Una relectura del Génesis 22

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AJN (Por Rab. Ale Avruj).- Nuestros Sabios de bendita memoria, debatieron hace un par de miles de años cuales debían ser los textos bíblicos que serian leídos y estudiados en cada una de las Festividades. De esa forma fueron seleccionadas las lecturas de la Torá que estaban obviamente relacionadas con cada celebración, y que al día de hoy leemos: en Pesaj, la historia del éxodo de Egipto (Shemot 12); en Shavuot, la Revelacion en el Sinaí y los 10 Mandamientos (Shemot 19-20); en Sucot, el relato de las cabañas en las que vivieron nuestros antepasados en el desierto (Vaikra 23); y en Iom Kipur, el ritual que el Sumo Sacerdote practicaba en el Día del Perdón en el Santuario para perdonar al pueblo (Vaikra 16).
Sin embargo la lectura que fue elegida para ser leída en Rosh Hashana, no parece guardar ninguna relación con la Fiesta. Sabemos que en Rosh Hashana celebramos la Creación del Mundo por Dios en seis días, este aúo según nuestra tradición hace 5774 años. La lógica indicaría que la lectura para esta fiesta debiera ser Génesis 1, o sea, el relato de la Creación del Universo según nuestra Biblia. Pero no es así.
El relato que eligieron nuestros sabios es uno de los más conocidos, y a la vez más incómodos del texto bíblico: Akedat Itzjak, La Atadura de Itzjak. (Génesis 22)

Por qué los sabios de la antiguedad se decidieron por esta lectura? ¿Por qué no por la que correspondería en relación al evento histórico que celebramos, justo en el día en que todo el mundo llena las sinagogas para llevarse un mensaje, una reflexión de nuestras fuentes, algo que arroje sentido al comienzo de un nuevo año?