Una serie de allanamientos se llevan a cabo desde esta mañana en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires. Los procedimientos están vinculados a la causa por presuntas coimas dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), un organismo clave que maneja fondos sensibles y programas sociales que impactan en miles de personas con discapacidad en todo el país.
Según confirmaron fuentes judiciales a la Agencia Noticias Argentinas, los operativos fueron ordenados por la Justicia Federal y se realizan en reserva, aunque se presume que buscan documentación y pruebas sobre una presunta red de recaudación irregular que habría derivado un porcentaje —el famoso “3%”— hacia sectores vinculados al entorno político más cercano de Karina Milei, la hermana del Presidente.
El mapa del escándalo
En las últimas semanas, la causa ANDIS comenzó a crecer como una sombra incómoda dentro del oficialismo. La investigación surgió a partir de la denuncia de empleados del propio organismo, quienes afirmaron que algunos programas de asistencia eran utilizados como “cajas paralelas” para desviar fondos.
Las sospechas apuntan a un circuito en el que se exigía a ciertas empresas contratistas devolver un porcentaje en concepto de “contribución” o “bono político”. Ese dinero, según los testimonios, terminaba orbitando en torno a asesores que responden directamente a la Secretaría General de la Presidencia.
¿Puede un escándalo administrativo convertirse en un terremoto político? Todo indica que sí, sobre todo si el caso llega a demostrar que el “3%” no era un mito sino un engranaje aceitado dentro del nuevo sistema libertario de poder.
Karina, la guardiana del templo
Karina Milei, conocida en la interna como “El Jefe”, concentra un poder inusual. Sin cargo electivo, sin exposición pública, pero con una autoridad simbólica y práctica que atraviesa todos los despachos. En ese contexto, cada causa que toca a su entorno genera un efecto dominó.
¿Podría el caso ANDIS convertirse en el primer boomerang político que golpee el corazón de la familia presidencial? Nadie se atreve a decirlo en voz alta, pero en los pasillos de la Casa Rosada la preocupación es evidente.
La historia argentina está llena de porcentajes. Hubo el “retorno” de los años noventa, las “comisiones” de los dos mil, y ahora este “3% libertario” que parece repetir la vieja canción de la corrupción criolla, con nuevos acordes pero la misma partitura moral.
Reflexiones desde la vereda
Aristóteles decía que la justicia consiste en “dar a cada uno lo que le corresponde”. Spinoza, en cambio, advertía que el poder siempre tiende a justificar sus propios excesos en nombre de un bien superior. Entre esos dos extremos —la virtud griega y la astucia moderna— se mueve hoy la Argentina de Milei.
¿Puede un gobierno que se proclama ético sobrevivir si sus propias oficinas están manchadas por el barro de las coimas? ¿Puede un pueblo creer en la libertad si detrás del discurso hay una caja negra?
Cierre
La Justicia avanza, los allanamientos siguen y las preguntas crecen como pasto en verano. En el fondo, la causa ANDIS no solo investiga dinero: investiga la esencia de un poder que prometió limpiar la casa y, sin embargo, empieza a oler a humedad.
¿Será el 3% la grieta dentro del paraíso libertario?
¿O apenas otro capítulo del eterno tango argentino entre el ideal y la trampa?