Reforma laboral: el Senado aprobó el proyecto tras una madrugada de negociaciones y tensión política
En una sesión extensa, intensa y cargada de cruces ideológicos, el Senado de la Nación aprobó en la madrugada la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. El resultado fue 42 votos a favor y 30 en contra, una mayoría clara que permitió otorgar media sanción al proyecto y enviarlo a la Cámara de Diputados para su tratamiento definitivo.
La sesión comenzó a las 11.13 y se extendió por más de quince horas. La votación general se realizó a la 1.20 de la madrugada, mientras que el debate en particular finalizó cerca de las 4.
Una mayoría construida voto por voto
El oficialismo logró aprobar la ley mediante una coalición amplia que reunió a La Libertad Avanza, el PRO, la mayoría de la UCR y bloques provinciales, además de algunos peronistas no alineados con el kirchnerismo.
Del otro lado, el rechazo fue encabezado por Unión por la Patria, acompañado por bloques provinciales patagónicos y del norte.
La votación dejó en evidencia un Senado dividido en dos bloques políticos nítidos, con disciplina interna alta y sin fracturas significativas.
Qué cambia la reforma laboral
El proyecto introduce modificaciones estructurales en el sistema laboral argentino. Entre los puntos principales se destacan:
- incentivos fiscales para fomentar el empleo formal
- límites a las indemnizaciones
- convenios colectivos por empresa
- creación del banco de horas
- restricciones al derecho de huelga en servicios esenciales
- creación de un Fondo de Asistencia Laboral para financiar despidos
Durante la jornada también se confirmaron cambios negociados a último momento. Se mantendrán los aportes obligatorios a sindicatos y cámaras empresarias —aunque con topes más bajos— y se incorporó como anexo el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires.
Un debate ideológico sin punto medio
El oficialismo defendió la reforma como una actualización necesaria de una legislación “obsoleta” que desalienta la contratación y frena la inversión.
Desde la oposición, en cambio, se denunció que el proyecto es inconstitucional, que reduce derechos laborales históricos y que no generará empleo real.
El jefe del bloque justicialista, José Mayans, sostuvo que la norma viola el artículo 14 bis de la Constitución y afirmó que “va a fracasar”.
El senador Mariano Recalde aseguró que la reforma “no está pensada para generar trabajo” y la comparó con esquemas laborales del pasado.
Desde el oficialismo, la senadora Carolina Losada afirmó que la ley permitirá más inversión, más empleo formal y mejores jubilaciones.
La política detrás de la ley
La votación confirmó que el Gobierno puede construir mayorías parlamentarias mediante acuerdos transversales con sectores provinciales y dialoguistas.
También mostró que la oposición mantiene cohesión cuando percibe que están en juego derechos estructurales del sistema laboral.
La reforma laboral se convierte así en la segunda gran apuesta legislativa del oficialismo tras la ley Bases de 2024 y la aprobación del Presupuesto 2026.
Lo que viene
Con media sanción del Senado, el proyecto pasa ahora a Diputados, donde el oficialismo buscará su aprobación definitiva antes de marzo.
La madrugada legislativa cerró una etapa del debate político argentino.
Pero el conflicto de fondo —qué modelo laboral necesita el país— sigue abierto.