas.
Piscina.
Pileta semiolímpica climatizada, según avisos de unidades publicadas.
Gimnasio con vestuario.
Sauna.
Solarium.
Laundry o lavadero central.
Grupo electrógeno.
Cocheras de cortesía.
Juegos para niños.
Detectores de incendio.
Bauleras.
Dos o más ascensores por torre.
Cocheras fijas.
El edificio de Gelly al 3300 aparece en publicaciones con 25 pisos, 2 departamentos por piso y 3 ascensores, una configuración que apunta a baja densidad relativa dentro de una torre de altura.
Este tipo de infraestructura tiene una consecuencia lógica: las expensas son altas. No por misterio, sino por matemática. Seguridad permanente, mantenimiento de pileta, bombas, ascensores, gimnasio, sauna, limpieza, grupo electrógeno, cocheras, personal, seguros y administración tienen costo. En junio de 2026, una unidad publicada de 102 m² informaba expensas por $750.000, mientras que otra unidad de 157 m² informaba expensas por $1.000.000.
Ese dato ayuda a entender por qué puede haber varias unidades ofrecidas en internet. No necesariamente porque el edificio sea malo, sino porque sostener un edificio premium exige espalda mensual. La categoría se paga dos veces: al comprar y al mantener.
El valor de vivir en Palermo Chico
La gran virtud de Torres de Gelly es su ubicación. Palermo Chico tiene una combinación difícil de repetir: verde, cultura, conectividad, prestigio residencial y cercanía con algunos de los puntos más atractivos de Buenos Aires.
A pocas cuadras se despliega un circuito turístico de primer nivel: MALBA, Paseo Alcorta, Plaza República del Perú, Jardín Japonés, Bosques de Palermo, Figueroa Alcorta, Libertador, embajadas, museos, bares elegantes y una trama urbana donde caminar todavía tiene sentido.
Para quien visita Buenos Aires, la zona funciona como una postal sofisticada. Para quien vive allí, representa una mezcla de refugio urbano y conectividad. Se puede estar cerca de todo sin quedar atrapado en el ruido más feroz de la ciudad. Eso, en Buenos Aires, vale oro.
Arquitectura sobria, vertical y funcional
Torres de Gelly no busca llamar la atención con extravagancias. Su apuesta es otra: altura, proporción, repetición ordenada, buena implantación, visuales largas y servicios bien integrados.
La arquitectura de MRA+A suele apoyarse en una idea de eficiencia formal: edificios claros, técnicamente sólidos, con plantas racionales y una estética que envejece mejor que la moda. No hay aquí un gesto caprichoso para la foto rápida. Hay una torre de categoría, pensada para durar, con una imagen sobria y una organización interna de alto rendimiento.
En ese sentido, el edificio pertenece a una tradición porteña muy reconocible: la torre premium racionalista, heredera de una Buenos Aires que quiso ser moderna sin perder del todo su elegancia clásica. Ni palacio francés, ni caja barata. Un punto intermedio: lujo funcional.
El precio: caro, sí, pero con explicación
Los valores publicados muestran que Torres de Gelly juega en la liga alta. Una unidad de 102 m², 3 ambientes, 2 dormitorios, dependencia, 2 cocheras y amenities aparece ofrecida en torno a USD 1.199.000. Otra unidad de 157 m², 4 ambientes, 3 dormitorios y cochera se publica también en valores elevados del segmento premium.
¿Es caro? Sí. ¿Es absurdo? Depende de lo que se compare. No se compra solamente una superficie. Se compra ubicación, edificio, autoría arquitectónica, seguridad, amenities, cocheras, vistas, servicios y pertenencia a un corredor urbano muy exclusivo.
El verdadero filtro no es solo el precio de entrada, sino el costo mensual de mantenimiento. Ahí aparece la pregunta decisiva: ¿quién quiere y puede sostener un edificio de esta categoría? Porque una torre así no se habita como un departamento común. Se habita como un sistema.
Un edificio para mirar, entender y visitar
Para Palermo Tour, Torres de Gelly es interesante por varios motivos. Primero, porque permite leer la transformación urbana de Palermo Chico: de barrio residencial bajo y estudios televisivos a territorio de torres premium. Segundo, porque conecta arquitectura contemporánea con memoria cultural. Tercero, porque muestra cómo vive el segmento alto de Buenos Aires en edificios con servicios completos.
No es un edificio turístico en el sentido clásico: no se entra a recorrer como un museo. Pero sí es un punto urbano para mirar con atención. Desde la calle, desde el entorno, desde la historia del terreno y desde su relación con el barrio, Torres de Gelly cuenta una parte de la Buenos Aires reciente.
Una ciudad que ya no solo crece hacia los costados. Crece hacia arriba. Y cuando crece bien, con buena arquitectura, con ubicación noble y con memoria del lugar, deja algo más que metros cuadrados: deja paisaje.
Datos útiles
Nombre: Torres de Gelly.
Dirección de referencia: Gelly al 3300 / Gelly 3368, Palermo Chico, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Zona: Palermo Chico / Barrio Parque.
Arquitectura: MRA+A / Mario Roberto Álvarez y Asociados, según fichas técnicas vinculadas al conjunto.
Desarrollador documentado: Grupo Gelly.
Dirección de obra documentada para Torre 2: Arq. Javier Zas y Asociados.
Tipo de edificio: torre residencial premium.
Uso: vivienda.
Cantidad de pisos informada en avisos de Torre Gelly: 25 pisos.
Departamentos por piso: 2, según publicaciones inmobiliarias.
Servicios: seguridad 24 horas, SUM, pileta, gimnasio, sauna, solarium, laundry, salón de fiestas, grupo electrógeno, cocheras de cortesía, juegos para niños.
Tipologías frecuentes: semipisos de 3 ambientes con dependencia, unidades de 4 ambientes y departamentos de mayor superficie en Torre Salguero.
Superficies publicadas: desde alrededor de 102 m² hasta unidades superiores a 150 m² y 235 m² en el conjunto.
Expensas informadas en publicaciones 2026: entre $750.000 y $1.000.000, según unidad y superficie publicada.
Historia del terreno: área vinculada al viejo Canal 9 de Alejandro Romay, demolido a comienzos de los años 2000.
Torres de Gelly, una postal de la Buenos Aires premium
Torres de Gelly resume una tensión muy porteña: memoria y negocio, arquitectura y mercado, lujo y mantenimiento, historia popular y residencia exclusiva. Donde antes se producían imágenes para millones de hogares argentinos, hoy viven familias y propietarios en departamentos de alto valor, con amenities, seguridad y vistas privilegiadas.
El edificio no es perfecto ni pretende serlo. Ninguna torre lo es. Pero tiene tres virtudes difíciles de reunir: ubicación extraordinaria, arquitectura de autor y servicios de alta gama. En una ciudad donde muchas veces se construye rápido, barato y sin alma, Torres de Gelly pertenece a otra conversación.
Una conversación más exigente. Más cara, también. Pero más interesante.
Porque Palermo no se entiende solo por sus bares, sus plazas o sus calles arboladas. También se entiende mirando hacia arriba, leyendo sus torres, preguntándose qué había antes, quién proyectó cada edificio, quién puede vivir allí y qué parte de la ciudad queda guardada detrás de cada fachada.
Y en Gelly al 3300, la respuesta aparece con bastante claridad: una Buenos Aires vertical, premium, con memoria televisiva, firma arquitectónica fuerte y un costo de mantenimiento que no perdona distraídos.
Preguntas al lector
Cuando una torre premium se levanta sobre un terreno cargado de historia, ¿la ciudad gana una nueva pieza arquitectónica o pierde una parte de su memoria popular?
¿Los amenities, la seguridad permanente y las cocheras justifican expensas tan altas, o el verdadero lujo porteño empieza a volverse una carga mensual difícil de sostener?
¿Palermo Chico debe seguir creciendo con edificios de categoría que respeten su escala y su prestigio, o cada nueva torre modifica para siempre el equilibrio silencioso del barrio?
¿Al mirar Torres de Gelly, vemos solamente departamentos caros o también una forma de entender cómo Buenos Aires transforma sus antiguos escenarios culturales en nuevos paisajes residenciales?