Sevilla desde mi terraza.

Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello

Plaza de España, Real Alcázar, Catedral, Barrio Santa Cruz, Casa de Pilatos, Iglesia del Salvador, Parque María Luisa, Plaza de Toros Maestranza, Palacio de Lebrija… Tanto que ver tiene Sevilla… Los ojos no paran y se deslumbran. Como mirando directo al sol, la riqueza de la ciudad es difícil de apreciar. Hay tanto que los recorridos pequeños son tan exquisitos como los supremos. Dejarse andar por las callejuelas puede ser la mejor manera de descubrir las joyas escondidas.
Con tanta historia y rica arquitectura, una base sólida de Sevilla es esencial para comprender y apreciar verdaderamente esta ciudad. Un recorrido que comprenda un paseo por el distrito de Santa Cruz, el antiguo barrio judío que es un laberinto de calles estrechas, puertas de hierro forjado y patios internos con fuentes típicas y plantas en macetas, puede ser un buen modelo para trasladar al resto de la visita. Esa es la manera de dejarse seducir por las pequeñas grandilocuentes bellezas que se topan a cada paso.

Nada más lejano a un corral
Y es así, dejándose llevar por las bocacalles y callejuelas sin salidas, flores que como cascadas bañan los balcones, se esconden casas tradcionales que han sido palacios o dependencias reales devenidas en casas particulares. Justo en el centro de Sevilla, en el casco antiguo del Barrio Alfalfa, a solo cinco minutos de la Catedral y a diez de la Giralda, la original Casa Palacio del siglo XVII ha sido meticulosamente restaurada y convertida en un pequeño hotel boutique de lujo privado, que ofrece un alojamiento elegante con un relajante bar en la azotea. Los aspectos arquitectónicos más destacados de Corral del Rey incluyen el patio del atrio, las columnas de mármol romano, los pisos de piedra de Tarifa y los detalles originales de madera tallada. La colección de bellas artes refleja las cualidades que fueron primordiales en la creación de su entorno: color, luz, competencia y diversidad
Apenas trece habitaciones en dos edificios diferentes, bien íntimas, casi como vivir en casa. Algunas de ellas tienen reservado el lujo de una pequeña piscina o terraza privadas. Kuky Mora-Figueroa ha sido responsable de dar personalidad a las estancias, proponiéndoles identidad ecléctica con un armonioso balance contemporáneo e histórico.
Corral Del Rey, palacio del siglo XVII, demuestra ser algo verdaderamente especial, con su atrio de tres plantas y sus interiores bellamente preservados, con una mirada contemporánea muy amable con la historia, y con la estratégica ubicación que está cerca de todo con la intimidad de un espacio realmente boutique.